Hace casi 30 años, se confeccionó una de las obras más importantes de la industria del videojuego: Chrono Trigger. La SNES fue testigo de un universo fantástico que ofrecía una aventura épica a través del tiempo para detener a un ser cósmico que amenaza con destruir la realidad. El nivel de calidad y detalle del título eran impresionantes para su época, y su éxito recae en la labor de un grupo de creativos de talla mundial.
Hironobu Sakaguchi, padre de Final Fantasy; Yuji Horii, padre de Dragon Quest; Nobuo Uematsu, legendario compositor de Final Fantasy; Akira Toriyama, padre de Dragon Ball; y un jovencísimo Yasunori Mitsuda, quien compondría más adelante los arreglos de Xenoblade Chronicles; ellos conformaron el Dream Team para hacer realidad una propuesta tan ambiciosa como lo fue Chrono Trigger. Hasta hace unos meses, yo pensaba que esta alineación de astros era una rara avis, uno de esos sucesos que solo ocurre una vez en la vida y que jamás volveríamos a ver un equipo similar desarrollando un videojuego. O eso creía hasta que llegó Metaphor: ReFantazio.
Son palabras mayores; lo sé. Pero, luego de sumergirme en las tierras del Reino Unido de Eucronia, la sensación, escala y ambición que me transmiten Metaphor: ReFantazio son tan grandes como las que experimenté con Chrono Trigger. Atlus apostó por la visión del director Katsura Hashino, quien se alejó de la urbe y lo esotérico para crear una fantasía que busca redefinir todo lo establecido por el género del rol japonés. Sin embargo, ¿el juego está a la altura de las expectativas? ¿Logrará pasar a la historia como una de las mayores aventuras épicas?
Cuando la fantasía se vuelve realidad
Al ser humano le encanta contar historias. Es esta fascinación la que nos mueve a crear universos fantásticos en donde lo inimaginable se vuelve real. Mitos llenos de héroes monolíticos, ciudades de ensueño y criaturas tanto bellas como espeluznantes. Son estas fantasías las que ayudaron a erigir civilizaciones enteras, establecer normas morales y, bueno, llevarnos al cine un fin de semana. Está clarísimo que la mayoría de aspectos que componen a la fantasía son ficción, idílicos, mágicos… Entonces, ¿qué pasaría si, en realidad, nosotros fuéramos esa fantasía?
Esta es parte de la premisa de Metaphor: ReFantazio. «Nosotros» no somos más que una novela, un relato utópico dentro de la ambientación medieval del continente de Eucronia. Cada uno de sus rincones está bañado por magla, una suerte de unidad atómica que, cuando es condensada, da lugar a la magia. No obstante, solo unos pocos pueden acceder de forma legal a ella, por lo que la magia juega un rol fundamental dentro de la política, el poder militar y la religión.

Asimismo, en este reino, habitan 8 tribus que se ven sometidas a las diferentes tradiciones y creencias de la sociedad. Por ejemplo, los paripus (el equivalente a los furros), son menospreciados y maltratados, debido a su carácter honesto y despreocupado. El juego deja claro el nivel de desprecio hacia los paripus abriendo con una ejecución pública a uno de ellos. También están los roussainte (básicamente, elfos) quienes destacan por su fuerza sobrehumana, lo que los lleva a ocupar altos cargos dentro del círculo militar.
El equipo de Hashino ha logrado construir un universo complejo prestando atención a las relaciones entre los diferentes círculos de poder. Esto da pie a contar historias alrededor de temas como la discriminación, racismo, clasismo, manipulación, corrupción, injusticia, obediencia, traición, fanatismo, deshumanización, progresismo, fe, legado, … Ay, dios mío. Me he topado con una gran variedad de problemáticas en este mundo que fácilmente se pueden encontrar en nuestro día a día, por lo que es sencillo empatizar con ellas.

Es bajo este contexto que nuestro héroe se ve embelesado por una novela. Un relato que ofrece una visión de una sociedad que no se rige por las razas. Un mundo en donde no existe la magia y todos tienen las mismas oportunidades para alcanzar un puesto. Un mundo con una tecnología diferente que ha logrado construir edificios que atraviesan los cielos. Aquí todos tienen voz y voto para elegir a sus gobernantes, y no se ven sometidos bajo un régimen teocrático. Una utopía por la que vale la pena luchar y que movería los cimientos políticos del reino de Eucronia.
La carrera por el Ranking de Reyes
Lamentablemente, la historia comienza con un final trágico: el rey ha sido asesinado. El responsable fue Louis, un joven prodigio en el arte de la guerra y que ha sabido ganarse el clamor del pueblo a través de sus logros. Si bien, no hay evidencias claras para juzgarlo por este hecho, su reputación lo precede al ser también sospechoso principal del asesinato del príncipe. Es así que, nuestro protagonista se embarca en una misión para unirse a la Resistencia y acabar con el regicida.

