Un usuario británico del foro r/DataHoarder voló a New York City a comienzos de año para comprar diez discos duros de 28TB, ya que en Reino Unido sus precios habían aumentado de forma constante. El comprador tomó la decisión porque detectó diferencias de más de 300 dólares por unidad frente al mercado estadounidense. Para concretar la operación, repartió la compra entre Best Buy y B&H Photo, dado que cada tienda imponía un límite de cinco unidades por cliente.

¿Realmente salían tan baratos?
El propio usuario, identificado como u/cgtechuk, explicó la razón de su viaje: “Después de haber visto cómo los precios de las unidades de 28 TB se volvían literalmente ridículos en el Reino Unido, decidí reservar un viaje corto a Nueva York justo después del año nuevo para abastecerme de unos 28 TB”. Además, subrayó: “Y como los precios solo estaban subiendo decidí comprar 10 de ellos”.
El modelo adquirido fue el Seagate IronWolf Pro 28TB. En Estados Unidos cuesta alrededor de 609 dólares; Sin embargo, en Reino Unido su precio se acerca a 980 dólares. Si comparamos ambas cifras, la diferencia supera los 370 dólares por unidad. Por lo mismo, al comprar diez discos el ahorro bruto rondó los 3.700 dólares.
El usuario detalló el cálculo final: “[Las] unidades costaban £244 por unidad cuando se compraron más el 20 % de IVA de importación al Reino Unido, por lo que después de impuestos cuesta alrededor de £300 por unidad”. Y agregó: “Exactamente la misma unidad de expansión está a la venta en Amazon Reino Unido por £ 568”. Es decir, incluso sumando el 20 % de IVA de importación, el coste final seguía muy por debajo del precio británico. En consecuencia, y aun considerando vuelo, hotel y gastos adicionales, el ahorro neto superó los 2.000 dólares. Además, señaló que se utilizaron puntos para cubrir el viaje, lo que incrementó el beneficio económico.
Para evitar fraudes, grabó todo el proceso de recogida y comprobación. Según relató, registró “cada parte de recoger las unidades” y probó cada unidad en su hotel con diferentes herramientas. Sin embargo, reconoció un error logístico: “Resulta que 10 unidades fueron un error, [yo] debería haber elegido 8 ya que habría sido mucho más fácil desde el punto de vista logístico”. A pesar de ello, transportó los discos en el equipaje de mano y las cajas en la maleta facturada, y completó el traslado sin incidentes relevantes.
El encarecimiento responde, además, a una mayor demanda global de almacenamiento masivo. Fabricantes como Western Digital han advertido sobre limitaciones de capacidad productiva, ya que los centros de datos priorizan discos duros para almacenamiento masivo debido a su menor costo por terabyte frente a los SSD. Por esta razón, la presión de la demanda impacta también en el consumidor final.
¿Lo volvería a hacer?
Esta historia no va solo de discos duros, sino de desigualdad de precios y acceso a la tecnología. Que alguien tenga que cruzar el Atlántico para pagar un precio razonable dice mucho sobre cómo funciona el mercado global y quién termina asumiendo el sobrecoste. Resulta eficiente para quien puede hacerlo, sí, pero también evidencia una brecha: no todos pueden convertir un billete de avión en descuento. Tal vez la pregunta no sea si fue una locura… sino por qué comprar en casa se ha vuelto la opción menos lógica.






