Analizado en PS5
Encontrar una idea, un hilo narrativo, una experiencia completa para un videojuego es complicado. Muchos autores toman referencias bibliográficas o se inspiran en películas que marcaron su vida. Así que es divertido ver cómo la gente del Ryu Ga Gotoku un día vino y, simplemente, dijo: «¿Y si contamos una historia de un yakuza que se fue a pescar atún?«. Y así es como nació la idea del juego que atañe a este análisis, Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii.
Me considero un fan de la saga. Estas historias de hombres fornidos, pero que esconden un corazón noble me calientan el alma. Supongo que todas esas novelas mexicanas que vi en mi pubertad me moldearon para ser así de sensible. No obstante, esta entrega se veía mucho más alocada que cualquier otra que haya probado de la saga. Además, luego de escuchar las opiniones de mis compis, quienes probaron el título en la BGS 2024, yo ya me encontraba a bordo de esta aventura.
¿Qué alocadas historias nos tendrá preparado el Ryu Ga Gotoku Studio? ¿Habrán construido la mejor aventura pirata jamás contada en un videojuego? ¡¿Podré ver a Majima darlo todo en el karaoke?! Acompáñenme a descubrirlo en este análisis sincero de Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii.
Goro Majima, de las calles de Kamurocho a las aguas de Hawái
Goro Majima es un personaje recurrente y bastante querido por toda la comunidad de Yakuza. Protagoniza algunos de los momentos más caóticos y establece esta suerte de relación tóxica con el legendario Kiryu Kazuma (tremendo papucho). De hecho, ambos personajes compartieron el protagónico en Yakuza 0, pero, en este título, conocimos una faceta diferente del Perro Loco de Shimano. Vistiendo traje y corbata, y administrando un cabaret de renombre, Goro se plantaba como alguien serio y centrado, y su arco narrativo es uno de mis favoritos de toda la franquicia. Hasta ahora, sigo llorando con su misión en el Yakuza Kiwami 2.

Esta personalidad tan efervescente de Majima representó un dolor de cabeza para los desarrolladores. ¿Cómo se podría justificar que el jugador controle a alguien que ni siquiera puede controlarse a sí mismo? ¿Cómo alguien tan impredecible podría ser el protagonista de su propio título? Pues, golpeándolo con una pala y haciendo que pierda todos sus recuerdos. Listo, con esto ya se encontró la concordancia ludonarrativa que nos faltaba. Creo que lo más bonito de esta situación es que podemos ver a Majima en su estado más puro y honesto. Es decir, sin un pasado al qué estar atado, vemos a un personaje más suelto y despreocupado al cual le gusta dejarse llevar por la aventura delante de él mientras ayuda a sus nuevos amigos en el camino.
También es importante recordar delante de qué estudio estamos. El tropo del protagonista amnésico ya lo hemos visto hasta el hartazgo en miles de obras de fricción. Así que, para que esta experiencia sea única, el Ryu Ga Gotoku Studio decidió darle un tono a la altura del protagonista. Una aventura de piratas yakuza en Hawái. Con esta gente, uno nunca se aburre. En esta oportunidad, Goro Majima, un yakuza amnésico sexagenario, naufraga en una isla hawaiana siendo salvado por un niño local asmático que tiene un tigre bebé de mascota, su hermana mayor se llama Moana y su papá, en lugar de navegar los mares como pirata, se sumerge en las profundas aguas del alcoholismo.

Y esa tan solo es la premisa, porque la misión principal del juego va de encontrar un mítico barco pirata conocido como El Esperanza. Esto es con el fin de curar la enfermedad de Noah, el niño que rescató a Goro, mientras cumple su promesa de llevarlo a vivir la experiencia completa del bucanero. Una cosa llevará a la otra y, en medio de esta aventura marina, nos toparemos con diferentes submundos criminales con los cuales deberemos enfrentarnos. Además, Majima se reencontrará poco a poco con figuras de su pasado. A pesar de ello, no creo que sea necesario haber jugado a todos los juegos anteriores de la saga. La recompensa emocional será mucho más grande si estás familiarizado con personajes relevantes. Sin embargo si no los conoces, creo que tendrás curiosidad de conocerlos en otros títulos de Yakuza (eso, muerde el cebo).
¡Tierra a la vista!
Uno de los aspectos que más me sorprende de este título es su tremenda cantidad y calidad del contenido. Recordemos que este es un spin-off de la franquicia y, en la industria del videojuego, estos suelen ser mucho más humildes y escuetos. Vamos a ir de lo más general a lo más específico. A lo largo de la aventura, podremos navegar las turbulentas aguas hawaianas pudiendo visitar diferentes archipiélagos mientras libramos espectaculares combates marinos. Si bien podremos desembarcar en varias islas, creo que hay 3 escenarios principales en donde se desarrollará esta historia.