No obstante, la situación cambia intempestivamente cuando el difunto rey se alza sobre la capital real, Grand Trad, en forma de una piedra colosal similar a la Luna de Majora’s Mask. Con su magia inconmensurable, el rey establece una carrera para ocupar el trono de Eucronia. Una carrera que se rige por la popularidad de los participantes, quienes tienen que hacer todo lo posible para ganarse el apoyo de los ciudadanos de todo el continente. Evidentemente, el Santismo, la religión predominante de este universo, organiza unos desafíos alternativos para asegurarse su posición en el trono.
Bajo todo este contexto, nuestro héroe cambia de planes y se enfrasca en un viaje para convertirse en rey… Más o menos, porque el príncipe está vivo, y el verdadero objetivo es salvarlo de una maldición que lo aflige y colocarle la corona que le corresponde por su linaje. Otro pequeño detalle: el protagonista forma parte de la raza elda, la más marginada de todas por cargar con un pecado que el Santismo impuso sobre ellos. Es decir, tiene todo en contra para alcanzar su objetivo.

Toda esta premisa que les he contado ocurre en las primeras 5 horas de juego. La cantidad de giros de guion, traiciones y complots era tan grande que no dejaba de sorprenderme. Creo que esta introducción tan rimbombante contrasta bastante bien con el viaje que viene después. El camino hacia las diferentes ciudades del reino son un respiro en el que podemos pasar tiempo con nuestros compañeros o pararnos a mitad del trayecto para contemplar maravillas que solo este mundo puede ofrecer.
Pese a ello, no hay que olvidar que navegamos por un mundo hostil no solo por sus criaturas, sino también por los competidores. Muchas veces, veremos cómo se desarrollan historias en medio del recorrido y conoceremos a otros personajes que también luchan por el trono. Cada uno de ellos tiene su propia cosmovisión del mundo: está el hippie, el nazi, el narcisista,… Son estas historias las que enriquecen nuestra aventura y nos invitan a reflexionar acerca de los diferentes problemas que aquejan a la sociedad.

Debo de admitir que muchas de estas historias me han conmovido. Los personajes se tratan con el respeto que se merecen y los temas, con un gran grado de madurez. Es de admirar la transición narrativa de Atlus de conflictos sociales más urbanos y modernos a un contexto fantástico, pero que no deja de sentirse cercano. Lamentablemente, el tropo del protagonista mudo le resta impacto y verosimilitud a varios momentos de la aventura. En ocasiones en las que el héroe debe demostrar que es apto para ser rey, son sus compañeros los que salen a dar los discursos por él. Si sus amigos son los que convencen al pueblo, ¿por qué debería de importarme el propio candidato?
Otro aspecto que me ha fastidiado es que, en el mundo tan cruel en el que viven, el grupo protagonista resulta ser muy inocente. Quiero decir, ¿por qué se sorprenderían ante una ejecución pública? Si, literalmente, el pueblo está acostumbrado a presenciar ejecuciones todos los días. Apiadarse de criminales que han cometido atrocidades o creer que, con buena voluntad, toda una nación va a cambiar son ideas que me resultan infantiles en un mundo tan complejo como el que se presenta. No ocurre siempre, pero cuando saltan estas situaciones, me da un tanto de grima.

A pesar de ello, el conjunto narrativo me parece excepcional y uno que se ha visto pocas veces en un videojuego. Atlus ha sabido replantear las historias medievales a las que tanto nos ha acostumbrado el JRPG siendo los más grandes exponentes las sagas de Final Fantasy y Dragon Quest. Metaphor: ReFantazio asimila las raíces de la fantasía y ofrece una nueva propuesta que se siente conocida a la vez que exótica.
Cuando la realidad inspira a la fantasía
El símil que planteé al inicio con Chrono Trigger no fue gratuito. Las figuras que se unieron para este proyecto también son monumentales. Tenemos a Katsura Hashino, actual director de Persona; Shigenori Soejima, artista principal de Persona; Shoji Meguro, compositor de Persona; Koda Kazuma, artista conceptual de NieR: Automata; e Ikuto Yamashita, diseñador de mechas en Neon Genesis Evangelion. Vamos, el Dream Team del siglo XXI.

