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Nos Dicen Gamers

Noreya: The Gold Project – Review: Ser muy ambicioso, cuesta

Aunque ambicioso, Noreya: The Gold Project deja aspectos importantes del género por debajo de lo esperado.

Analizado en PC

Por la naturaleza de mi introducción a los juegos, no tuve la oportunidad o placer de disfrutar de los metroidvanias en 2D durante mi niñez. ¿Qué puedo decir? Tengo un severo caso de tres-dimensionismo crónico que naturalmente me hace preferir épicas aventuras de mundo abierto.

Sin embargo, mi yo adulto se ha acostumbrado a probar varios juegos del estilo de Noreya: The Gold Project, un metroidvania en 2D que se une a la parrilla de juegos independientes con un estilo pixel art que muchas veces se asume como la apariencia “indie” oficial.

Aunque el juego está a varios escalones por debajo de juegos del género y estilo como Blasphemous o Hollow Knight, encontré en Noreya: The Gold Project una experiencia disfrutable, aunque frustrante por momentos. He aquí mi reseña del juego.

El mundo de Noreya

Empecemos brevemente por la historia de Noreya: The Gold Project. Nos situamos en el mundo de Noreya, donde la Diosa de la Luz y el Dios del Oro (o de la avaricia) se encuentran históricamente enfrentados por las diferentes creencias de los hombres del mundo. Gracias a la hambruna en la ciudad de Lemia, muchos viraron hacia el Dios del Oro, que terminó convirtiéndolos en monstruos de oscuridad y capturando a la Diosa de la Luz.

Nosotros controlamos a Kali, una guerrera que perdió absolutamente todo en la confrontación entre los dioses y que ahora se encuentra determinada a encontrar y confirmar la existencia del Dios del Oro. Sin embargo, esta aventura no será tan blanco y negro como creemos, dándole a Kali la oportunidad de asumir diferentes bandos durante el transcurso de su aventura, desbloqueando habilidades específicas de la Luz o del Oro lo cual terminará determinando el fin de su aventura de una u otra manera.

Básicamente de eso se trata la historia de Noreya: The Gold Project. De manera particular, no considero que sea la más grande historia llena de giros inesperados o momentos dramáticos muy evidentes y marcados. Es más, por momentos el juego es tan tétrico que terminarás por unir las piezas de la historia por tu cuenta, pero solo si prestas atención a los diálogos que muchas veces evitar ver durante la exploración.

En general, estuve muchas veces más confundido que enganchado con lo narrativo en la historia, lo cual me hubiese ayudado a entender elementos de su jugabilidad como los diferentes árboles de habilidades o estatuas de deidades.

Lo que tampoco creo que ayuda en ese sentido es que, aunque me guste el diseño pixel art en sí, hay momentos en que siento que el diseño artístico de los personajes en Noreya era por demás genérico y no vistoso que incluso se contagiaba al diseño artístico de las diferentes regiones del mundo. Si vas a contrastar entre dos deidades cuyos valores son tan contrastantes, al menos dibújalos con rasgos un poco más distintivos.

Los enemigos, aunque bien animados en su gran mayoría, suelen pecar de esto por momentos. Y sí, el estilo de arte no ayuda muchas veces a darle diferente personalidad a cada personaje en la pantalla, pero varias veces encontré enemigos que me costaba entender qué eran o qué representaban más allá de un simple obstáculo que vencer.

Elige y forja tu camino

Donde sí encuentro mucho mérito y quizás el punto que me convenció de que Noreya valía la pena es el mundo en sí y la exploración. No exagero cuando digo que el mundo de Noreya y sus diferentes regiones son vastas muy abiertas, interconectándose entre si para formar un diseño de niveles que premia la curiosidad y exploración.

Si bien es cierto muchas de estas regiones o zonas van a estar bloqueadas en un principio por limitantes de habilidades (por ejemplo, para acceder a ciertas zonas necesitas la habilidad de saltar en los muros), desde el saque el juego te da una sensación de apertura en la que sientes que siempre estás descubriendo algo nuevo.

Esto, además, se complementa con el hecho de que el mundo entero de Noreya es explorable de la forma en que quieras. Si bien es cierto no vas a poder vencer al jefe final desde el inicio como lo harías en Breath of the Wild, es posible acceder a las diferentes regiones del mapa y pelear con los 12 jefes principales en el orden que quieras.

¡Y no creas que solamente es caminar de un lado al otro sin ningún tipo de motivación más allá del combate! Lo que va a tenerte al borde del asiento son los distintos niveles o habitaciones en el mapa gracias a su aspecto plataformero. Sí, no solo tendrás que velar por tus corazones evitando los proyectiles enemigos, sino que además tendrás que saltar sobre plataformas que, de vez en cuando, te ayudarán más bien en caer a tu inevitable muerte.

¿Qué hay si me encuentro atrapado sin salida en un nivel? Pues ahí es donde Noreya vuelve a brillar. A lo largo de tu aventura encontrarás varias estatuas pertenecientes a la Diosa de la Luz y al Dios del Oro. Es aquí que tú puedes elegir a quién le entregas tu lealtad, pudiendo elegir a qué deidad erigirle una estatua que terminará cambiando el diseño de varias de las habitaciones del mapa. Esto podrá abrir paso hacia una región bloqueada, e incluso habilitar el acceso a interruptores o puzles que abrirán el paso al diseño de nivel de la otra deidad.