El primero de ellos (y el más evidente) es la ciudad de Honolulu con sus paradisíacas playas y sus extensas calles. Este cuenta con un mapa vastísimo lleno de actividades por realizar, personajes por conocer y matones por apalear. Además, servirá como una suerte de foco de concentración cada vez que el equipo necesite reunirse a conversar o a recopilar información. Eso sí, resulta un tanto curioso que en Hawaii me cruce con más japoneses que lugareños. Son detallitos de los cuales te olvidas una vez te montas en carreras ilegales de go karts.
Luego, tenemos a la isla Nele. Aquí se encuentra el MacGuffin de la historia; ese combustible que enciende los motores de nuestro barco pirata. Un día, un gran número de miembros de las extintas organizaciones yakuza de Japón decidieron viajar hasta esta isla con la intención de encontrar un tesoro que podría devolverles su gloria de antaño. Y, oh sorpresa, este escenario ayudará a Majima a reencontrarse con figuras de su pasado que harán todo lo posible para que su querido capitán los recuerde.

Por último, tenemos a la exótica Madlantis, una suerte de resort pirata regentado por la reina Michele. En este nido de criminales, la única regla vigente es que no hay reglas. De hecho, Madlantis se vincula con las 2 subtramas de este título que ofrecen una cantidad de contenido casi tan grande como la aventura principal. Estos 3 escenarios principales marcan bien esos aspectos del día a día, la vida yakuza y la de pirata.
Lo amnésico no le quita lo pandillero
El Ryu Ga Gotoku siempre busca un estilo de juego que se adecúe a la personalidad y el estilo de combate de sus protagonistas. Kiryu Kazuma es un señor mamadísimo que es capaz de acabar con cientos de enemigos a razón de putiazos, por lo que el beat m up se ajusta a él. Ichiban Kasuga es mucho más alegre, sociable y ve la vida a través de las enseñanzas de Dragon Quest, así que un sistema de combates por turnos le entra finísimo. Ahora, conociendo al excéntrico Goro Majima que siempre va acompañado de su daga demoníaca, se apostó por un hack n slash frenético que añade una capa más de verticalidad a los combates con el nuevo salto.

El Perro Loco de Shimano sufrirá de amnesia, pero cada célula de su cuerpo recuerda muy bien el furor de las peleas callejeras en Kamurocho. Este estilo más yakuza destaca por ofrecer un acelerado combate cuerpo a cuerpo sacando provecho de la flexibilidad para esquivar cualquier golpe. Si bien no considero que sea el más divertido a la hora de acabar con hordas de enemigos, sí que desata el caos cuando activa su habilidad especial: el jutsu multiclones de sombras.
Cuando Majima se convierte en el capitán Majima, despierta un estilo de combate delicioso de jugar: el Perro Marino. Este sí que está enfocada en acabar con multitud de enemigos a la vez. A tu disposición, cuentas con un conjunto de armas que harán de los combates experiencias divertidísimas. Tienes los sables que los puedes lanzar como bumerangs, la pistola que elimina las molestias a distancia y el gancho que te permite acortar distancias con el enemigo para encadenar inmediatamente con un combo o una acción de calor. Estas acciones de calor son situacionales y debes estar bien atento para poder activarlas. Asimismo, cuentas con una habilidad especial con la que podrás invocar diferentes criaturas que te ayudarán en combate.
A medida que vas desbloqueando habilidades, se habilitarán funciones para encadenar mejores combos o bonificadores que acelerarán el llenado de la barra de habilidad especial. Es increíblemente satisfactorio la fluidez del sistema de combate que se presta a ir alternando entre estilos de pelea y las diferentes herramientas que ofrece el juego para acabar con los enemigos de la forma más estilizada posible.

