Desde hace muchos años escuchamos el término “pelijuego” en la industria. Según la real academia de conceptos gamers en grupos de Facebook, este se utiliza para describir juegos que sacrifican la jugabilidad para añadir cinemáticas en pro de la narrativa. Muchas veces los relacionamos a los juegos de PlayStation (incluyéndose juegos como The Last of Us), pero son una forma de transmitir que hay en todas las categorías y que existen desde hace mucho tiempo.
¿Y a qué viene todo esto? Pues en estos últimos días salió al mercado Mixtape, un nuevo juego de Beethoven & Dinosaur (The Artful Escape) y publicado por Annapurna Interactive que está en el ojo de la tormenta por ser, precisamente, un pelijuego. En este artículo te voy a dar mi reseña del título, pero espero también aclarar mi punto de vista sobre este tipo de juegos para que podamos quitarnos ya ese debate tonto sobre este tipo de proyectos y veamos más allá de la forma. Adelante.
Parece una gringada, pero es más universal de lo que crees
La historia de Mixtape nos pone en la piel de Stacey Rockford, una joven que sueña con ser supervisora en la industria de la música, cuyo rol es el de escoger con sabiduría las canciones que acompañan los hechos en películas, series o videojuegos. Para conseguirlo, debe ir a Nueva York y buscar a una famosa curadora que llegará a la ciudad para presentarte una excelentísima selección que mantiene. ¿Dónde está el conflicto? Que ella tiene que dejar su pueblo y, con ello, a sus dos grandes amigos, Slater y Cassandra, a quienes había prometido ir de viaje de carretera por estas vacaciones.
Con las horas contadas junto a ellos, el juego se centra en la última fiesta de Stacey y sus amigos antes de cerrar una etapa y comenzar una nueva vida. Todo esto se cuenta a través de una mezcla de sucesos de la misma noche con recuerdos o flashbacks de los momentos que hicieron que esa amistad se hiciera legendaria. Y para ello, Mixtape hace honor a su nombre acompañando cada hecho con una canción (licenciada) perfecta para ese preciso instante. Y sí, todo curado por la propia protagonista.

He leído reseñas sobre que la trama es muy específica como para que la mayoría de persona se sienta identificada y estoy completamente en desacuerdo. Seas de donde seas, haz o conoces una historia cercana sobre un amigo que dejó un grupo muy cercano a ti. La tristeza de la despedida, la preparación para una fiesta de la que todo el mundo hablará, buscar alcohol a temprana edad o simplemente romper la ley en un arrebato adolescente, es lo común en todos a esa edad y a todos nos ha pasado a mayor o menor grado. Mixtape trata de esa nostalgia por nuestra adolescencia y el cómo podemos recordarla, en este caso, mediante canciones. Aquí lo importante no es la forma, sino el fondo. Y aquí la gente se está perdiendo.

Sobre la historia tengo nulos reclamos. Sobre cómo la cuentan, ciertamente no me gustó del todo el hecho que la propia protagonista nos cuente la elección de cada canción rompiendo la cuarta pared: hubiese preferido que sea de forma más indirecta. Pero posiblemente sea lo único que le reclame. Y como amante de la música, ya tengo nuevas canciones a reproducir diariamente en mi viaje al trabajo. Pero de eso hablamos más adelante.

¿Juego o no juego en este juego?
Pasemos a la parte más polémica del título: su gameplay. La pregunta es ¿qué tanto gameplay hay?
Lo primero que tienes que entender es que estamos ante una experiencia narrativa más que una simple novela visual o point and click. Comenzamos montando nuestra patineta, dirigiendo su dirección y haciendo algunas acrobacias. No puedes morir al ser atropellado, porque inmediatamente el cassette regresa y vuelves a la pista. No puedes tomar decisiones porque no hay decisiones para tomar: tenemos una historia lineal a la que debemos seguir. No hay combates, pero sí hay minijuegos para lanzar piedras en un río, tirar papel higiénico sobre la casa del director, navegar por los aires mientras chocas con cerdos inflables, pintes una puerta o batear una pelota de béisbol al recordar que podríamos haber sido astros en el deporte.

¿Esto es malo? Absolutamente no. ¿Quieres morir y aprender de eso? Juégate un Dark Souls. ¿Quieres tomar decisiones? Detroit: Become Human está muy barato. ¿Quieres combates impresionantes? Quizás la saga God of War sea para ti. Que estos elementos no aparezcan aquí no lo hacen un mal juego. Este es OTRO TIPO de juegos, quizás de los que no te gusten, pero que existen y se atreven a ser cosas diferentes.
Y eso es lo que me hace renegar. La industria es suficientemente amplía como para tener experiencias diferentes y nosotros poder escoger las que más se nos adecue a nuestro estilo y preferencia. No es necesario jugar todo y está bien opinar diferente al resto, pero tengamos claro algo: si algo no nos gusta, no es necesariamente un mal juego.

Mixtape es prueba de ello. Está dirigido para contarnos una historia nostálgica en la que el gameplay nos acerque a ello sin castigos ni contratiempos. Es una excusa para los sucesos. Como cuando nos cuentan de un amor pasajero en el que el gameplay se basa en hacer combatir las lenguas de los enamoradizos jóvenes en medio de un beso conflictuado. Y está bien. Y lo hace bien.

Estamos ante una historia corta, de poco más de 3 horas, lo que le da más sentido a esta construcción del mundo.
Sobresale en lo artístico
Gráficamente, el juego se basa en una especie de animación stop motion colorido que va acorde a todo el caos de la rebelde juventud. La paleta cambia de acuerdo con lo que estamos viviendo, con hermosas escenas en el prado o en la noche a la luz de los pirotécnicos.


Pero claro está, el punto clave de la experiencia es el soundtrack licenciado que nos entrega el juego, con música de Iggy Pop, Smashing Pumpkins, Joy Division o The Cure, por decir los más conocidos. Seré sincero, solo conocía un 40 % de las canciones puestas y posiblemente sean pocos lo que puedan superar ese porcentaje, pero en descubrirlas también está la magia. Escucharlas por primera vez y entender sus letras con lo que está pasando en el videojuego es una maravilla, por lo que no te espantes si no conoces estas bandas, solo ten la mente abierta para disfrutarlos.
Jugué Mixtape en una ROG Xbox Ally X y corre muy bien, sin parones ni inestabilidades en frames. Eso sí, pasé por un par de bugs pequeños que, por fortuna, no opacaron mi experiencia. Debería correr bien en el promedio de computadoras y puedes tenerlo “gratis” si estás suscrito a Game Pass.

¿Vale la pena Mixtape?
Mixtape es un respiro entre tanto juego cliché y la comunidad no quiere verlo así. Debemos valorar más los títulos que brindan originalidad y sobretodo, transformar las emociones en videojuegos, algo que parece que se ha perdido en una industria sobrecargada.
Pero incluso visto de ese modo, Mixtape es un juego que no es para todos. Si en tus gustos videojueguiles, lo narrativo es lo primordial, este juego puede convertirse en uno de tus más recientes favoritos. Y por el contrario, si encuentras la diversión en los combates y peleas, este título no va para ti. Sin embargo, si eres de este tipo de jugadores, te recomiendo que le des una oportunidad. Es una experiencia única y corta que podría impactarte en este preciso momento de tu vida.


