Investigadores de la SWPS University y la Stefan Batory Academy of Applied Sciences desarrollaron la primera escala científica para medir la llamada “depresión post videojuego”. El estudio, publicado en Current Psychology, analizó a 373 jugadores reclutados en redes sociales, Reddit y Discord. Su objetivo fue comprender cómo terminar videojuegos inmersivos impacta en la salud mental. Según los autores, se trata de una experiencia emocional compleja que surge tras completar historias envolventes.

¿Qué pasa cuando acabas un videojuego?
Los investigadores identificaron cuatro dimensiones del fenómeno. Estas son las rumiaciones sobre el juego, la dificultad para aceptar el final, la necesidad de repetir la experiencia y la anhedonia mediática. Además, señalaron que las rumiaciones fueron el aspecto más intenso. En cambio, la pérdida de interés en otros contenidos fue menos frecuente.
Según explican en el estudio, “la depresión post-juego es la sensación de vacío que surge después de completar un juego profundamente inmersivo”, lo que significa que este estado emocional aparece especialmente tras experiencias narrativas profundas. Los resultados confirman que “los aspectos más intensamente experimentados de la depresión posterior al juego fueron cavilaciones relacionadas con el juego”, lo que refuerza la idea de que los pensamientos recurrentes constituyen el núcleo del fenómeno.
Los datos muestran que existe una relación entre esta experiencia y ciertos patrones psicológicos. De hecho, “observamos correlaciones positivas entre la intensidad de la depresión posterior al juego y síntomas depresivos más fuertes, tendencia a la rumiación y alteraciones en el procesamiento emocional”. Sin embargo, los autores aclaran que no se puede establecer una relación causal directa entre estos factores.
Por otra parte, el tipo de videojuego influye notablemente. Los juegos de rol (RPG) se destacan sobre todo por generar mayor impacto emocional, ya que permiten una conexión más profunda con los personajes. Tal es el caso de títulos como The Witcher 3: Wild Hunt o Elden Ring. En palabras de Kamil Janowicz, “es en estos juegos donde los jugadores tienen la mayor influencia en el desarrollo de los personajes a través de sus decisiones y construyen los vínculos más fuertes con sus personajes”.
A pesar de ello, los investigadores subrayan que este fenómeno no necesariamente implica un problema clínico. Más bien, lo interpretarán como una transición emocional. En ese sentido, Janowicz afirma que “P-GD es un tipo específico de duelo tras una pérdida, que recuerda a la separación de un ser querido o al final de una etapa importante de la vida”.
¿Entonces es algo malo o normal?
Este estudio no solo visibiliza una experiencia común entre jugadores, sino que también abre una conversación necesaria sobre el impacto emocional de los videojuegos en la vida diaria. Reconocer estas sensaciones permite entender mejor cómo consumimos entretenimiento y cómo procesamos nuestras emociones. Invita tanto a jugadores como a la industria a ser más conscientes del bienestar mental, promoviendo experiencias más equilibradas y saludables.






