Sony Interactive Entertainment (SIE) respondió con fuerza a la defensa de Tencent en la demanda por el supuesto plagio de Horizon en el juego Light of Motiram. En un documento judicial de 35 páginas presentado en California, Sony calificó de “disparate” los argumentos de la empresa china y la acusó de “jugar un shell game” con sus filiales para evitar cualquier responsabilidad directa.

¿Qué fue lo que desató el conflicto?
La disputa comenzó cuando Tencent anunció Light of Motiram, un título que, según Sony, imita de forma evidente la estética, la narrativa y las mecánicas de Horizon Zero Dawn y Horizon Forbidden West. El motivo principal, sostiene Sony, es que Light of Motiram copia no solo los escenarios postapocalípticos y los combates con criaturas mecánicas, sino también la apariencia de su protagonista. De hecho, Aloy, la heroína de Horizon, guarda un parecido notable con la protagonista del juego chino cabello rojizo, atuendo tribal metálico y arco decorado con cuerdas naranjas y azules.
Además, Sony afirma que Tencent promocionó el juego durante meses, lo que generó confusión en la comunidad. Cuando estalló la polémica, la compañía retrasó el lanzamiento hasta 2027, pero según Sony lo hizo solo después de ser demandada. “El daño ya está hecho, y continúa”, advirtió la firma japonesa, refiriéndose al perjuicio sobre la reputación y el futuro comercial de Horizon.
¿Por qué Sony está tan molesta?
Sony acusa a Tencent de emplear una estructura corporativa “intencionalmente confusa”, transfiriendo la titularidad del proyecto entre divisiones como Aurora Studios, Polaris Quest y Tencent Technology. Así mismo, señala que Tencent publicita sus juegos bajo una única marca “Tencent” sin distinguir entre subsidiarias. “Tencent describe a Aurora Studios como parte de su división de juegos, pero reporta ingresos sin especificar filiales”, indica la presentación judicial.
Inclusive, el documento incorpora una declaración clave de Olivier Courtemanche, jefe de PlayStation Mobile, que revela cómo se desarrollaron las negociaciones previas entre ambas compañías. Courtemanche explicó que, en marzo de 2024, durante la Game Developers Conference (GDC) en San Francisco, Tencent y Aurora Studios propusieron un proyecto denominado Project Z, basado en Horizon. Sony rechazó formalmente la idea el 8 de abril de ese año, al afirmar que no tenía intención de licenciar su propiedad intelectual.
Sin embargo, Tencent insistió. En un correo fechado el 16 de mayo de 2024, la empresa aseguró que su equipo “solo estaba interesado en trabajar con la IP de Horizon”. Más adelante, en julio de 2024, Courtemanche y su equipo viajaron a Shenzhen, China, para un encuentro que según Sony debía tratar una posible colaboración sobre The Last of Us. Pero, al comenzar la presentación, Tencent mostró imágenes de Project Z con una protagonista y máquinas casi idénticas a las de Horizon. “Reconozco ahora que esas imágenes eran de Light of Motiram”, admitió Courtemanche en su testimonio.
Como consecuencia de este conflicto, Tencent modificó la página del juego en Steam, eliminando tráilers, imágenes y parte de la descripción oficial. A pesar de ello, Sony sostiene que esas acciones fueron “tardías e insuficientes”, ya que el daño reputacional ya estaba consumado.
¿Cómo reaccionaron los fans y la prensa?
Las reacciones del público y los medios reforzaron la acusación. Muchos usuarios en redes sociales calificaron Light of Motiram como “una copia evidente” y “una imitación descarada”, mientras que periodistas especializados lo describieron como “un rip-off de Horizon”. Tal como menciona el documento, “la copia es tan obvia que el público la condenó abiertamente”.
Sony solicitó al tribunal rechazar la moción de Tencent para desestimar la demanda y permitir que el caso avance a la fase de descubrimiento, donde ambas partes deberán presentar documentos internos, correos electrónicos y versiones previas del juego.
¿Y cómo termina todo esto?
Sony acusa a Tencent de haber actuado con mala fe y de haber plagiado su franquicia estrella. Por lo mismo, la compañía japonesa considera que este caso no solo trata de inspiración creativa, sino de una infracción deliberada de derechos de autor.






