Un juez federal ha dictaminado que Google violó la ley antimonopolio de Estados Unidos al mantener un monopolio en los mercados de búsqueda y publicidad.
El fallo del juez Amit Mehta concluye que Google actuó como un monopolista, violando la Sección 2 de la Ley Sherman, aunque no estuvo de acuerdo con todos los argumentos del Departamento de Justicia (DOJ), particularmente en lo que respecta al mercado de anuncios.
Un juicio a Google que aún durará
La decisión representa una victoria significativa para el DOJ, que había acusado a Google de monopolizar ilegalmente el mercado de búsquedas en línea. Sin embargo, la sentencia solo aborda la responsabilidad de la empresa, dejando la cuestión de las posibles sanciones y remedios para una fase posterior, que podría incluir desde órdenes para cambiar prácticas comerciales hasta la disolución del negocio de búsquedas de Google.
La tecnológica ha anunciado su intención de apelar la sentencia, con el presidente de asuntos globales Kent Walker argumentando que la decisión reconoce la calidad de su motor de búsqueda, pero cuestiona su disponibilidad. El Departamento de Justicia, por otro lado, aplaudió la decisión, considerándola un paso hacia la protección de la competencia y la innovación futura.
DuckDuckGo, que testificó contra Google durante el juicio, celebró la decisión, pero advirtió que la lucha por un mercado de búsqueda más competitivo está lejos de terminar. El vicepresidente sénior de la empresa, Kamyl Bazbaz, destacó que la resistencia de Google a cambiar su comportamiento podría alargar el proceso.
El juez Mehta también rechazó los argumentos de Google sobre la exclusividad de sus contratos con fabricantes de teléfonos y navegadores, afirmando que estos acuerdos desincentivan la competencia. Además, comparó el caso con el precedente del juicio antimonopolio contra Microsoft, indicando que el comportamiento excluyente puede ser problemático independientemente de la escala de la empresa.
Mehta describió el monopolio de Google en búsquedas generales como «notablemente duradero», citando su participación de mercado que aumentó del 80 % en 2009 al 90 % en 2020, con una competencia mínima. También destacó que incluso grandes empresas no tienen una alternativa real a Google debido a los pagos significativos que la compañía realiza para mantener su posición dominante.
En el caso de la publicidad de texto de búsqueda, Mehta concluyó que los acuerdos exclusivos de Google le permitieron subir precios sin restricciones competitivas significativas. Aunque Google argumentó que sus precios han disminuido al ajustar por calidad, Mehta consideró que la evidencia era insuficiente para respaldar esta afirmación.
Finalmente, la decisión es la primera de una serie de casos antimonopolio contra grandes tecnológicas. Amazon, Apple y Meta también enfrentan demandas similares, y Google se prepara para un nuevo juicio antimonopolio en septiembre en Virginia, centrado en su presunto monopolio en la tecnología de publicidad digital.






