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Nos Dicen Gamers

Fallout Season 2 – Review : Un tráiler demasiado largo de lo que esperábamos

Una de las mejores adaptaciones de videojuegos al medio audiovisual ya estrenó su segunda temporada… pero ¿vale la pena?
Una de las mejores adaptaciones de videojuegos al medio audiovisual ya estrenó su segunda temporada… pero ¿vale la pena?

Para empezar esta reseña hay que dejar algo en claro: si mis 10 horas en Fallout Shelter cuentan, entonces no me gustan los Fallout. Y no es por falta de interés. Simplemente no me gustan los RPG, no me gustan los mundos abiertos, odio hacer las misiones secundarias y cuando un juego se alarga demasiado me entra ansiedad por terminarlo. Pero aún así, amo Fallout.

Aunque haya juegos que no he jugado, siempre escucho e investigó sobre ellos. Conozco bien el mundo de Fallout, sus historia y su identidad. Esa estética retrofuturista anclada en una versión distorsionada de los años 30, una Guerra Fría que nunca terminó, un entendimiento real de lo que es el humor negro, un mundo frío, violento y visceral. Es, sin exagerar, uno de los mundos más interesantes que ha creado la industria. Me encanta Fallout, pero sus juegos simplemente no son para mí.

Por eso la primera temporada de la serie la disfruté bastante. Al final, las adaptaciones audiovisuales de videojuegos existen para atraer a un público nuevo, gente que no ha tocado la saga o que no juega videojuegos en general. Complacer a los fans es lo de menos, aunque se crea lo contrario equivocadamente. Por lo mismo, esperé con muchas ganas esta segunda temporada y tengo varias cosas que decir.

Un repaso rápido

Para el momento en el que salió la primera temporada, esta web todavía estaba en pañales, por lo que no se le hizo reseña, así que toca un repaso rápido.

La primera temporada de Fallout es canon dentro del universo de los juegos. Ambientada en el año 2296, su trama nos muestra el Yermo desde tres puntos de vista distintos.

Por un lado tenemos a Lucy, una joven que creció en el Refugio 33 y que, por circunstancias inevitables, se ve obligada a salir al exterior para buscar a su padre. Su viaje es el choque perfecto entre la inocencia y la cruel realidad; Lucy tiene una visión infantil e inocente del mundo exterior, pero rápidamente descubre que la superficie es cruel y salvaje. 

En el extremo contrario está Cooper Howard, mejor conocido como The Ghoul, un personaje cínico, tosco y totalmente adaptado a la ley del más fuerte. Cooper está buscando a su familia, y a través de su historia se exploran las consecuencias reales del paso del tiempo, la guerra y la decadencia del mundo. 

Finalmente tenemos a Maximus, un personaje criado bajo la ideología rígida de la Hermandad del Acero. Su objetivo es escalar dentro de la organización y ganarse un lugar importante. Maximus vive dividido entre lo que le enseñaron que debe ser y lo que realmente quiere, moviéndose constantemente entre la ambición, el miedo y la necesidad de validación.

La serie gustó muchísimo por ser una historia completamente nueva, con giros inesperados que afecta a la saga entera, personajes memorables y un respeto enorme por el mundo de Fallout. Por eso no es exageración decir que se convirtió en una de las mejores adaptaciones de videojuegos al formato audiovisual.

Las historias del Yermo

Esta segunda temporada de Fallout comienza con Lucy y The Ghoul recorriendo juntos el desierto del Mojave, con destino a New Vegas, cada uno siguiendo su propio objetivo: Lucy sigue buscando respuestas sobre su padre Hank, mientras que Cooper continúa con la búsqueda de su familia.

Por otro lado tenemos a Maximus, quien vuelve a conectar con la Hermandad del Acero. Ahora ya no es solo un soldado más, ha subido de rango, tiene más peso dentro de la organización y está encargado de proteger y custodiar la Fusión Fría, un recurso que contiene energía infinita.

Mientras tanto, Hank, el padre de Lucy, también va camino a New Vegas, donde se nos irá dando pistas de cuál siempre fue su verdadero objetivo, estando dispuesto a sacrificar a cualquiera que se interponga, porque todo vale la pena si es por un bien mayor.

También seguimos con subtramas que ya podemos considerar de protagonistas secundarios, como Chet, donde vemos más a fondo los conflictos internos entre los refugios 31, 32 y 33 como la escasez de agua, provocada por el daño de un chip importante y que comienza a generar tensión social. Mientras que Norm, quien logra arreglárselas para escapar del encierro donde lo tenían, ahora está a cargo de antiguos empleados de Vault-Tec que despertaron de la criogenización y están listos para cumplir la misión que se les encomendó hace 200 años.

Y por si no fueran suficientes historias, también tenemos una subtrama del pasado de Cooper, donde se nos va revelando poco a poco su relación con su esposa y todo lo que pasó antes de la guerra.

