Diablo IV está más vivo que nunca con la adición del esperado Paladín, 25 años luego de su última aparición en Diablo II y 13 años luego de que el Cruzado, el “sucesor espiritual”, por decirlo así, haga su debut en Diablo III. Y como es tradición del juego ARPG de Blizzard Entertainment, el Paladín está más roto que nunca, para beneficio de todos los que amamos mandar demonios de vuelta al infierno (aunque ya estemos ahí).
Antes de que quieras crear tu nuevo personaje con la clase que es considerada la mejor para la temporada 11, cabe destacar que el Paladín, parte de las dos clases que serán añadidas en Lord of Hatred, solo está disponible para quienes compren la expansión por anticipado.
Los juramentos del Paladín
Lo bueno del Paladín es que sus diferentes variedades no solamente pueden adaptarse al tipo de juego de cada jugador, sino que además cada una de estas se encuentra en lo más alto de la escala de poder actualmente en Diablo IV. No en vano muchos miembros de la comunidad llevan creando builds cada vez más poderosos que harán de Azmodan, Belial o Duriel unos simples enemigos comunes.
Específicamente, el Paladín se divide en cuatro subcategorías, o juramentos:
- El Árbitro: Utilizando la Luz celestial, el Paladín se asciende a su forma angelical, proporcionando velocidad incrementada y demás ventajas de ataque
- El Zelote: La “furia implacable” lleva a las armas del Paladín a otro nivel, incrementando el fervor de tus ataques para un mayor ataque crítico
- El Judicante: Usando el poder destructivo de la Luz celestial, el Judicante usa la “Sentencia”, haciendo a tus enemigos más vulnerables a tus ataques
- El Juggernaut: Con el uso de una irrompible templanza, el Juggernaut sacrifica un poco de su ataque para tener una defensa formidable

Cabe destacar, sin embargo, que el árbol de habilidades del Paladín puede llevar a builds híbridos que lo pueden llegar a convertir en un todo terreno. En mi caso, mi Paladín utiliza primordialmente el Martillo Bendito como fuente principal de daño. Combino esto con el Escudo de Armas que proporciona un aumento de daño basado en el porcentaje de armadura y probabilidad de bloqueo.
A su vez, utilizo el juramento del Árbitro en conjunto con otras habilidades de ataque para mantenerme en la forma angelical y seguir aumentando el daño de mi Paladín de forma exponencial.
Un patio de juegos
Esto me resultó muy beneficioso a la hora de farmear objetos míticos, puesto que los jefes endgame eran sencillos de vencer. Lo cual me lleva a la Temporada 11, o la Temporada de la Intervención Divina. Es básicamente un patio de juegos para que todo aquel que haya comprado Diablo IV: Lord of Hatred pueda vencer a los jefes más poderosos del juego en una secuencia que, a su vez, proporciona objetos míticos y runas de forma más sencilla.

Particularmente, nunca he tenido gran suerte con los objetos míticos, pero poder farmear runas para poder craftearlos y obtener tres de estos para mi build del Paladín ha sido una experiencia muy divertida. Y, aun así, pude obtener un par de estos míticos luego de derrotar a los jefes como Grigoire o Duriel.
Una gran adición para lo que se viene

En términos generales, tanto la nueva clase del Paladín como el juego mismo te permiten crear personajes y situaciones entretenidas, dándote la capacidad de experimentar con lo que puedes lograr en el juego. Puedes seguir el camino que escogí, o puedes convertir al Paladín en una clase de soporte, un Juggernaut que pueda otorgar capacidad de supervivencia a tus aliados.
Las posibilidades son muchas, y creo que el Paladín en Diablo IV, adaptando el clásico del Diablo II y parte del Cruzado de Diablo III, es un acierto tremendo. Desde ya cuento los días para poder pasarme la nueva expansión Lord of Hatred con el Paladín y, como no, con la nueva clase que no ha sido revelada por el momento.






