Electronic Arts (EA), gigante de los videojuegos, ha generado descontento entre sus empleados. La empresa impuso el uso obligatorio de inteligencia artificial en casi todas las áreas. Los trabajadores reportan problemas con el chatbot interno ReefGPT y temen que la automatización afecte sus puestos.

¿Qué está fallando con la IA de EA?
EA ha pasado el último año impulsando a sus empleados a usar IA para todo, desde programación y diseño de niveles hasta tareas sensibles como la gestión de personal y las compensaciones. El chatbot interno, ReefGPT, genera errores de código, fallas y “hallucinations” que los empleados deben corregir, aumentando su carga de trabajo en lugar de reducirla.
Al mismo tiempo, algunos trabajadores creativos consideran que entrenar a la IA con su propio trabajo equivale a cavar su propia tumba laboral. Por ejemplo, un exempleado de Respawn Entertainment explicó que la IA pudo realizar parte de su labor: resumir y analizar el feedback de cientos de jugadores, y sospecha que esto influyó en su despido en abril.
La situación no se limita a la frustración laboral: los empleados recurren al humor para expresar su descontento. Tal es el caso de un meme que circula en Slack, donde tres CEOs gritan “¡IA!” sin saber para qué usarla y “¡Ahora!” como momento de implementación, provocando decenas de emojis de risa y llanto entre el personal.
Asimismo, esta situación refleja un desajuste entre la adopción de IA en la alta dirección y entre los empleados. De acuerdo con un estudio de Dayforce, el 87% de los ejecutivos usan IA a diario, frente a solo el 27% de los trabajadores. Además, la recepción de demos de IA en juegos, como un prototipo de “Horizon Zero Dawn”, ha sido negativa, lo que demuestra que los jugadores tampoco están totalmente convencidos.
¿Quién gana, la IA o los empleados?
Mientras EA apuesta fuerte por la inteligencia artificial como motor de innovación, sus trabajadores se sienten presionados, frustrados y en riesgo de ser reemplazados. Entre bugs, memes y temor por despidos, la implementación de la IA parece más un dolor de cabeza que un aliado. Por ahora, la creatividad humana sigue sin sustituto.






