¿Qué mejor forma de hacer un review de Super Mario Party que ir de fiestas el fin de semana? Lo malo es que no me invitaron a ninguna, así que organicé mis propias fiestas con distintos grupos de amigos y familia, para traerles una opinión diversa y 100 % sincera sobre si el nuevo Super Mario Party Jamboree vale la pena o es un «tumba la fiesta».
Desde ya les adelanto que es el juego más completo de la saga en contenido. ¿Pero sus más de 110 minijuegos y distintos modos tendrán la calidad suficiente para convertirse en el Mario Party definitivo?
Las previas inician con el modo de un solo jugador
En esta entrega tenemos un modo de un solo jugador, que sirve como historia para entender cómo se desarrollan estos tableros, los dados, las bonificaciones, etc.
Este modo es como un circuito con niveles en el que juegas minijuegos y tiene enfrentamientos con jefes. Yo, en particular, lo encontré un poco aburrido por la obvia razón de que Mario Party se disfruta más en multijugador, pero aún así se agradece que exista este modo de juego, al menos para previar minijuegos mientras esperas a tus amigos o para esos días solitarios en los que quieras divertirte jugando con la CPU, aunque hubiera sido ideal que este modo contara con una versión multijugador local u online.
Para jugar este o cualquiera de los diferentes modos, tenemos una selección de 22 personajes, de los cuales extraño a Diddy y Dixie Kong.

La fiesta es tan larga que incluye after
Este título cuenta con una gran variedad de modos de juego. Primero, tenemos el modo Mario Party, que es el modo principal y regresa a la fórmula original que vimos en Nintendo 64, pero con nuevas e importantes variantes. Para los que son nuevos, este modo es como un gran juego de mesa de 4 jugadores, en donde se avanza por casilleros y por turnos. El jugador que acumule la mayor cantidad de estrellas gana, pero estas estrellas están ubicadas de forma aleatoria en el tablero y, para obtenerlas, tendrás que comprarlas con monedas, las que obtendrás jugando minijuegos aleatorios en cada ronda. Este modo de juego es como el gobierno: es injusto, así que prepárate para traicionar a tus amigos y ver cómo el menos habilidoso podría ganar la partida sin mucho esfuerzo. Pero bueno, esta es la esencia de Mario Party, ¿no?
Por primera vez en la saga, este modo cuenta con una gran personalización de dificultad, tiempo y un nuevo modo competitivo. Este te permite fijar reglas para que sean menos injustas y está diseñado para que tus amigos, los profesionales en Mario Party, no lloren al perder por una bonificación. Esto significa un gran cambio en la saga, haciendo más variada la rejugabilidad.
Por otro lado, tenemos a los Personajes Jamboree, que son como aliados que puedes obtener dentro de la partida compitiendo y ganando una serie de minijuegos. Estos también son exclusivos de cada personaje y le otorgan variedad a las rondas.Todo está acompañado de un gran diseño de 7 tableros que tienen temáticas, dificultad y dinámicas distintas. Algo muy bueno también es la cantidad absurda de minijuegos disponibles para este modo. Es casi imposible que se te repita uno durante tu fiesta. En general, los minijuegos tienen buena calidad; hay algunos que podrían ser muy simples, pero creo que en general tienen un buen balance, pues los disfruté mucho con amigos expertos en la saga y también con personas que nunca habían jugado este título, como mi papá. Esto podría ser una tontería u obviedad, pero algo que logra Mario Party, a comparación de otros juegos multijugador, es unir y entretener a casi todos, no importa si eres experto o no.

Pero, por si la fiesta se torna repetitiva, tenemos una cantidad enorme de modos de juego. Primero, tenemos la Isla de Minijuegos, en donde puedes jugar cualquiera de los minijuegos de forma aleatoria, en pareja, en línea, etc. Se puede jugar con hasta 4 jugadores, dependiendo del modo. Esta isla es perfecta para partidas rápidas o como introducción al juego a personas que no estén familiarizadas con la saga.
También tenemos el modo Cocina Rítmica, en donde los minijuegos están basados en ritmo y se puede jugar con hasta 4 jugadores. Este modo me encantó, pero puede quedar corto y repetitivo después de un par de sesiones de juego.
Por otro lado, tenemos Alas de la Aventura, en donde tienes que mover los Joy-Con como si fueran alas y cumplir distintos retos. Este modo es para hasta 2 jugadores. La verdad es que este modo se siente fuera de lugar y no entendí qué de divertido tenía; lo único que logré fue tener dolor de brazo.
Luego, tenemos la Fábrica de Toads, donde, junto a 3 jugadores más, tendrán que mover los Joy-Con y las piezas para hacer llegar la bola a la meta. Este modo, por simple que parezca, es súper divertido, especialmente en compañía. Increíblemente, tiene una buena cantidad de niveles y se pone súper difícil casi al final.
También tenemos Bowseraton, que se juega de forma online con hasta 19 jugadores, en donde tienes que recolectar monedas para avanzar en un gran tablero. La persona que llegue primero a la meta será la ganadora. Este modo se siente un poco desconectado del modo multijugador, ya que solo te enfocas en jugar y casi nunca interactúas con los otros jugadores.
Por último, tenemos Brigada Anti-Bowser, que también es un modo solitario en el que puedes jugar con hasta 7 jugadores en línea para vencer a Bowser. Este modo es muy divertido y caótico; siento que presenta un gran potencial para la saga.
En general, con los modos multijugador online no tuve problemas de lag, y con los de multijugador local, me hubiera gustado ver un modo con más de 4 jugadores, así sea por torneo o de alguna forma aprovecharlo. Estos modos extras añaden horas de contenido, aunque en algunos casos son un poco innecesarios; de todas formas, se agradece que estén ahí.
Una fiesta con buena pinta, pero poco show
Gráficamente, el juego no es muy diferente a sus anteriores entregas en Nintendo Switch, presentando un apartado muy bien cuidado en luces, sombras y texturas, pero que tampoco logra destacar, ya que no propone ninguna dirección de arte nueva.
El juego corre muy bien, sin caídas de frames, y se agradece que cuente con traducciones y doblaje en español latino. Algo que podría mejorar es la reacción de los personajes frente a los juegos, ya que todos actúan de la misma forma, perdiendo un poco el chiste de variar personajes.
La música sigue siendo muy divertida, con grabaciones de entregas anteriores y clásicos de Super Mario; la vibración también ayuda un montón a esta inmersión. Hablando de los controles… a pesar de que mis Joy-Con son nuevos, la imprecisión de estos era algo que pasaba de lo anecdótico a lo frustrante, sobre todo en los momentos clave, cuando yo o el resto de competidores se ponían más competitivos.

¿Vale la pena Super Mario Party Jamboree?
Claro que sí, vale la pena, ya que, en contenido, es el Mario Party más completo de la saga, con una gran cantidad de contenido variado, personajes, minijuegos y distintos modos.
Esta entrega no se siente como la definitiva, pero sí como el camino correcto que tiene que seguir la franquicia para llegar a ella. Personalmente, me ha encantado volver a un Mario Party y sentir esa felicidad de jugar con amigos y con mi familia; es algo que no hacía hace mucho y, después de un fin de semana lleno de Mario Fiesta, siento una resaca emocional, una nostalgia de querer volver a jugar y compartir risas, momentos y emociones reales. Un sentimiento que solo juegos como Super Mario Party Jamboree pueden lograr.


