Ubisoft vivió una tensa jornada durante su reciente junta de accionistas, celebrada en Francia. Allí, un inversionista con más de 20 años en la empresa acusó directamente a los altos ejecutivos de provocar una caída del 40 % en las acciones durante la última década.

Además, manifestó su inquietud ante el crecimiento sostenido de VALORANT, juego que según él podría afectar gravemente las ventas de Ubisoft. Esta intervención evidenció no solo el malestar general de los accionistas, sino también la desconexión entre la dirigencia y quienes han confiado económicamente en la empresa.
¿Por qué están tan molestos los accionistas?
Durante la ronda de preguntas y respuestas, el accionista no solo expresó su decepción por el rendimiento financiero, sino también cuestionó el manejo de las recientes denuncias internas por acoso y malas condiciones laborales.
Cabe destacar que el CEO Yves Guillemot respondió afirmando que Ubisoft no fue hallada culpable por ninguna de las acusaciones formales. Además, aseguró que la compañía implementó nuevos sistemas de control interno para evitar futuros incidentes.
De todos modos, lo que más llamó la atención fue la preocupación del accionista sobre VALORANT. Al preguntar qué piensa Ubisoft de este juego y cómo planea enfrentarlo, sugirió que su popularidad representaría una amenaza directa para los productos de la empresa.
Esta observación causó sorpresa, ya que VALORANT no es un juego reciente; Riot Games lo lanzó en 2020 y, desde entonces, se ha consolidado como uno de los títulos más exitosos en el ámbito competitivo. Por lo tanto, no parece lógico tratarlo como una amenaza repentina para Ubisoft.
El CFO Frederick Duguet respondió de forma diplomática. Reconoció que VALORANT es un “juego del top cinco” y afirmó que Ubisoft busca posicionar Rainbow Six Siege dentro de ese mismo rango. En consecuencia, comentó que están fortaleciendo la oferta de contenido y apostando por modelos gratuitos, como el recién lanzado Siege X.
Ubisoft intenta adaptarse a un mercado cada vez más dominado por títulos multijugador, gratuitos y con fuerte presencia en eSports. No obstante, muchos consideran que la compañía ha reaccionado tarde, lo que podría explicar parte del descontento.
Por otra parte, este episodio dejó en evidencia un desfase: algunos inversores parecen no comprender del todo cómo funcionan las dinámicas actuales de la industria.
¿Es solo una mala racha?
Lo que quedó claro tras la junta es que Ubisoft tiene mucho trabajo por delante. Más allá de los comentarios exagerados o fuera de contexto, como el temor tardío a VALORANT, el fondo del asunto es real: la empresa necesita recuperar credibilidad, innovar con coherencia y demostrar que aún puede competir en un mercado que no espera a nadie.






