Analizado en Nintendo Switch
Odio los juegos cozy. Me aburren demasiado. He probado con los mejores del género, Stardew Valley, Animal Crossing, The Sims, entre algún otro, y siempre llego al mismo punto: la primera hora es para descubrir el juego, y en la segunda ya lo estoy dejando porque no me engancha ni queriendo. Es un género del que siempre me mantengo alejado porque simplemente no me cuela por ningún lado.
Cuando se anunció el nuevo Tomodachi Life, ya conocía el juego pero nunca me había acercado. Japón explotó de emoción, y el resto del mundo se mostraba bastante interesado. Una vez que salió la demo, sabiendo solo el nombre, la verdad es que me pareció curioso. Sí, era un juego cozy, pero era muy chistoso.
Cuando me tocó hacer esta reseña tenía bastante miedo, porque quizás solo la demo me iba a parecer divertida y la versión completa iba a ser algo completamente diferente, lo que me pondría en la posición de jugar a algo que definitivamente no era para mí. Y menuda sorpresita me llevé.
Haz lo que se te cante hacer
Bienvenido a insertar nombre de tu isla, porque sí, puedes llamarla como quieras, y si eres un desquiciado como yo, ese nombre también se puede poner como *ininteligible*. En Tomodachi Life: Living the dream eres básicamente un dios, una entidad omnipotente, dueño de una isla donde crearás a tus propios habitantes como se te plazca.
Los Mii están de vuelta. Hay que ser honestos: aunque se mantienen como otra mascota de Nintendo desde la época de la Wii, llevaban años en el limbo. Los pocos juegos en los que aparecían eran bastante olvidables, pero Tomodachi Life los ha rescatado con todo. En tu isla deberás crear a tus propios Mii como te dé la gana, con una cantidad extensa de opciones de personalización, y si algo no te convence, no te preocupes, se puede arreglar, pero eso lo veremos un poco más adelante.

La personalización no se queda solo en la apariencia. Puedes ponerle el nombre que quieras, la voz que quieras y completar una ficha de información con edad, cumpleaños, personalidad, orientación sexual, etc, lo que que hacen que cada Mii creado sea bastante único.
Un detalle curioso, que me ha llamado la atención es que el juego en su versión latinoamericana sí permite elegir identidad sexual con opciones como él, ella o elle; sin embargo en los pronombres solo aparecen él y ella. Raro, considerando que la versión en inglés sí incluye they. No le quita ningun mérito al juego, pero es algo que dependiendo de quién lo juegue podría incomodarle.
Según vayamos jugando, podremos crear hasta un total de 70 Miis unicos. Cada uno tendrá su propia casa dentro de la isla, y nuestra labor será darles de comer, jugar con ellos de vez en cuando, vestirlos a nuestro gusto y hacer otras actividades que el juego permite. Todo esto hace que el Mii suba de nivel, ganar dinero y se le pueda dar mucha más personalidad. Hasta podremos regalarles objetos con los que podrán tocar música o tejer ropa, definir su forma de caminar, su forma de comer, y si eso parece poco, también podemos asignarles muletillas y frases típicas que sueltan al comenzar una oración, al estar enojados o en distintas situaciones del día a día.

Explotando la imaginación
A medida de que progresemos, iremos desbloqueando edificaciones y materiales de construcción. Las edificaciones vienen con un ejemplo gratuito al desbloquearlas, mientras que los materiales varían entre gratuitos en su mayoría y de compra lo decorativo. Todo esto nos permite ordenar y diseñar nuestra isla a gusto, y aunque la personalización puede ser bastante profunda, para alguien como yo que no tiene mano para estas cosas, resulta sorprendentemente sencilla y entretenida. Da gusto construir aunque seas malo para ello.

