Las autoridades de Aduanas de Irak retuvieron en enero de 2026 un libro de arte del videojuego Clair Obscur: Expedition 33 porque lo consideraron “posiblemente antiguo”.
El paquete pertenecía al usuario Ahmed15252, quien intentaba importar la edición coleccionista Monolith Set. Según la notificación oficial, “el paquete contenía un libro de arte con dibujos de valor monetario”, por lo cual las autoridades lo remitieron al Ministerio de Cultura y Antigüedades para su evaluación, es decir, para descartar que se tratea de patrimonio histórico.
¿Un libro o una reliquia perdida?
El Monolith Set incluye una steelbook, una caja musical con figura decorativa y, además, un libro de arte de 48 páginas titulado Expedition Journal. Este volumen presenta ilustraciones y anotaciones que imitan un cuaderno de exploración antiguo; tal es el caso de bocetos con apariencia arqueológica y diseños que evocan manuscritos históricos. Debido a lo que aparenta ser un registro de otra época, las autoridades activaron el protocolo correspondiente, puesto que Irak protege estrictamente su patrimonio cultural.

El documento oficial también indica que el material fue derivado a la Dirección de Investigación y Excavaciones. Por ello, las autoridades buscan confirmar su autenticidad, a fin de que no ingrese al país ningún objeto considerado antigüedad. Sin embargo, a diferencia de una pieza arqueológica real, el libro forma parte de una edición contemporánea de un videojuego lanzado en 2025.

El propio comprador compartió su sorpresa en Reddit. “Esto no puede ser real”, escribió al principio. Además, agregó: “Actúan como si fuera un cuadro de Mona Lisa o algo así”. En otro comentario expresó: “No sé qué carajo les pasó por la cabeza para suponer que es un libro antiguo”. No obstante, a pesar de la demora, el usuario adoptó un tono más relajado y afirmó: “Honestamente, en este punto me voy a reír…”. Finalmente, cerró con humor: “La experiencia 10/10 definitivamente importará accidentalmente la historia nuevamente”.
¿Final feliz en camino?
Este incidente no solo refleja la increíble calidad del arte digital, sino también cómo nuestras instituciones aún luchan por distinguir entre cultura real y ficción moderna; tal vez es momento de cuestionar cómo definimos “patrimonio” y valorar también las expresiones creativas contemporáneas que, aunque no sean antiguas, merecen respeto y atención.






