PlaySafe ID reveló que ocho de cada diez jugadores en Estados Unidos y Reino Unido han encontrado tramposos en partidas online. El estudio, realizado el mes pasado a más de 2,000 personas, demuestra que este problema global provoca frustración y, como consecuencia, lleva a un 42% de los gamers a considerar abandonar sus títulos favoritos.

¿Quién no se ha topado con un tramposo?
Los datos muestran que solo un 20% de los encuestados nunca se topó con un tramposo. Además, entre quienes sí lo han hecho, el 55% redujo o detuvo sus compras dentro de los juegos debido a la pérdida de confianza en la integridad de las partidas. Por ejemplo, títulos como Escape from Tarkov, Rainbow Six Siege y Call of Duty sufren esta situación a pesar de los miles de baneos que sus desarrolladores aplican cada mes.
Tal es el caso de Battlefield 6, cuya beta fue invadida por tramposos apenas horas después de su apertura. Inclusive, un preocupante 62% de los jugadores reconoció haberse sentido tentado a hacer trampa alguna vez.
Sin embargo, no todo es negativo. El 71% de los participantes aceptaría verificar su identidad con una entidad acreditada a fin de que los infractores no puedan ocultarse. Esta medida, de igual forma, podría marcar un cambio significativo en la lucha contra las trampas, aunque abre el debate sobre privacidad y accesibilidad.
¿Cómo se le pone freno a esto?
El estudio deja claro que si la industria no se pone las pilas contra los tramposos, la experiencia online va a seguir perdiendo calidad. El reto está en encontrar un balance entre seguridad y privacidad sin matar la diversión, porque al final todos queremos jugar limpio y pasarlo bien.