¡Izad las velas…
Y esta es solo una fracción de la experiencia, porque un corsario no vive en la tierra, sino en la altamar. A bordo del Goromaru, la embarcación del capitán Majima, podremos desembarcar en diversas islas para saquear todos los tesoros posibles. Cada una de estas expediciones vendrían a ser algo así como misiones en las que deberemos avanzar mientras derrotamos a cientos de enemigos. Al final, seremos recompensados con tesoros que nos ayudarán a amasar riquezas y prestigio. A veces, encontraremos unos anillos que podremos equiparnos en cada uno de nuestros 10 dedos para ganar múltiples beneficios estadísticos. De hecho, creo que esta también es la forma más rápida y divertida de conseguir dinero que nos ayudará a mejorar nuestros estilos de pelea.
Ahora, el sistema de navegación también se encuentra bastante pulido y ofrece desafíos que se presentan en forma de cambios climáticos. Es posible que nos agarre una tormenta en el camino, por lo que tendremos que estar alertas a los tornados y remolinos. Asimismo, encontraremos diferentes barcos mercantes que nos ofrecerán materiales que se usan para mejorar el Goromaru. Muy aparte del cambio de apariencia, podremos construir nuevas metralletas o cañones, o aumentar la resistencia de nuestra embarcación para soportar mejor los ataques de otros corsarios.

Esto es algo que no lo mencioné antes, pero Pirate Yakuza in Hawaii también ofrece un sistema de vínculos sociales [CHILLA EN PERSONA]. Podrás fortalecer los vínculos con tu tripulación pirata en puntos de descanso específicos, en donde podrás conocerlos más a fondo. Son más una recompensa narrativa, ya que profundiza en las ideas, sentimientos y deseos de nuestro elenco principal. Así se afianzará más el vínculo entre el jugador y estos personajes. No son tanto secuencias guionizadas como los vínculos sociales en la saga Persona, sino más bien como esos diálogos esporádicos entre el grupo de amigos de Final Fantasy XV.
… y cargad los cañones!
No solo podrás navegar con el Goromaru, sino que, como mencioné antes, también librarás intensas batallas navales. Pero, para eso, primero tendrás que reclutar a tu tripulación. Tanto en Honolulu como en Madlantis, podrás convencer a diferentes personajes para que se unan a ti. Obviamente, esto no es así de fácil, ya que primero se deben cumplir ciertas condiciones como tener cierta cantidad de dinero, alcanzar un rango de pirata específico, etc. Una vez hayas juntado a tu mancha, podrás asignarles roles específicos dentro de tu barco para que manejen los cañones, metralletas o te acompañen a la hora de abordar un barco enemigo.

Una vez hayas formado tu dream team, ya estarás bien armado para enfrentarte a cualquier pirata que se cruce por tu camino. Deberás de estar muy pendiente de tu posicionamiento y el de tu rival, de la cantidad de impulsos que te quedan para salir de un apuro y de la cantidad de reparaciones restantes del barco. Por si esto ya fuera poco, si recibes mucho daño, deberás soltar el timón en medio del bombardeo para sanar a tu tripulación y eliminar cualquier elemento que ponga en peligro la integridad del Goromaru (fuego, veneno, etc).
Al principio, tenía miedo que todo este sistema marítimo (tanto de navegación como de combate) fuera un complemento insustancial puesto solo por compromiso. No obstante, el Ryu Ga Gotoku ha logrado implementar un divertidísimo gameplay pirata de barcos. Se integra muy bien los diferentes sistemas de juego, añade varias capas de complejidad y me he tirado más de 10 horas viviendo la verdadera experiencia pirata. No como otros juegos cuádruple A. ESO HÁBLALO, SKULL AND BONES.

Todavía nos queda mucho océano por explorar
Un momentito, ¿de verdad creyeron que eso era todo? La frase “el que mucho abarca, poco aprieta” no existe para el Ryu Ga Gotoku. Porque si por algo es conocida esta gente, es por desarrollar algunos de los mejores contenidos secundarios de toda la industria del videojuego. Me pasó algo similar con el sistema de navegación: me he tirado más de 10 horas seguidas, OJO SEGUIDAS, probando todo este contenido adicional.
Comencemos por los minijuegos. Tenemos uno al estilo de Mario Kart llamado Dragon Kart; uno de cocina, con el que podrás preparar recursos para los combates; uno de delivery de comida, ya saben, Rappi; el clásico minijuego del karaoke; y el nuevo añadido de este título: el Coliseo Pirata. La mayoría de este contenido suele ser más elaborado integrando algunas misiones, la posibilidad de reclutar a más miembros para tu tripulación y hasta historias que son de lo más divertidas. Tampoco hay que olvidar el increíble trabajo de conservación por parte del estudio al incluir clásicos de SEGA como Alex Kidd, Virtua Fighter o The Ocean Hunter, mi favorito de todos.

