Un jugador de Assassin’s Creed Shadows fue captado destruyendo el Santuario Itate Hyozu en el juego. Esto ha provocado una fuerte reacción en la comunidad y una respuesta oficial de Japón.
Este suceso ha generado un debate sobre el respeto a la cultura japonesa y las decisiones de los jugadores dentro del videojuego.
¿Un problema real o solo un juego?
En recientes imágenes de gameplay de Assassin’s Creed Shadows, un jugador fue visto destruyendo el Santuario Itate Hyozu. En el video, el personaje Yasuke utiliza su espada para destruir varios elementos del templo, incluyendo el altar.
Wake up, Ubisoft “defender,” and hear our voice! What kind of Assassin’s Creed game destroys an actual religious site? Japanese culture is consumed but receives no respect. Here is a perfect example. pic.twitter.com/UsfWMgy53n
— Shohei Kondo (@shoheikondo) January 31, 2025
Esto ha desatado una gran controversia. De hecho, la publicación japonesa Sankai News, a través de Automaton, ha informado que representantes del santuario tomarán «acciones apropiadas» contra el videojuego.
El representante del santuario fue consultado sobre si Ubisoft había solicitado permiso antes de usar la locación en el juego. La respuesta fue negativa: «No. Si lo hubieran hecho, habríamos rechazado.» Sin embargo, no se especificaron las «acciones apropiadas» que se tomarían contra el juego.
Por otro lado, la comunidad está dividida en sus reacciones a la destrucción del santuario en Assassin’s Creed Shadows. Algunos jugadores consideran que esta acción es una falta de respeto a la cultura japonesa y que no debería permitirse la destrucción de objetos sagrados en el juego.
Sin embargo, otros argumentan que la decisión de destruir el santuario recae en el jugador, ya que ellos tienen el control. Además, algunos también han señalado que en Assassin’s Creed 2, los jugadores pelean con el Papa, y la serie ha presentado varios sitios religiosos a lo largo de los años.
¿Dónde está el límite entre ficción y respeto cultural?
La controversia sobre Assassin’s Creed Shadows ha generado un debate sobre el respeto cultural en los videojuegos. Mientras algunos ven la destrucción del santuario como una falta de respeto, otros lo consideran parte de la libertad del jugador. Las posibles acciones legales de Japón podrían sentar un precedente para futuras representaciones culturales en los juegos.






