Los empleados de Ubisoft en Francia convocaron de forma unánime una huelga entre el 10 y el 12 de febrero de 2026. La protesta responde a los recientes despidos y a la profunda reestructuración anunciada por la compañía. La movilización llega tras la propuesta de eliminar hasta 200 puestos de trabajo en la sede central de París. El anuncio se produce en un contexto de fuerte incertidumbre interna. Ubisoft ha cancelado proyectos, cerrado estudios y registrado una caída histórica en bolsa.

¿Por qué estallan los sindicatos ahora?
Según informó el medio francés Les Echos, los sindicatos que representan a los trabajadores de Ubisoft —STJV, Solidaires Informatique, CFE-CGC, CGT y Printemps Écologique— acordaron organizar la huelga. Además, coordinarán acciones con organizaciones internacionales para dar visibilidad global al conflicto. En un comunicado conjunto, afirmaron que la protesta busca “denunciar una estrategia de recortes que pone en riesgo el empleo, las condiciones de trabajo y el futuro creativo de la empresa”.
La huelga llega una semana después del anuncio de una reestructuración de gran escala. Ubisoft canceló seis proyectos, retrasó siete títulos y cerró dos estudios. Tras conocerse el plan, la cotización de la empresa cayó a su nivel más bajo en 15 años. La pérdida acumulada alcanza el 95 % respecto a su máximo histórico.
El nuevo modelo organizativo se estructura en cinco “Creative Houses”. Cada una cuenta con liderazgo propio y controla franquicias concretas. Estas unidades se apoyan en un nuevo “Creative Network”. Esta red agrupa estudios dedicados al soporte técnico, control de calidad y recursos compartidos. Ubisoft asegura que el sistema aportará eficiencia y agilidad. Sin embargo, muchos empleados lo perciben como un riesgo.
Trabajadores del Creative Network expresan preocupación por la falta de claridad sobre su futuro. Temen convertirse en objetivos prioritarios de nuevos despidos. Algunos aseguran que la reestructuración solo afecta a parte de la empresa. Otros creen que el modelo facilita la venta de propiedades intelectuales o la creación de filiales con socios externos.
La inquietud aumenta porque Ubisoft planea una tercera fase de recortes. El objetivo es ahorrar otros 200 millones de euros antes de marzo de 2028. Esta medida podría traducirse en miles de despidos a nivel global. En paralelo, la empresa ya activó un plan de salidas voluntarias. Este afectaría al 20 % del personal de la sede parisina y al 5 % del total en Francia.
No obstante, Ubisoft defiende su estrategia. Un portavoz declaró a IGN que las medidas responden a “un nuevo modelo operativo destinado a garantizar la sostenibilidad a largo plazo del grupo”.
¿Puede la empresa frenar el conflicto?
La huelga expone algo más profundo que un simple ajuste empresarial: el desgaste de un modelo que prioriza la rentabilidad sobre las personas. Mientras Ubisoft habla de eficiencia y futuro, miles de trabajadores viven en la incertidumbre. Si la empresa no escucha ahora, el coste no será solo económico, sino humano y reputacional para toda la industria del videojuego.






