Alguna vez después de una larga sesión de videojuegos, tras despegarte de la pantalla, ¿no has tenido la ligera sensación de que todo a tu alrededor ahora es diferente? No solo en lo visual, sino también en lo auditivo. Empiezas a ver patrones de la realidad que por alguna razón lo asociamos al juego que disfrutamos recientemente, un mínimo ruido de la realidad nos puede transportar a todo un recuerdo en específico mientras jugábamos a algo.
Pues, esto tiene una explicación.
¿Qué es el Efecto Tetris?
El periodista Jeffrey Goldsmith en 1994 trató de averiguar qué efecto tenían los videojuegos en nuestro cerebro . En aquel entonces se reportaba la experiencia de varios jugadores frecuentes al videojuego Tetris. Tras largas sesiones de juego, muchas personas reportaban ver patrones similares a los bloques del juego mientras realizaban alguna actividad cotidiana, como caminar por la calle, acomodar las compras o con solo cerrar los ojos.
Tambien el psiquiatra Robert Strickgold, decidió estudiar sobre el fenómeno. Reunió 30 personas, 5 de ellas amnésicas, y los puso a jugar Tetris por largas horas antes de dormir. Cuando finalmente dormían, los despertaba periódicamente para cuestionarios sobre sus sueños.
Los resultados indicaron que el 63 % de los participantes visualizaban patrones similares a los de Tetris en sus sueños. Este estudio sirvió para reafirmar la idea de que los sueños son una forma de reforzar nuestro aprendizaje diurno.

De la obsesión a la realidad
Estos resultaron fueron útiles para descubrir el impacto del sueño en el cerebro y como Tetris juega con nuestra memoria y en los sueños.
Tambien se han realizado otras investigaciones con el impacto de los videojuegos, como por ejemplo el Game Transfer Phenomena. En el 2011 se reestudió el alcance del fenómeno y analizó el comportamiento de 42 jugadores frecuentes. Muchos de los pacientes integraban elementos de sus videojuegos a la vida diaria más allá de una proyección visual.
Estos elementos consisten en pensamientos, acciones y fantasías, de forma automática y voluntaria. Los investigadores concluyeron que se trataba de una forma de diversión y entretenimiento, una forma de llevar el mundo digital a lo real, para continuar con él aunque ya no sea posible. Estas proyecciones despertaban pensamientos intrusivos, impulsos, reflejos e ilusiones ópticas.
Y aunque la prensa de la época intentaba ridiculizar y satanizar a los videojuegos con titulares sensacionalistas, el propio Strickgold confesó que tenía el mismo efecto con su afición a la escalada, pues cuando veía cualquier superficie vertical, este se convertía en un lienzo que desplegaba cuerdas y agarres, algo parecido que pasa con los marineros, quienes al desembarcar tras meses en altamar, sus cuerpos percibe el vaivén del océano aún estando en tierra firme.

Aunque hace mucho tiempo esto parecía algo irreal, hoy en día sabemos que, de manera natural, nuestro cerebro tiende a interpretar el mundo que lo rodea de diversas formas. Una de esas maneras es buscar patrones o dar forma a lo que percibimos. Por esta misma razón, a menudo vemos rostros humanos o figuras sobrenaturales, en donde no hay nada. Esto refleja cómo nuestra obsesión moldea la forma en que entendemos el mundo que nos rodea. El Efecto Tetris es una manifestación extrema de este fenómeno: una obsesión con algún videojuego puede llevarnos a soñar con ellos y proyectarlos en nuestra realidad, aunque quienes desconocen del tema sean incapaces de verlo.