Mi recorrido a través de Metaphor ha sido uno bastante enriquecedor, ya que encontré pinceladas de otras obras de la cultura popular: Ranking of Kings, Übel Blatt o Attack on Titan. Quizá una de las más evidentes es la mítica obra de Kentaro Miura, Berserk. El antagonista principal, Louis, es la viva imagen de Griffith y comparten ciertas líneas de pensamiento; el protagonista viaja junto a un hadita (Gallica) y se enfrentan a criaturas del averno conocidas como humanos. Recuerden que, en este mundo, nosotros somos la fantasía.
El diseño de los humanos es hermosamente inquietante. Me alegra bastante que Atlus haya dejado el bestiario de la saga Shin Megami Tensei para confeccionar criaturas de lo más únicas. Hashino tomó como referencia la obra del artista Hieronymus Bosch para el diseño de los humanos. Su obra representa una fantasía más pecaminosa, mostrando los instintos más primigenios del ser humano y eso ayuda a afianzar el mensaje de Metaphor: ReFantazio. De esta forma, nos alejamos de las mitologías más populares para crear un bestiario lleno de riqueza y originalidad.

La banda sonora no se queda atrás. El trabajo y el talento de Shoji Meguro son para aplaudirlo. Dejamos las melodías pop de la saga Persona, para construir un ambiente imponente, agresivo, místico y reflexivo. La religión cristiana suele ser la fuente de inspiración para estas historias medievales, pero Meguro se atrevió con algo más espiritual, tribal y autóctono. Mezcló tonadas características de varias religiones alrededor del mundo, como los cantos Kechak de la isla Bali en Indonesia y los sutras budistas japoneses; y tomó como base el esperanto, un idioma artificial qué intentó unificar todas las lenguas del mundo. Estos elementos mezclados con coros serenos e imponentes conforman una de las bandas sonoras más ricas de la industria del videojuego.
Les recomiendo encarecidamente que vayan a ver el documental de Archipel, en donde los creativos desgranan todo el proceso para crear el universo de Metaphor. Hay muchos detallitos más que se pueden comentar, pero creo que ya va siendo momento de hablar de la forma en la que uno se enfrenta a este mundo despiadado.
Un mundo hostil y exigente

Algo que me encanta de Metaphor: ReFantazio es que aprende de sus mayores. Es ese hijo adulto que ya no reniega de sus padres, sino que asimila sus fortalezas refinándolas para ser una mejor versión de sí mismo. En este caso, toma el sistema de combate por turnos que instauró Shin Megami Tensei III y lo vuelve más accesible sin dejar de lado el desafío. Esto me parece un gran acierto, ya que potencia esa sensación de peligro que este mundo transmite.
El juego te exige prestar mucha atención a las debilidades y resistencias del oponente siendo precavido con cada movimiento que hagas. Si explotas las debilidades, ganarás turnos adicionales; si el enemigo absorbe o repele un tipo de ataque, consumirás más turnos de los que deseas o perderás inmediatamente tu ronda. Asimismo, el juego pide que prestes atención a los potenciadores de estado, sobre todo, al de evasión. Si logras esquivar un ataque del rival, este perderá 2 turnos. No obstante, todo lo que he mencionado antes también aplica para tu adversario, por lo que, si bajas la guardia, abusarán de ti. Es un sistema que castiga al jugador, pero que también lo recompensa si sabe jugar bien sus cartas.

Luego tenemos el nuevo sistema de Síntesis. Este depende de los personajes que se encuentren en el campo de batallas para realizar poderosos ataques combinados, pero consumen 2 de tus turnos. De nuevo, si aprovechas las debilidades, conservarás esos 2 turnos para seguir asestando más golpes. Por último, tenemos las posiciones de vanguardia y retaguardia, las cuales influyen en el daño que realizas (ya sea físico o mágico) y en el daño que recibes.
Una función que agradezco infinitamente que se haya implementado es la de reiniciar el combate. Si a mitad de una pelea ves que, definitivamente, vas a perder, puedes presionar un botón para volver a comenzar el combate. Esto es muy útil con jefes complicados que exigen que seas muy preciso con cada una de tus acciones y te da una oportunidad para replantear tu estrategia. Además, te ahorras todo ese tiempo que implica ver la pantalla de Game Over, cargar el juego, volver a la sala del enemigo y leer todo el texto de nuevo.