Aunque claramente Lucy y The Ghoul siguen siendo los hilos conductores de la temporada, con Maximus como un refuerzo, lo cierto es que las historias que Fallout quiere contar se expanden exponencialmente. Hay múltiples tramas concurrentes que se cruzan y se separan, haciendo que se sienta más como la historia del propio Yermo.

El problema es que la carga de información es demasiado pesada. Y ojo, no es que las subtramas sean malas, porque la mayoría son igual de interesantes y se nota que eventualmente todo va a conectar, pero hay demasiados altos y bajos, simplemente porque hay demasiado que contar para tan poco tiempo.

La trama no llega a sentirse apresurada, pero se termina sacrificando a Chet y Norm, dejándolos bastante relegados en comparación con el peso que parecían tener al inicio.

Explorando a los personajes

Si algo me ha gustado bastante de esta segunda temporada, es el manejo del desarrollo de personajes.

Lucy, si esta fuera cualquier otra serie, sería la “chica buena que se vuelve loca porque el mundo es cruel”, pero aquí la cosa se maneja mejor. Lucy sí llega a corromperse por momentos, sí cruza líneas, sí toma decisiones cuestionables, pero en algún punto se detiene y se da cuenta de que está yendo demasiado lejos. Aprende a adaptarse al Yermo sin perderse por completo. Ya no es tan ingenua e inocente, pero tampoco se mantiene como una santa. Se vuelve alguien capaz de tomar decisiones drásticas cuando toca, aunque no sea de su agrado.

El Ghoul es lo contrario, pero en el mejor sentido. Mientras Lucy se endurece, Ghoul parece recuperar poco a poco algo que había perdido tras 200 años sobreviviendo. Sigue siendo violento y brutal, pero se siente como un personaje que lentamente vuelve a conectar con su humanidad, aunque sea a regañadientes.

Recorrer su pasado como Cooper y su esposa Barbara me parece fácilmente de lo mejor que ha tenido toda la serie hasta ahora. No solo es interesante como historia personal, sino que suma demasiado al contexto de Fallout. Le da un peso enorme a la narrativa, ayuda a entender cómo se movían las piezas antes de la guerra y, sobre todo, amplía el lore de la saga de una manera impresionante. No es un flashback por rellenar, es información que realmente enriquece el mundo.

El problema es que, aunque todo esto es interesante, muchos personajes y sus tramas se quedan a medias.

Maximus se mantiene como un personaje confuso, como alguien que solo se siente relevante cuando tiene la armadura de la Hermandad encima. Sin ella, se siente vacío, como si realmente no supiera quién es. Su peso en la historia depende demasiado de la institución a la que pertenece.

La subtrama de la guerra o conflicto dentro de la Hermandad del Acero se siente como que por fin va a explotar… pero se detiene. Cuando parece que va a comenzar lo bueno, simplemente desaparece y ya no se vuelve a tocar con fuerza, dejando claro que todo está guardado para una tercera temporada.

Lo mismo pasa con Norm y Chet. Sus historias son interesantes porque claramente van a destapar más sobre el experimento de Vault-Tec y la verdad detrás de los refugios, pero el avance es lento, no en ritmo necesariamente, sino lento en información. Se cuenta poco, se suelta una pista, y luego se vuelve a frenar. Otra vez: no es malo, pero se siente como que todo está diseñado para dejar el plato servido para la siguiente temporada.

El “nuevo” mundo 

New Vegas no es solo un destino más en el mapa, es literalmente el punto donde todo el Yermo empieza a tomar forma. Lucy y The Ghoul llegan ahí buscando respuestas, Hank se dirige al mismo lugar con sus propios planes, y Maximus termina orbitando alrededor del conflicto sin quererlo.

Es en esta parte donde vemos las diferentes facciones que forman lo poco de “humanidad” que queda en el exterior.

Por un lado está la RNC, que representa el intento de revivir la civilización, algo que seuna bonito, pero como en la vida real, está acompañado de control, burocracia y ambición política. La RNC no busca simplemente sobrevivir, busca imponer el orden y reconstruir el mundo a su manera.

Del otro lado tenemos a La Legión, que no tiene ni la más mínima intención de reconstruir nada. Ellos no creen en gobiernos ni en un futuro estable, creen en dominio absoluto. Son violencia pura, fanatismo ciego y un sistema donde el más fuerte manda y el débil solo sirve como herramienta. Su presencia funciona como una amenaza constante, porque no es una facción que negocie, si no es una facción que invade, destruye y somete.

Y en medio de todo este caos aparece el que probablemente sea el personaje más peligroso de la temporada, el Dr. Robert House.

