El Congreso de la República abrió este miércoles su canal en la plataforma de streaming Kick con la intención de acercarse a los jóvenes mediante transmisiones en vivo de sus actividades parlamentarias. Sin embargo, la primera emisión estuvo marcada por una avalancha de críticas en el chat, puesto que los usuarios cuestionaron duramente la labor de los congresistas, sus ingresos y sus recientes decisiones políticas.
¡El Congreso de la República se une a KICK! 🤳🇵🇪
— Congreso del Perú 🇵🇪 (@congresoperu) September 10, 2025
Súmate ahora y sé parte de nuestra primera transmisión en vivo. 😉🤝https://t.co/J3PK3XTKKF pic.twitter.com/H4wVqtqCuv
¿Qué buscaba el Congreso en Kick?
El estreno buscaba proyectar una imagen moderna y participativa. Así mismo, el anuncio oficial se difundió en X con una caricatura generada por inteligencia artificial, donde el Congreso aparecía como un “streamer” con audífonos y silla gamer. No obstante, la publicación también se convirtió en un espacio de protesta: varios comentarios acusaron al Legislativo de corrupción, burlándose de su incursión en una plataforma conocida por su moderación laxa y contenidos polémicos.
Por ejemplo, durante la transmisión los usuarios escribieron frases como: “Ahora quieren robar en Kick”, “No les basta con vivir de mis impuestos” o “Vienen a lucrar hasta con mis vistas”. Además, algunos recordaron la marcha convocada para el 13 de septiembre contra la reforma de pensiones y aprovecharon el espacio para criticar la falta de respuestas frente a temas pendientes.

La estrategia comunicacional, en teoría, buscaba atraer a un público joven. De cualquier manera, la elección de Kick generó dudas. La plataforma se caracteriza por permitir contenidos violentos, sexuales o ilegales, lo cual la vuelve poco segura para un organismo oficial. De hecho, al cierre del primer día, el canal del Congreso apenas alcanzó 50 seguidores, cifra que contrasta con la expectativa de impacto ciudadano.
¿Conectar o desconectar más con la gente?
El Congreso demuestra otra vez su mediocridad e irresponsabilidad, juega a ser “streamer” en Kick mientras el país enfrenta crisis reales. Lejos de atender al ciudadano de a pie, prioriza proyectos que engordan sus bolsillos y benefician a empresas amigas. La desconfianza ya no es un murmullo, es un grito que retumba en cada rincón del Perú.