También es importante mencionar el juego previo a los turnos. Sí, Metaphor: ReFantazio introduce un sistema de combate de acción (bastante simple) en el que podrás atacar a tus enemigos antes de comenzar la pelea. Si tu nivel es superior, vas a poder acabar con los enemigos al toque y farmear experiencia como si no hubiera un mañana. Si el nivel del enemigo es similar o superior al tuyo, podrás noquearlo para reducir su vida a la mitad cuando entres al combate por turnos. No es un sistema que aporte mucho a la experiencia de juego, pero ayuda a subir rápido de nivel en un par de ocasiones. Eso sí, en espacios cerrados, la cámara puede jugar en contra al no tener buena visibilidad del enemigo haciendo que ellos te ataquen y pierdas ventaja a la hora de enfrentarlo.
Encarnando a los héroes antiguos
Yo sé que muchos, al ver el tráiler, pensaron: «Un momento, ¿me estás diciendo que también hay Personas en este juego?«. O sea, sí y no. Mecánicamente son iguales, pero el concepto detrás de los Arquetipos es distinto. Estas son manifestaciones de los reyes antiguos que solo acuden a individuos con corazones justos. Cada uno de ellos representa un conjunto de ideas y características que ofrecen una gran versatilidad durante los combates.

Cada uno de estos Arquetipos está asociado con la personalidad de los personajes con los que nos vamos haciendo amigos en la aventura. La noble caballera Hulkenberg despierta el Arquetipo del Caballero que puede evolucionar hasta convertirse en Paladín. El noble Strohl despierta al Guerrero por su ímpetu para enfrentarse a las adversidades. Y nuestra compañera Gallica despierta al Mago, ya que las hadas se relacionan estrechamente con la magia.
A diferencia de la saga Persona, todos tus compañeros van a poder cambiar de Arquetipos. Esto ofrece una gran capa de personalización al grupo para encontrar los arreglos perfectos para los combates. Básicamente, son las clases que uno aprende en un juego de rol tradicional. Eso sí, para desbloquear un nuevo Arquetipo, necesitarás consumir magla. A medida que evolucionan los poderes, el consumo de magla será mucho mayor. Este recurso se consigue fortaleciendo el vínculo con tus aliados, al final de cada combate o revisando tu posición en la clasificación de reyes.

Como ya mencioné en el apartado de combate, Metaphor: ReFantazio hace un increíble trabajo simplificando sistemas para hacer que la experiencia sea mucho más accesible para el jugador. En este caso, para aprender nuevos Arquetipos, ya no tendrás que ingresar a La Academia (el equivalente a la Habitación de Terciopelo), sino que podrás acceder a ellos desde el propio menú del juego. De nuevo, te ahorras el tiempo de ir a buscar el ingreso a La Academia, ver las cinemáticas de transición y buscar los menús correspondientes.
Asimismo, la subida de experiencia de Arquetipos es mucho más ágil. No te asustes, porque no pasarás horas de horas farmeando experiencia para subir de nivel a los diferentes Arquetipos para aprender nuevas habilidades. El juego ofrece unas gemas a lo largo de la aventura que funcionan como los Caramelos Raros de Pokémon acelerando este proceso. Es muy importante esto, ya que el juego ofrece una opción para heredar habilidades. Si pasaste tu tiempo subiendo de nivel a un Arquetipo y ves que otro tiene una habilidad muy útil, puedes llenarlo de gemas hasta que alcance el nivel necesario y luego heredar esa habilidad. Un proceso rápido y sencillo.

Al rey lo elige el pueblo

El sistema de Arquetipos no es lo único similar a la saga Persona. En Metaphor, regresan los sistemas de vínculos sociales bajo el nombre de Seguidores. Bajo la premisa de la clasificatoria de reyes, deberás formar alianzas o afianzar amistades que te ayudarán en tu camino a convertirte en heredero a la corona.
La gran diferencia aquí es que ya no tendrás que aumentar tu nivel de amistad con los Seguidores para subirlos de rango. Antes uno estaba nervioso viendo cómo pasan los días sin poder subir el rango con tus amiguitos en Persona, porque todavía faltaba subir su nivel de amistad. Ahora basta con que subas de rango y cumplas con ciertos requerimientos para volver a salir con ellos. Es una simplificación que quita bastante presión a la hora de gestionar tu tiempo dentro del juego.

