Analizado en PC
En una de esas tardes donde podría estar haciendo algo mínimamente productivo, pero el infernal calor lo único que hace es multiplicar la pereza de mi propia existencia, estaba revisando algunos juegos indies que me llamasen la atención. Fue así como descubrí MotionRec, un plataformero de apariencia sencilla, visualmente monótona pero linda, y que, además, era de puzles.
Soy fanático de este tipo de juegos, aunque la verdad es que se me dan fatal. Pero esa sensación de estar 15 minutos pensando en una solución, llegar al intento donde finalmente uno descubre la manera de pasar el nivel y soltar un «aaahhhh, así eraaaaaa…» para luego insultarte a ti mismo, es agradable. Eso era exactamente lo que esperaba de este título, y para mi sorpresa, fue eso mismo, pero con algo más.
Cuidado por donde vas
Soy fanático de los juegos que tienen como concepto «el tiempo», y eso fue lo primero que me interesó en el título. En MotionRec controlamos a un pequeño robotcito que, como todo plataformero 2D, debe superar una larga serie de obstáculos y llegar a la meta. La gracia del juego está en su mecánica principal: grabar tus propios movimientos y reproducirlos.

Cada secuencia de movimientos, ya sea caminar o saltar, lo puedes reproducir en otro lugar. El robotcito repite exactamente esa trayectoria en el aire, sin importar si hay plataforma debajo o no. Una pared demasiado alta para saltar se vuelve accesible o un abismo sin plataformas deja de ser problema. La habilidad de grabar es el corazón del juego, y aunque grabar y reproducir es tan sencillo como apretar dos botones, saber donde hacerlo es complicado.
Y sí, es una sola mecánica, sin evoluciones ni mejoras, y por fortuna no las necesita. A medida que avanzas en los niveles se van añadiendo nuevos elementos al escenario que cambian bastante la forma en que usas Grabar. Son cosas pequeñas y sencillas, pero que aprovechan al máximo lo que la mecánica puede dar.

Rompiendo el coco
Algo que me pareció bastante interesante es la sensación al resolver cada puzle. En los juegos de este género lo normal es encontrar la respuesta correcta y ya, pero aquí me pasó varias veces que resolví un nivel sin estar del todo seguro de que esa era la forma pensada. No porque esté mal diseñado, sino porque el juego tiene preescrita una solución, pero también confía en que el jugador tenga la imaginación suficiente para llegar ahí de una manera completamente distinta. No hay una única respuesta como tal, sino que encontrar la solución depende directamente de cuánta imaginación tengas.

El diseño de niveles acompaña bien esta idea, los escenarios son amplios y cada uno funciona como un mini nivel dentro del propio nivel, con sus propios obstáculos y su propia lógica. Además de superar cada sección, hay coleccionables en forma de notas musicales que, aunque son opcionales, se vuelven adictivos de buscar y atrapar, porque cada uno se siente como un reto personal, una recompensa a tu exploración más que un simple objeto en el mapa.
A medida que avanza el juego se van introduciendo nuevos elementos que amplían las posibilidades de la grabación sin complicar la mecánica en sí. Plataformas móviles, peligros ambientales, hongos saltarines y obstáculos que exigen precisión en el momento exacto de grabar hacen que cada puzle se sienta distinto al anterior. Aunque el juego tiene una única mecánica, se va complementando constantemente, de manera que en ningún momento se siente repetitivo.
El ritmo que tiene todo esto es satisfactorio. Intentas, fallas, ajustas y cuando finalmente lo tienes ahí…, vuelves a fallar hasta que despues de 20 intentos das con la respuesta que muy seguramente no es la correcta, pero aprobaste.

Belleza en lo sencillo
Aunque el juego luce monótono a primera vista, rodeado únicamente de píxeles blancos y negros, es exactamente lo que necesita y nada más. Visualmente es sencillo, pero es muy lindo. Hoy en día muchos juegos quieren hacer algo visualmente increíble y llamativo, meterle capas y capas a algo que en realidad necesita ser simple, y MotionRec hace bien lo contrario.

El minimalismo no es necesariamente una limitación, es una decisión de diseño, el escenario no distrae del foco principal, los puzles. Cuando necesita detalle lo tiene, pero la mayor parte del tiempo apuesta por la simplicidad. Esa belleza tranquila en su aspecto hace que te tomes el tiempo para resolver las cosas y ser creativo, y su respawn casi instantáneo se encarga de que, por muy difícil que se ponga, el estrés nunca llegue a acumularse.
Todo esto viene acompañado de una música electrónica etérea, suave y relajante, dispersa y sin prisa. No es una banda sonora que llame la atención, sino una que te mantiene en calma y enfocado en pasar de nivel.
¿Vale la pena MotionRec?
Sí, vale la pena. Entré buscando algo sencillo y divertido, y me encontré con un poco más de lo que esperaba. Es de esos juegos que aunque sabes que no es ni será un boom dentro de los indies, lo vas a recordar con mucho gusto, y con el pasar de los años, cuando lo recuerdes, te van a dar ganas de volver a jugarlo del gustazo que da superar cada nivel.
Un título que con una sola mecánica bastante sencilla ha sabido exprimir al máximo gracias a un diseño de niveles inteligente, que nunca se siente repetitivo y que siempre encuentra la forma de sorprenderte dentro de sus propias reglas. No necesita más de lo que tiene, y eso, en un mercado donde todo quiere ser demasiado, ya es bastante mérito.
Y lo mejor es que todo suma en la misma dirección. El minimalismo visual no distrae, la música no interrumpe, el respawn instantáneo no frustra, y la libertad al resolver cada puzle hace que sientas que la solución fue tuya. No te la dieron, te la ganaste. Es un juego pequeño que sabe exactamente lo que quiere ser, y lo ejecuta bien.