House no es un salvaje armado ni un líder religioso loco. Es otra cosa. Es inteligencia, estrategia y manipulación. Un hombre que entiende que el verdadero poder no está en tener más soldados, sino en tener el control del futuro. Mientras la RNC y la Legión se matan por el territorio de New Vegas, House se siente como alguien que está jugando un ajedrez distinto, moviendo piezas con paciencia, esperando el momento exacto para quedarse con todo y más.

La inclusión de New Vegas, la RNC, la Legión y House se siente como la puerta de entrada al mundo, política, guerra, ambición y la lucha por decidir quién se queda con lo poco que queda del mundo.

Producción y apartado audiovisual

En cuanto al diseño de producción, la serie me ha encantado. Los ambientes y exteriores se ven de maravilla, y tanto las zonas abiertas como los espacios cerrados siguen transmitiendo perfectamente lo decadente, oxidado y ruinoso que es el Yermo. Todo se siente sucio, hostil y tristemente vivo.

Las actuaciones en general están bien, aunque no todas brillan por igual. Quienes más destacan son Lucy (Ella Purnell) y Hank MacLean (Kyle MacLachlan), especialmente en los últimos momentos de la temporada.

Pero el que sigue robándose la serie es Walton Goggins como The Ghoul / Cooper Howard. Su actuación es impresionante de inicio a fin, porque logra manejar de maravilla dos personajes completamente distintos aunque sean literalmente la misma persona. Es fácilmente uno de los pilares más fuertes de toda la serie.

El ritmo, eso sí, durante los dos primeros capítulos puede sentirse algo lento, después de todo está calentando los motores. Pero a partir del tercer episodio todo empieza a agarrar fuerza y se mantiene bastante bien. Aunque claro, los constantes cambios entre tramas y personajes pueden llegar a ser pesados para algunos, especialmente por la cantidad de historias que se quieren contar al mismo tiempo.

Y sobre el vestuario: es simplemente espectacular. El maquillaje, los extras, los trajes, las armaduras… todo es bellísimo. Es fácilmente el sueño cumplido de cualquier fanático de Fallout, porque cada detalle se nota cuidado y pensado para que el mundo se sienta auténtico.

Cabos sin cerrar 

Aquí entra uno de los mayores problemas de la serie, uno esperaría que después de una temporada tan cargada se cierren algunas tramas, o que al menos se unan en un solo hilo narrativo para darle forma a lo que viene.

En lugar de cerrar puertas, abre más. Y no solo una o dos, abre como veinte al mismo tiempo.

La Hermandad del Acero queda al borde de una guerra interna.La NCR y la Legión también se plantean como un conflicto enorme que podría reventar el Yermo entero. Los refugios 31, 32 y 33 y los experimentos siguen siendo un misterio. La misión de Hank da un giro que no que podría cambiar el destino de toda la civilización del exterior. Cooper, se dirige a California con un objetivo que claramente va a destapar algo aún más grande. Y encima hay otras subtramas menores que también quedan flotando.

El problema es que se siente como si la temporada completa hubiera sido un “preparando el terreno”, un tráiler largo para la tercera temporada. Es una constante sensación de “ya viene lo bueno”, pero sin llegar a soltarlo del todo, y eso termina cansando un poco.

Si la tercera temporada maneja bien todo lo que dejaron sembrado, puede convertirse en algo enorme, de esas temporadas que revientan internet. Pero si el guion se vuelve a perder abriendo más tramas sin resolver las anteriores, se corre el riesgo de que todo se descontrole y se vuelva un caos narrativo,  incluso el Yermo necesita un orden, tanta ambición podría terminar jugando en contra.

¿Vale la pena Fallout Temporada 2?

Sí, y mucho. Fallout sigue siendo una de las mejores adaptaciones audiovisuales que se han hecho de un videojuego. La serie entiende perfectamente su identidad, el humor negro, la violencia absurda y lo grotesco.

Y sobre todo, sigue reforzando que el Yermo es el que manda, el que destruye, el que corrompe y el que decide quién vive y quién termina siendo parte del paisaje.

Sin embargo, creo que esta temporada me ha dejado algo insatisfecho. No porque sea mala, sino porque se nota demasiado que todo está construido como un enorme puente hacia lo que viene después. Se abren demasiados frentes, deja demasiadas piezas sueltas y todo parece estar guardándose para una tercera temporada.

En comparación con la primera, me gustó un poco menos. No porque sea floja, sino porque la primera se sentía más sólida, y esta se siente como si estuviera calentando motores. Esta segunda temporada se ha mantenido estable en todo lo que ofreció la primera, pero el querer crecer demasiado podría jugarle en contra si no se maneja bien.

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Picture of Sergio 'Ghostan' Delzo

Sergio 'Ghostan' Delzo

Desde que tengo memoria siempre he sido amante de los videojuegos y sus historias detras de ellas, me encanta ir al cine a ver alguna pelicula o cocinarme para luegos ver alguna serie, pelicula o anime tirado en mi casa.