Analizado en PC
¡EL DIABLO! Es lo que exclamé cuando me enteré de que Blizzard sacaría un DLC que continúa la historia de Diablo IV. Y, por supuesto, no podía mantenerme al margen de uno de mis juegos favoritos, así que me embarqué nuevamente en una aventura llena de sangre, satanismo y mucha, pero mucha, acción.
Esto es un DLC, grande, pero al fin y al cabo un DLC, por lo que no analizaremos los aspectos básicos de Diablo IV como juego, eso ya lo hicimos en su review.
Vessel of Hatred no es el primer contenido adicional que ha tenido Diablo IV desde su lanzamiento, pero sí el más importante, ya que, como mencioné, trae nuevas misiones de historia y mucho contenido nuevo, como el Spiritborn, la nueva clase. Es una especie de druida espiritual fusionado con la amazona, como la conocíamos antes.
El spiritborn una clase fresca y potente
La clase, como todas en este juego, está súper divertida. Tiene varios estilos distintos de gameplay, se siente fuerte, pero no demasiado en comparación con las que ya teníamos; encaja perfectamente. Podemos jugarla de manera muy agresiva con el ave eléctrica o el jaguar de fuego, más tanque con el gorila, o agresiva pero con el tiempo, con el ciempiés venenoso. Todos son estilos muy distintos y fuertes a su manera.
En mi opinión, es una clase muy sólida y recomendadísima. Lo más genial es que puedes crearla desde cero para el DLC sin preocuparte por subir de nivel primero o pasar la historia principal, lo cual me parece un acierto.

Un nuevo mapa significa más actividades
Tenemos toda una expansión del mapa con la nueva zona de Nahantu, ambientada en una cultura parecida a los aztecas en medio de la jungla. Hay nuevas zonas, como templos aztecas o mayas y áreas selváticas con enemigos nuevos. El diseño de niveles es hermoso, lleno de enemigos y cosas por hacer. La cantidad de cosas que podemos hacer nuevas dentro de este mapa puede llegar a ser incluso abrumador, incontables misiones secundarias, nuevos dungeons, nuevos enemigos. Solo en completar todo eso tendrás delante de ti un montón de horas de gameplay.
Tenemos el añadido de un compañero, con un nuevo sistema los mercenarios, un personaje NPC que nos acompaña durante el gameplay y nos ayuda bastante la verdad, además de poder elegir el que nosotros queramos podemos ir mejorándolo a medida que él mismo levelea con nosotros, algo interesante para aquellos que quieren jugar solos todo el contenido de la expansión.

La historia lo más debatible
La continuación de la historia está interesante: alrededor de 6 horas de cinemáticas nuevas, bien trabajadas, que amplían el lore de la franquicia. Sin embargo, y aquí está el “pero” importante, los villanos dejan mucho que desear, especialmente en un universo como Diablo, donde los bosses suelen ser épicos. Aunque las peleas de jefes están bien diseñadas y son difíciles, no logré conectar ni emocionarme tanto con los enemigos en comparación con el juego base.
Y bueno ni hablar del final, porque nos dejan de nuevo en un nuevo cliffhanger, lo cual genial por un lado un futuro con más contenido, pero a la vez nos deja con ganas de más
Lo que importa: los cambios
Ahora, los cambios importantes de la expansión son los ajustes directos al sistema de leveo, el sistema de loot, nuevos dungeons y muchas misiones secundarias. Eso es lo verdaderamente fuerte de la expansión. Las nuevas Runas, un sistema de gemas que añaden efectos pasivos a tus ítems, están muy interesantes y ofrecen mucha flexibilidad a la hora de crear tu personaje. También está Kurast Undercity, un nuevo tipo de dungeon que puedes rejugar infinitamente y que es perfecto para farmear ítems en el postgame.
El sistema de leveo es distinto ahora. En lugar de alcanzar el nivel máximo en 100, topas en 60 y luego tienes 300 niveles de «sobrenivel» que puedes invertir en el complejo sistema de paragón. Lo chévere de esto es que llegas al endgame mucho más rápido y puedes disfrutar de esta progresión extendida.
Finalmente, la nueva actividad cooperativa, la Ciudadela Oscura, es un nuevo tipo de dungeon de endgame en el que debes jugar con 3 amigos y derrotar jefes extremadamente poderosos mientras completas mecánicas de puzles en tres alas diferentes de una fortaleza. Es la primera vez que vemos algo así en la franquicia, y la verdad es que se siente fresco y súper entretenido, aunque la dificultad es un reto aparte.

¿Vale la pena Diablo IV: Vessel of Hatred?
En conclusión, es una expansión muy completa. A pesar de que la historia flaquea un poco y nos deja nuevamente en un cliffhanger, también abre la puerta para más contenido en el futuro. La nueva clase es súper divertida y todo el contenido extra te tendrá incontables horas viciando, como debe ser. Los cambios en el meta y el gameplay se sienten frescos, dándole un nuevo aire a un juego que, para mí, todavía tiene mucho por ofrecer y un largo futuro por delante. Mi única queja es que no puedo esperar para ver qué nueva clase o jefes nos darán en el futuro de la franquicia.


