Analizado en Playstation 2
Recuerdo que, cuando era niño, mis padres solían enviarme durante las vacaciones a casa de mi tía con mis primos. No les gustaba la idea de que su hijo estuviera solo en casa todo el día -al menos durante las vacaciones de inicio de año-. Me quedaba con mi primos pero siempre me llevè un poco mejor con el que tenía dos años menos que yo. Él tenía una PlayStation 2 con varios juegos: Resident Evil Code Veronica, Digimon Rumble Arena 2, Kinetica, entre otros. Sin embargo, había uno que siempre terminamos jugando: el que tenía la portada más bonita, Crash of the Titans.
Yo ya había jugado los tres primeros juegos de Crash Bandicoot y también al Crash Team Racing. No recuerdo qué edad tenía para ese entonces, pero incluso a esa edad me di cuenta que este título era muy diferente a los demás. Lo que sí tengo muy presente es cómo pasábamos horas frente al televisor jugando en su modo cooperativo.
Años después, recordé ese juego y decidí investigar un poco. Para mi sorpresa, descubrí que Crash of the Titans fue duramente criticado por los fanáticos de la saga. Muchos lo odiaban: que los diseños eran horribles, que este Crash no era Crash, que era un juego muy malo por todos los cambios que introdujo…
Recientemente volví a recordar este juego y pensé: ¿Y si juego Crash of the Titans? Muchas veces se dice que al jugar los juegos de tu infancia te llevas una decepción, ¿será este el caso?.
Contexto de la época
Después del enorme éxito de la trilogía original de Crash Bandicoot y Crash Team Racing, desarrollados por Naughty Dog, la franquicia pasó a manos de otros estudios… con resultados muy cuestionables. La mayoría de estos nuevos juegos intentaban replicar la fórmula clásica añadiendo alguna cosita nueva, pero ninguno logró calar en el público.
Aquí es cuando entra Radical Entertainment, un estudio con varios juegos, siendo The Simpsons: Hit & Run su mayor éxito. En lugar de seguir intentando imitar a Naughty Dog, decidieron dar un giro radical a la fórmula de Crash Bandicoot.

El resultado fue Crash of the Titans, un juego que cambió drásticamente todo lo que conocíamos del personaje. El clásico marsupial que salta y gira por niveles pasadizos lineales desapareció. En su lugar apareció un Crash más delgado, con pelaje que dabe la impresión que tenía tatuajes y una apariencia de adolescente rebelde, pero tonto. El salto ya no mata enemigos, el icónico giro dejó de ser el ataque principal y las cajas, símbolo de toda la saga, simplemente desaparecieron. Curiosamente, el público que criticó los juegos que intentaron parecerse al original, también rechazó este intento de innovación.
Drásticos cambios… para bien
Crash of the Titans rompe completamente con la fórmula tradicional. Crash ahora combate cuerpo a cuerpo a puño limpio. El giro todavía existe, pero no es suficiente para derrotar enemigos de un solo golpe. De hecho, ahora los enemigos tienen una barra de vida invisible y requieren varios impactos para ser derrotados.
Aparece una nueva barra de experiencia: el Mojo. Este recurso se obtiene al derrotar enemigos, romper vegetación o funciona como guía, y sirve para mejorar habilidades como la barra de vida, la duración del giro o el deslizamiento. Además, las frutas Wumpa, emblema de la franquicia, ahora se utilizan para regenerar vida.


Los niveles ya no son simples pasillos lineales: aunque siguen una estructura bastante guiada, tienen más espacio para explorar, recolectar Mojo, combatir enemigos y controlar a los titanes, una de las grandes novedades del juego.
Además, la versión de PlayStation 2 incluye un modo cooperativo local, siendo el segundo jugador el que controla a un Crash plateado. Aunque el modo cooperativo no cambia demasiado las mecánicas, sí añade una capa extra de diversión que se agradece bastante.

La nueva mecánica principal: el control de titanes
Como suele ocurrir en los juegos de plataformas, la historia no es el punto fuerte. En este caso, el villano Neo Cortex ha secuestrado a Coco y está realizando crueles experimentos que fusionan y mutan animales, creando enormes bestias con poderes especiales: los Titanes.

Aquí, Aku Aku ya no es un simple ítem de protección. Ahora tiene 3 nuevas funciones: puede convertirse en escudo, ser una especie de «tabla» en niveles de patinaje, y lo más importante, permitirte controlar a los titanes. Una vez que Crash aturde a un titan, Aku Aku lo «posee», permitiéndote usar al titán a tu favor.


Hay unos 12 tipos de titanes diferentes -dependerá de la version jugada-, cada uno con habilidades únicas. Aunque en general no es obligatorio usarlos, hacerlo facilita bastante la aventura: un Puercoespín que lanza espinas alrededor; un Zorrillo que dispara bombas de gas como proyectiles a distancia; o un armadillo que gira como una bola, ideal para niveles de patinaje o terreno plano, entre otro catálogo de titanes.
Carisma, jefes y decisiones cuestionables
La estética del juego busca transmitir personalidad y carisma con colores vivos, música tropical alegre y diálogos simples que hasta un niño puede entender. El doblaje al español está bien, pero hay un gran problema: el humor y los excesivos diálogos.
El juego intenta constantemente ser gracioso, lanzando chistes blancos e infantiles que nunca dan en el clavo. Esto ocurre sobre todo en las cinemáticas y niveles previos a los jefes, donde estos te hablan durante todo el nivel a través de un megáfono, soltando amenazas cómicas que se vuelven una tortura para los oidos. La idea era darles carisma… pero el resultado es más bien una tortura auditiva, al punto de que jugar en silencio durante estas secciones es la mejor opción.

Los combates contra jefes tampoco destacan. Siguen una fórmula repetitiva: controla a un titán menor para dañar a uno más poderoso, que a su vez puede dañar al jefe, Esto se repite con todos los jefes y cada uno es separado en tres fases. Los niveles comunes donde exploras libremente y pruebas distintos titanes terminan siendo lo más divertido del juego.
Sobre el diseño de personajes… bueno… los únicos realmente rescatables son Crash, Neo Cortex y Uka Uka. El resto simplemente no funciona. No es cuestión de nostalgia, es que de plano muchos diseños son objetivamente feos, y combinando esto con los malos chistes, pueden resultar irritantes.

¿Vale la pena Crash of the Titans?
Sí, lo vale. Si lo jugaste en tu infancia, descubrirás que ha envejecido bastante bien en su jugabilidad y mecánicas presentadas siendo muy divertido para pasar el rato. Pero donde más brilla es el cooperativo. Jugar junto a algún familiar, tu pareja o amistad, por sencillo que sea el modo cooperativo, enriquece mucho la experiencia.

Es un juego sólido que arriesgó mucho al cambiarlo todo. A algunos no les gustará, pero tiene suficientes méritos como para ser recordado con cariño. Además, sus coleccionables en forma de peluches de personajes le dan un buen valor rejugable.


