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Nos Dicen Gamers

Rhythm Heaven Groove – Review: Dejando los parlantes echando humo

Rhythm Heaven regresa después de una década de estar desaparecida. Tras años de espera, ¿estará a la altura de las expectativas?

Analizado en Nintendo Switch 2

Todos conocemos las franquicias más importantes de la gran N: Mario, Zelda, Kirby y las demás que les hacen vender millones. Y aunque se venden como pan recién salido del horno, indirectamente eso ha perjudicado a otras IPs que dejaron de ser relevantes tanto para la compañía como para los jugadores.

Este último año Nintendo decidió rescatar tres grandes franquicias que tenía guardadas en un cajón echando polvo: Star Fox, Tomodachi Life y el dueño de esta reseña, Rhythm Heaven. Una saga que, a pesar de ser rotundamente amada por el público gracias a su sencilla jugabilidad y música de primera calidad, no veía un juego nuevo desde 2016 en la época de la 3DS. Han pasado 10 años para que llegara Rhythm Heaven Groove, finalmente una nueva entrega. ¿Estará a la altura de lo que se esperaba?

Preparándonos para lo bueno  

Empecemos por lo más básico: hay dos formas de jugar, en televisor o en modo portátil. La razón de recalcar esta obviedad es que el propio juego te lo va a recordar más de una vez, porque jugar en modo portátil y con audífonos con cable es la forma recomendada por la práctica ausencia de delay. Sin embargo, si eres como yo y lo juegas en modo dock, el juego te pedirá que sigas un ritmo para calcular el delay entre el sonido y tu tiempo de reacción. Por suerte ese delay es mínimo, casi inexistente, aunque dependerá de varios factores raros que podrían empeorar tu experiencia de juego. 

Una pequeña hada es quien te da la bienvenida, narrada por una voz sintetizada que, aunque puede resultar molesta para algunos, se puede desactivar sin problema. Además, es la única herramienta de accesibilidad del juego para personas con dificultades visuales. ¿Por qué es tan útil más allá de la accesibilidad? Porque este juego no va de mirar la pantalla. Va de ser uno mismo con el ritmo.

El juego tiene una gran cantidad de texto, lo que en teoría lo haría inaccesible para personas con problemas visuales, pero gracias a la narradora eso no es un problema. Una persona con dificultades visuales puede jugar sin ningún inconveniente, porque solo necesita sus oídos: la música, los acordes y los instrumentos son los verdaderos indicadores de cuándo tienes que actuar.

Se uno con la música

La jugabilidad es muy sencilla: aprieta el botón que se te indica en el momento indicado de la música. Eso es todo. Dependiendo de la canción, no usarás más de 3 botones y en todas solo tienes que apretar en el momento exacto. Lo esencial es tu oído, y como simple extra, la vista. La música no se ve, se escucha, se siente.

Antes de cada canción hay un tutorial. Ninguna se juega igual que la otra. Cada una de las canciones se juega de una manera completamente diferente; además de esto, cada una tiene su propia historia contada a través de pequeños dibujos: desde cómo un par de niños hace contacto con un alienígena para luego viajar al hiperespacio hasta un humanoide aplastando latas.

El ritmo diferente de cada canción es lo que hace que la jugabilidad se sienta única, y el juego te ayuda con indicadores visuales que te muestran en qué momento tienes que realizar una acción y si lo hiciste correctamente, si estuviste cerca de fallar o si lo hiciste a la perfección.

Cada etapa está separada en 4 canciones y un remix. Tendrás que sacar resultados más que decentes en cada nivel para desbloquear lo que sigue. El remix funciona como un jefe: es una mezcla de las 4 canciones que pertenecieron a esa etapa, alternando constantemente entre ellas, por lo que necesitarás la concentración al máximo. Al finalizar se te desbloqueará una nueva etapa en un menú muy fácil de entender, aunque algo feo en lo personal. 

Música para rato

Siendo sincero, Rhythm Heaven Groove no es un juego demasiado largo, al menos si lo juegas de la manera incorrecta. Cuando terminas la campaña principal y ves los créditos, es recién donde empieza su verdadero enfoque: la rejugabilidad.

Además de incluir versiones alternativas y mucho más complicadas de canciones que ya superaste, gran parte de la gracia está en perfeccionar cada una de ellas. No basta con aprobarlas o sacar una buena calificación. Si haces una canción casi a la perfección, recibirás una nota de Excelente, que dejará una medalla marcada en ese nivel. 

A partir de ahí, mientras sigas jugando, el juego elegirá de manera aleatoria alguna de esas canciones para darte la oportunidad de masterizarla. Solo tendrás tres intentos. Si fallas los tres, no queda otra que seguir jugando hasta que vuelva a aparecer otra oportunidad.

También está el modo multijugador para hasta cuatro personas, donde competirán para demostrar quién tiene el mejor ritmo; un modo Caja de juguetes con distintos minijuegos centrados en la música; y una de las principales novedades de esta entrega, Beatspell, un pequeño modo con mecánicas de RPG en el que deberás lanzar hechizos siguiendo el ritmo de cada canción. Es un modo corto, pero bastante complicado y muy divertido.

Todas estas opciones, junto con otros extras, se van desbloqueando conforme mejoras tus calificaciones en las canciones. Si realmente quieres ver todo el contenido que ofrece el juego, no te quedará de otra que seguir perfeccionando tu ritmo.

¿Vale la pena Rhythm Heaven Groove?

Rotundamente sí. Nintendo no solo ha hecho un juego excelente, sino uno con una enorme cantidad de contenido por descubrir y perfeccionar. Además, su precio reducido hace que la compra valga todavía más la pena por todo lo que tiene para ofrecer.

Su apartado artístico y sus chistes mantienen esa extrañeza tan característica de Japón que hace que la saga tenga una personalidad única. Todo esto está acompañado por una banda sonora increíble, con canciones que no vas a dejar de escuchar y que incluso pueden servir como una buena puerta de entrada para descubrir un poco más del J-Pop.

Siempre existe ese miedo cuando una franquicia olvidada regresa después de tantos años, pero Rhythm Heaven Groove vuelve con un golpe sobre la mesa. Una jugabilidad tan sencilla como adictiva, una identidad inconfundible y Nintendo, que jamás ha fallado al tratar de hacer bandas sonoras, hace que esta sea la despedida perfecta para la primera Nintendo Switch.

Es un juego capaz de enganchar tanto a quien nunca ha tocado un videojuego como a quien busca dominar cada canción y conseguir la máxima calificación. Uno de los mejores juegos de la consola y un regreso que estuvo a la altura de la espera.

PROS

Banda sonora de primera categoría
Jugabilidad sencilla pero muy adictiva.
Minijuegos muy creativos y con mucho humor
Toneladas de horas de contenido
Accesible para todo tipo de jugadores

CONTRAS

Beatspell, siendo muy bueno, también se queda muy queda corto
Los menús parecen PowerPoints de los 2000

NOTA

9

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