Intel, gigante de los semiconductores, despidió a su CEO Pat Gelsinger tras casi tres años en el cargo. La decisión se tomó en un contexto de pérdidas históricas y una creciente presión por parte de la competencia.

Aunque Gelsinger implementó un plan ambicioso para rescatar a la empresa, sus resultados no llegaron lo suficientemente rápido.
¿Qué llevó a Intel a esta crisis?
Desde que asumió el liderazgo en 2021, Gelsinger trabajó para modernizar a Intel. Para ello, propuso dividir las áreas de diseño y fabricación. También impulsó la construcción de nuevas fábricas con tecnología avanzada, apoyándose en el CHIPS Act del gobierno de Estados Unidos. No obstante, estos proyectos necesitan años para completarse.

Mientras tanto, las finanzas de la empresa se deterioraron rápidamente. Por ejemplo, en 2023, Intel reportó su mayor pérdida trimestral de la historia: $16.6 mil millones. Esto se atribuyó a depreciaciones de activos y despidos masivos que afectaron a 15,000 empleados. Por si fuera poco, la relación con TSMC, uno de sus principales aliados, se vio afectada por declaraciones polémicas de Gelsinger sobre la estabilidad de Taiwán.

Es importante señalar que la crisis de Intel no comenzó con Gelsinger. Durante las últimas dos décadas, la empresa perdió oportunidades clave. Por ejemplo, en 2005 rechazó la fabricación del chip para el iPhone. Más tarde, en 2017, desestimó una oferta de OpenAI para colaborar en inteligencia artificial.

Por otro lado, los constantes retrasos en la producción de chips, como el de 10nm, permitieron que rivales como AMD, NVIDIA y TSMC tomaran la delantera. Además, Intel apostó por mantener su arquitectura x86, mientras el mercado avanzaba hacia alternativas más modernas.

A pesar de todo, Intel sigue siendo un actor importante en el mercado de semiconductores. Sin embargo, el nuevo liderazgo tendrá que resolver problemas estructurales y recuperar la confianza del mercado. Además, la presión para competir en innovación será más intensa que nunca. Por otro lado, el respaldo del gobierno estadounidense, a través del CHIPS Act, representa una ventaja estratégica. Aun así, depender únicamente de subsidios no será suficiente para garantizar su recuperación.
¿Puede Intel superar sus problemas históricos?
El despido de Pat Gelsinger refleja la frustración por la falta de resultados rápidos. Sin embargo, cambiar al CEO no resolverá problemas acumulados durante décadas. Si Intel no adopta una estrategia a largo plazo y decisiones audaces, corre el riesgo de seguir perdiendo relevancia.