Sí, regresa el sistema de calendario en el que, cada día, dispondrás de 2 acciones (una en la mañana y otra en la noche). Deberás administrar bien tus tiempos para poder ir a las mazmorras a completar misiones secundarias o fortalecer a tu equipo, y para incrementar las virtudes reales para poder progresar con los Seguidores en momentos específicos. Asimismo, el concepto de aventura también escala al calendario, ya que viajar de un lugar a otro consume una cierta cantidad de días, así que deberás evaluar si vale la pena o no viajar en un momento determinado u optimizar la ruta de viaje.
¿Cómo puedo subir mis virtudes reales? Pues, puedes dar discursos públicos para aumentar tu Elocuencia, o contemplar paisajes para subir la Sabiduría, o tirarte de un precipicio para ganar más Valor. Cada ciudad cuenta con variedad de actividades que te ayudarán con este objetivo. Algo que me resultó bastante útil es que ahora esas actividades están marcadas en el mapa con el símbolo de la estadística que benefician. Ya le puedes decir adiós a estar yendo de un punto a otro tratando de recordar qué bonificadores otorgan dichas actividades.

Atlus ha sabido integrar de forma prolija el sistema de combate de Shin Megami Tensei con los sistemas sociales de Persona puliendo y refinando la fórmula para crear una experiencia accesible, simplificada y retadora. Más que un reciclaje de elementos, lo que ha demostrado Metaphor: ReFantazio es la maestría y perfeccionamiento que maneja sobre ellos.
La ambición va de la mano con el poder
¿Sabes qué otro apartado maneja con maestría este título? La dirección de arte. Cada escenario, cada ciudad, cada personaje está manejado con un mimo enfermizo. Esto también aplica para los sobresalientes menús del juego. Atlus ha marcado un estándar en la industria respecto al diseño de interfaces generando transiciones fluidas y dinámicas que hacen que dé gusto navegar entre las diferentes opciones. Para el caso de Metaphor: ReFantazio, se tomó inspiración en la obra de Leonardo da Vinci para profundizar en el estudio del individuo y la magia que lo rodea.

Una de las opciones a destacar dentro del menú es la del Memorándum: una enciclopedia que va registrando todos los conocimientos del reino de Eucronia. Si en algún momento de la partida te olvidas de ciertos personajes, relaciones o terminologías, puedes acudir al Memorándum para refrescar la memoria.
Para ahondar un poco más en el apartado técnico, he jugado Metaphor: ReFantazio en PC y no he tenido problemas graves de rendimiento. Toda mi partida ha corrido como la seda. Asimismo, el trabajo de traducción de los subtítulos al español es finísimo. Para un juego que dura unas 80 horas, es muy importante que puedas seguir el hilo a través de todos los diálogos y el juego cumple muy bien con ese apartado. Y, por supuesto, la cereza del pastel llega en forma de cinemáticas de anime que recompensan al jugador en los momentos más importantes de la aventura.

Puedo asegurar con una mano en el corazón que he encontrado muy pocos fallos en general en la nueva propuesta de Atlus; sin embargo, sí que hay un aspecto que no me ha terminado de convencer: el apartado gráfico. Si bien el apartado artístico es despampanante, el apartado gráfico deja bastante que desear. La gigantesca escala del juego deja en evidencia las bajas resoluciones en las texturas o elementos que se sienten muy plásticos. No al nivel de los juegos 3D de Pokémon, pero sí que podrían llegar a serlo si no se actualiza pronto el motor gráfico. A pesar de ello, siento que Metaphor va a soportar el pasar de los años por el increíble trabajo artístico.
¿Vale la pena jugar ‘Metaphor: ReFantazio’?
Mientras otras empresas siguen viviendo a base de su última fantasía, Metaphor: ReFantazio llega a redefinirla. Es la evolución de todos los sistemas mecánicos vistos en previos títulos de Atlus refinándolos para generar una experiencia de juego accesible, pero desafiante. Katsura Hashino logra establecer una narrativa compleja a lo largo del Reino Unido de Eucronia con divisiones de clases sociales, diferentes culturas, variedad de razas y sistemas políticos que dan pie a una historia marcada por la discriminación y la voluntad de construir una nación mejor para todo el mundo.
Es un título lleno de originalidad por donde lo veas. Regresa a las bases del género fantástico para reinterpretarlo más allá de las convenciones clásicas del JRPG. Es una épica aventura medieval en donde nosotros somos la fantasía y en la que su banda sonora resalta el carácter religioso del título. No obstante, el apartado gráfico ya comienza a sentirse un tanto obsoleto y hay decisiones narrativas ingenuas que contrastan con la madurez de su mundo.
Pese a ello, Metaphor: ReFantazio se convierte en la magnum opus de Atlus. Es la consolidación de más de 20 años de trabajo del director Katsura Hashino y de un equipo ambicioso que siempre busca nuevas formas de salir del molde. Se ha convertido en un imprescindible para los amantes de los juegos de rol, uno de los mejores juegos lanzados en 2024 y uno de los mayores exponentes del género fantástico de toda la historia.