Por supuesto, no podían faltar las entrañables misiones secundarias. Este quizá es mi apartado favorito de toda la saga Yakuza. Las secundarias normalmente abren con un planteamiento de lo más ridículo. Por ejemplo, un hombre sueña con cruzar un puente con una casaca que se encontró en la basura. Luego se desarrolla una problemática igual de absurda, como que una pandilla comienza a moler a golpes a ese sujeto, ya que la casaca pertenece a una pandilla rival. Y concluyen con un mensaje de superación súper emotivo que se rompe por otra situación absurda. Cabe aclarar que esto me lo he inventado; hablar mínimamente de este contenido ya sería spoilearles toda la experiencia. Así que, por favor, no las dejen de lado, porque forman parte del núcleo de la experiencia yakuza.
Y también tenemos otro tipo de actividades que no entrarían ni en la categoría de minijuego ni misión secundaria como tal. Por ejemplo, hacer amigos por la calle para llenar tu perfil de Tinder, tomar fotos a diferentes lugares turísticos, una granjita que mantener en donde los animales te ofrecen recursos, un modo de personalización de ropa y hasta un sistema de cazarrecompensas. Es más, creo que esta última es una de las mejores formas de conseguir dinero rápido junto a los atracos pirata.

Un barco robusto listo para zarpar
He jugado al Like a Dragon Pirate Yakuza in Hawaii en PC y es una experiencia que se siente bastante pulida. No me he encontrado con problemas de rendimiento graves y completarlo casi al 100 % me ha tomado unas 35 horas. Ojo, si deciden ir únicamente por la historia principal, este tiempo se reducirá a su tercera parte. No obstante, considero firmemente que esta es una decisión desacertada. Como ya expliqué anteriormente, todo el contenido secundario ofrece una experiencia muy bien desarrollada y que merece la pena que te tomes tu tiempo en disfrutarlo.
El apartado gráfico es despampanante. El Dragon Engine, el motor de este juego, hace maravillas a la hora de recrear Honolulu y los diferentes escenarios que recorres en la aventura. Es más, si te colocas en el modo de primera persona, tranquilamente, podrías hacer turismo en Hawái sin estar en Hawái. Cada golpe, cada mirada, cada poro de la piel de los personajes se ve espectacular. Y, como cereza del pastel, los labios se sincronizan automáticamente con el idioma hablado: magia en su estado más puro.

Si bien el juego viene con doblajes en japonés e inglés, también cuenta con subtítulos en español, lo cual se agradece bastante. Por ahí que me encontré algunos errores de traducción y una frase que, por algún motivo, estaba en francés, pero son casos puntuales en medio de un océano de horas que se pueden arreglar con una actualización. Eso sí, me sentí un poco perdido a la hora de navegar entre los menús del juego. Siento que a veces no es claro dónde tengo que buscar cierta información, así que perdía unos minutos dando vueltas en su interfaz.
¿Vale la pena Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii?
Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii me ha dejado con un muy buen sabor de boca. Honestamente, me he divertido como no lo he hecho desde que salió Hi-Fi Rush, creo. Esa diversión honesta, pura, inocente. Esa que uno experimentaba cuando jugaba chapadas en el colegio o te metías en los jueguitos del McDonalds. Siento que esto es algo que le falta a esta industria del AAA: carisma, reírse, pasarla bien en lugar de títulos que pretenden ser maduros con colores oscuros, pistolitas y sangre, y que se demoran 20 años en desarrollarse.
Pirate Yakuza te invita a subirte al barco de la aventura y, simplemente, disfrutar del viaje. Desconectar un rato y pasarla bien con sus momentos absurdos. Navegar con total libertad y disparar rayos láser para hundir flotas enemigas. Desembarcar en una isla y desatar el caos lanzando balazos mientras una lluvia de tiburones blancos emerge de la tierra para destruir todo a su paso. Caminar por las calles de Honolulu y toparse con personajes histriónicos que te alegrarán el día. Sí, lo vuelvo a repetir, este juego va de pasarla ridículamente bien.
Me alegra que todos los sistemas de navegación se hayan implementado exquisitamente y no hayan sido colocados solo por compromiso. Toda esta experiencia mecánica se complementa con la pluma narrativa del Ryu Ga Gotoku generando una experiencia videolúdica bastante sólida con harto contenido tanto principal como secundario. No considero que sea una compra indispensable, pero, si están buscando un buen juego de acción en donde la van a pasar bien, Like a Dragon: Pirate Yakuza in Hawaii tiene que estar sí o sí en su mira.