Personalizar la isla es opcional, pero sí recomendable, porque funciona como un gran complemento a lo que realmente es el corazón del juego: la convivencia entre Miis.
El nivel de libertad que da el juego es enorme. No solo para los eventos o para construir la isla como quieras, sino al punto de poder hacer tus propios diseños a mano. Puedes dibujar tú mismo el diseño de tu casa, de algún objeto para tu Mii, y si sientes que algo le falta al juego pero te gustaría tenerlo, no hay problema, porque lo puedes hacer desde cero. Es algo parecido a lo que ya vimos en Kirby Air Riders con el diseño de naves, o en Animal Crossing: New Horizons con la personalización de objetos y ropa. Sin embargo, hay un detalle extra.
Nintendo dio la libertad de que la gente diseñe todo lo que quiera a su gusto, y eso es increíble, pero al mismo tiempo quitó algo bastante valioso: compartir diseños con la comunidad. Antes existía esa opción, y muy probablemente fue deshabilitada por la enorme cantidad de contenido “cuestionable” que la gente inevitablemente iba a crear. El problema es que esa decisión funciona casi como una censura, porque gente como yo, que es pésima dibujando, se queda sin acceso a los grandes diseños que hace la comunidad. La libertad creativa está, pero se queda encerrada en tu consola.
I tried Tomodachi life demo and im obsessed!!! 🖤💚🩷
— ♡~Mrs Black~♡ (@WolfCrowner) March 28, 2026
I finally can give my girl a good hair and her mismatch eyes and of course
Goku Black and Zamasu ❤❤❤#tomodachilife #tomodachilifedemo #gokublack #zamasu #dragonballsuper #dbz #tomodachilifelivingthedream pic.twitter.com/zcFzvUeW4H
Absurdismo en su máxima expresión
Crear Miis y construir la isla está muy bien, pero la verdadera gracia está en la convivencia. Deberás hacer que se conozcan, se hagan amigos, y a partir de ahí el juego toma vida propia. Algunos pueden llegar a enamorarse, comenzar a vivir juntos, tener hijos, pelearse con otro Mii, todo dentro de una cadena de eventos que el juego presenta, pero que tú decides la orientación del evento.
El juego te plantea la situación, pero tú defines de qué trata. Tu Mii quiere hacerse amigo de otro, tú eliges el tema de conversación. Quiere confesarle algo a alguien, tú decides qué. TODO SIN CENSURA ALGUNA. Esa libertad hace que cada isla sea completamente distinta a la de cualquier otra persona, porque todo la gracia dependerá de tu imaginación. Una isla puede tener a Waluigi cenando con John Cena, mientras que tu propio Mii se está enamorando del Mii de tu waifu. Las posibilidades son tan amplias como tu imaginación.


Los eventos más pequeños también tienen su encanto. A veces un Mii puede tener un ataque de hipo o quedarse paralizado sin poder moverse, y tú puedes llevar a un desconocido a rescatarlo, lo que puede terminar siendo el inicio de una amistad.
Son momentos que el juego no anuncia, simplemente aparecen. Y esa impredecibilidad es lo que te mantiene revisando la isla constantemente para ver qué nuevo desastre está ocurriendo.
El humor del Tomodachi es bastante atípico, situaciones absurdas que no tienen ninguna lógica aparente, pero que funcionan perfecto. No hay chistes escritos ni guiones elaborados. Dos Miis que no se conocen pueden estar observando dormir a un tercero mientras sueña que está lloviendo Nintendos Switchs. El juego no te avisa que algo gracioso está a punto de pasar, simplemente sucede, y esa espontaneidad es lo que hace que cada sesión tenga al menos un momento que te arranca una carcajada.


¿Vale la pena Tomodachi Life: Living the Dream?
Sí, lo vale bastante. Entré con mucho miedo porque no sabía bien en qué me estaba metiendo, y cada vez que cerraba el juego salía con una sonrisa porque es realmente divertido en todo momento. La libertad que da es gigantesca, y si tienes la suficiente imaginación, los chistes que surgen dentro del título te pueden hacer llorar de la risa.
Es cierto que aunque hay muchas escenas, eventos y minijuegos, en algún momento llegan a sentirse repetitivos. Después de varias horas pierden un poco la gracia, y es algo que espero se corrija con una futura actualización con más eventos.
Un apartado gráfico sencillo pero encantador, una música que acompaña sin molestar, y una premisa tan simple que cualquiera la entiende en cinco minutos pero que puede darte horas y horas de momentos que no te esperabas.
Tomodachi Life: Living the Dream es el juego perfecto para alguien que no conoce nada sobre videojuegos, porque su mayor herramienta es la imaginación. También funciona como juego de confort para un día cansado o para cuando simplemente quieres crear un Mii gracioso y ver qué pasa. No es el juego más profundo ni el más ambicioso, pero sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con una gracia que es difícil no reconocer.


