El ex candidato presidencial del Perú, César Acuña Peralta, habría utilizado elementos visuales inspirados en Super Mario Bros. durante la difusión de un video de campaña, sin autorización oficial de la empresa desarrolladora, en el contexto de las elecciones generales del país. El hecho se habría registrado en una pieza audiovisual publicada en redes sociales, donde el político aparece representado como un avatar pixelado que recorre distintas regiones del Perú como parte de su estrategia electoral, ya que buscaba conectar con audiencias jóvenes mediante formatos digitales.
¿Un videojuego en campaña política?
El ex candidato presidencial del Perú, César Acuña Peralta, habría utilizado elementos visuales inspirados en Super Mario Bros. durante la difusión de un video de campaña electoral, presuntamente sin contar con autorización de la empresa Nintendo.
El material audiovisual muestra una estética claramente asociada a videojuegos retro, donde un avatar del político recorre un mapa del Perú como si avanzara por niveles, replicando dinámicas similares a las del conocido título de plataformas. Este formato habría sido usado como recurso comunicacional para presentar su recorrido político a nivel nacional.
El video sitúa al personaje en distintas regiones del país, reforzando la idea de una campaña territorial que avanza por “etapas”, hasta llegar a una meta final simbólica relacionada con el poder político. En ese punto, el contenido incluye referencias visuales que recuerdan escenarios clásicos del videojuego, lo que ha generado cuestionamientos sobre el uso de propiedad intelectual.
El cierre del material incorpora un llamado directo al voto por el partido Alianza para el Progreso, lo que convierte la pieza en una mezcla de entretenimiento digital y mensaje electoral. El hecho ha generado debate en torno a los límites entre la creatividad en campañas políticas y el respeto a los derechos de autor en la industria del entretenimiento.
¿Funciona mezclar política y videojuegos?
El uso de íconos como Super Mario en campañas políticas abre un debate incómodo sobre los límites entre creatividad y apropiación. Si bien la cultura digital hoy es parte de la comunicación política, también lo es el respeto a la propiedad intelectual y al trabajo creativo detrás de marcas globales como Nintendo. En un contexto donde la política busca acercarse a los jóvenes, el reto no debería ser solo volverse viral, sino hacerlo con responsabilidad, ética y respeto por las reglas que sostienen la industria cultural que precisamente se intenta aprovechar.