Un plataformero que deja (muchas) libertades

Todo este diseño del mundo y sus regiones se complementa mucho con el movimiento del personaje, el cual es impecable. Nunca sentí que el juego era injusto al momento de poner trabas o secciones de plataforma por demás difíciles, lo cual motiva más la exploración.

Eso sí, yo creo que los jugadores que prueben este juego tendrán un dolor de cabeza al no poder teletransportarte de un lado al otro del mapa, forzándote a caminar distancias largas del juego y peleando con enemigos que ya has visto anteriormente. Este backtracking, entonces, más que una actividad emocionante motivada por descubrir nuevas zonas se convierte en una actividad lenta y aburrida.

El juego no te lo dice, y creo que es algo en lo que también falla, y es que sí puedes desbloquear la habilidad de teletransportación a las estatuas de lealtad en el mapa, pero solo si compras esa habilidad en tu árbol de habilidades, el cual tampoco te explica muy bien la habilidad de por sí.

Esto es algo que ya mencioné sucedía con la historia, pero que a nivel de narración ambiental también ocurre. Es decir, si bien irás descubriendo nuevas regiones del mundo, la sensación que tendrás es más la de alguien que se aventura ciegamente a lo desconocido por encima de un guerrero que está dispuesto a enfrentar lo que sea que se le ponga en frente.

No me malentiendan, que un juego te de este tipo de libertades me parece un acierto en la mayoría de los casos. Sin embargo, que el mundo en sí te haga sentir desolado no adredemente sino funcionalmente me parece un descuido que se podría solucionar con un poco más de linealidad al inicio del juego, lo cual permitirá que conozcas tanto la historia como el mundo y los diferentes elementos de jugabilidad de Noreya: The Gold Project.

La dificultad en el combate

Sin dudas, la parte que más dudas levantará es el combate en Noreya. No porque es particularmente difícil de entender, sino de ejecutar más por decisión de diseño y desbloqueo que por diseño de combate en sí.

Apenas empiezas tu partida, te darás cuenta prontamente que la única forma de combatir a los enemigos que te encuentres en el mundo es por medio del ataque de tu espada. No hay forma de evadir, no hay ataque a distancia, es solamente tú, tu espada, el rango de tu espada y tus saltos lo que te dará la evasión que tanto necesitas.

Esto inevitablemente ocasionará en que tus primeras horas de juego se conviertan en un infierno, especialmente si planeas enfrentar a los diferentes jefes del mapa que requerirán de tu máxima atención, reflejos, y paciencia.

Eventualmente, podrás desbloquear habilidades de ataque de tipo knockback o de aturdimiento que hará las cosas más sencillas, pero que a la vez requerirá de bastante farmeo. Esto es porque las diferentes habilidades del árbol de habilidades necesitarán un número determinado de puntos que a la vez se obtienen tras ofrecer monedas a las estatuas de deidades en el mapa. Estas monedas son obtenidas tras vencer a enemigos, lo cual obviamente será inicialmente difícil. Dependiendo de tu lealtad, podrás desbloquear habilidades propias de la Luz o de Oro.

Esta dificultad por diseño es contrarrestada con la mecánica de “respawn” que te permitirá reiniciar el nivel en el cual perdiste todas tus vidas de forma ilimitada, aunque esto desaparece en modo difícil. Lo único que perderás son las monedas recolectadas en el nivel, las cuales puedes volver a coleccionar. Incluso, puedes utilizar 10 monedas para recuperar corazones de forma que puedes aumentar tus posibilidades de supervivencia.

¿Vale la pena Noreya: The Gold Project?

Si eres fan del género de metroidvania y quieres un reto relativamente difícil, yo creo que Noreya: The Gold Project es un juego que deberías completar, aunque sea una vez. Sin embargo, no esperes encontrar aquí una experiencia que vayas a repetir más allá que para ver los diferentes finales que presenta la historia.

En palabras simples, este juego brilla en su exploración y plataformeo, que lamentablemente es afectado negativamente por cuestionables decisiones de diseño que antagoniza al jugador y que lo fuerza a afrontar el combate y entender el mundo de Noreya de una forma no orgánica ni convencional.

Eso en sí representa un desafío que estoy seguro varios van a disfrutar, pero más de uno encontrará suficientes razones para abandonarlo y no prenderlo más. Personalmente, disfruté mi tiempo en Noreya que brilla a pesar de sus errores, aunque la luz de este juego quizás esté opacado por su propia ambición.

Reseñado con una copia entregada para PC. Disponible en PC a 53 soles.

PROS

– El diseño de niveles fomenta la exploración de un mundo atrapante
– Puedes controlar al personaje principal con total libertad, habilitando un plataformeo excelente
– La apertura del juego te permite definir tu estilo de juego, los giros de la historia y el mismo diseño del mundo

CONTRAS

– Combate muy punitivo al principio, frustrando a los jugadores
– Mecánicas base bloqueadas, lo cual hace el backtracking lento y hasta aburrido
– La falta de dirección en cómo se presenta la historia y diseño narrativo puede causar confusión
– El diseño artístico de los personajes y del mundo se torna genérico por momentos

NOTA

7

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