Analizado en Nintendo Switch
¿Nunca has ido a algún lugar o probado algo que te ha hecho sentir que vuelves en el tiempo? A una época en la que todo era más sencillo, donde había menos preocupaciones, donde todo eso simplemente se sentía bien. Quizá luego de un tiempo, recordando esa sensación, volviste a ese sitio, probaste ese sabor y… no fue igual. Quizá al inicio percibías algo que te hacía recordar a una versión de ti que ya pasó, pero ahora todo es distinto. Ese café o ese lugar no son malos en sí, pero algo cambió en ti: quizá te acostumbraste o simplemente tus gustos cambiaron, se ampliaron.
Toda esta metáfora es una buena forma de hablar de Dark Scrolls, el juego más reciente de Doinksoft, publicado por Devolver Digital. Esta entrega promete llevarnos a esa época de antaño en donde los juegos eran más sencillos, donde tener una gran historia no importaba tanto. Sin embargo, ¿logrará convertirse en un nuevo clásico? Para ello, analizaré principalmente sus mecánicas, pero también me detendré un momento en su historia y en qué implica que este sea un rogueLIKE y no un rogueLITE.
Lo simple a veces no es tan bueno
Quizá hayas escuchado la frase “menos es más”. Sí, se aplica en muchos casos, pero, a largo plazo, le queda corta a este juego. El fuerte de Dark Scrolls no es la narrativa. Y no hay mucho problema con eso; hay juegos clásicos que tampoco destacaban en esta área. El enfoque era la jugabilidad, por supuesto; completar una serie de niveles difíciles para finalmente llegar a ese jefe final y listo. Eso podía tomar ¿semanas?, ¿meses? En aquel entonces, era todo un desafío.
Sin embargo, la gente crece y los niveles ya no se vuelven tan complicados, y es ahí donde la narrativa puede animarte a seguir para ver qué pasa. Lastimosamente, Dark Scrolls se enfoca mucho en sus mecánicas, pero falla en su narrativa. La historia del juego es sencilla: un grupo de guerreros condenados a revivir cada vez que mueren se embarcan en una aventura para enfrentarse a un dragón de tres cabezas, y en el camino se encontrarán a otros personajes que irán reclutando en su equipo.

Lo que sí destaca en el juego es cómo completas la aventura. Llegado a un punto, tendrás la oportunidad de ir por una ruta u otra, dependiendo de cuán bien lo hayas hecho hasta ese momento. Más pronto que tarde, descubrirás que hay otro camino más que por alguna razón no puedes seguir, lo que te incentivará a recorrerlo la próxima vez que lo intentes. Porque sí, probablemente mueras muchas veces al inicio, como todo buen roguelike.
Pero para poder hablar de este punto, es necesario hablar del resto de sus mecánicas.

Un juego como en antaño, pero…
Dark Scrolls es un plataformero de acción retro, al puro estilo de Shovel Knight o el clásico Joe & Mac. Sin embargo, Doinksoft le agrega un ingrediente especial a la fórmula: la pantalla avanza sola. Este sencillo detalle hace que no tengas mucho tiempo para pensar y que su gameplay se vuelva muy caótico y divertido, porque los enemigos aparecerán por todos lados y tu deber será derrotarlos antes de que lo hagan contigo. Ni bien comienzas el primer nivel, la sensación que transmite es de pura nostalgia: sientes que vuelves a aquellas épocas en donde te sentabas con tu amigo, tu hermano o tu primo a jugar algo.
Cada enemigo que derrotes te dará monedas y, conforme vayas derrotando más, subirás de rango unas estrellas, hasta un total de cinco. Sobre esta base, Doinksoft desarrolla todo su gameplay. Las monedas te servirán para comprar mejoras. Estas son habilidades pasivas temporales que se activarán cuando vayas subiendo de rango tus estrellas y podrás colocar una mejora por slot.
Por ejemplo: supongamos que colocas el Disparo doble en el slot de 1 estrella y la habilidad de Fuego en el de 5 estrellas. Lo que ocurrirá es que, una vez consigas la primera estrella, la habilidad de disparo doble se activará por unos segundos, y cuando llegues a la quinta, algunos de tus proyectiles serán de fuego.

¿Cómo puedes activar las habilidades de nuevo? Una vez consigas las cinco estrellas, podrás usar un ataque especial que te devolverá a cero, por lo que podrás volver a subir de rango otra vez. Suena más complejo de lo que realmente es; el problema es que el juego no te explica cómo funciona este sistema —tal como en los viejos tiempos, ¿verdad?—, pero una vez lo dominas, se siente muy placentero reiniciar el loop.
Todo esto se ve potenciado con la gran cantidad de personajes que tiene el juego. Al inicio, solo contarás con tres guerreros, pero, poco a poco, irás desbloqueando más, hasta conseguir un total de nueve. Cada uno tiene un patrón de ataque distinto, un ataque final exclusivo y un “doble salto” único. Aquí la dinámica es sencilla: juega con el que más se te acomode y, una vez lo domines, puedes animarte a probar uno nuevo.
Porque sí, el espíritu de Dark Scrolls es recordar esos tiempos en los que nos sentábamos con alguien a pasarnos un juego de principio a fin. Dark Scrolls prácticamente pide a gritos que lo juegues en cooperativo, y para ello tiene un modo multijugador tanto local como en línea. Si algo nos enseñó la pandemia es que la distancia no debe ser un problema para disfrutar de un buen juego con alguien. Sin embargo, es precisamente aquí que los defectos de esta entrega comienzan a resaltar.

Quizá el pasado no era tan bonito
Dark Scrolls es muy entretenido cuando lo comienzas a conocer, y lo es mucho más cuando lo juegas con alguien más. Descubrir cada movimiento, ser atacado por sorpresa por un enemigo y aprenderte los patrones de cada jefe verdaderamente se siente como volver a los juegos retro. Sin embargo, eventualmente perderás y repetirás los mismos niveles, pero con más conocimiento de tu personaje y de tu entorno, y es ahí donde se comienzan a notar sus falencias.
Muchas veces recordamos con nostalgia esos juegos retro, pero cuando, ya de grandes, los volvemos a probar, podemos llegar a descubrir que no eran tan bonitos como los recordábamos. Muchos de ellos tenían mecánicas injustas que hacían que el juego fuera más difícil de lo que debería ser, y ya de grandes lo notamos. Algo así ocurre con Dark Scrolls, pero en lugar de semanas o años de diferencia, somos conscientes de esto en solo unas horas.

Quiero aclarar algo: todo esto ocurre principalmente en el modo cooperativo, ya que aquí cada jugador tendrá solo la cantidad de monedas que llegue a recolectar. El primer problema lo hallamos en las tiendas, porque probablemente te encontrarás más de una vez en una situación en la que el dinero te alcanza solo para comprar una mejora (si es que te alcanza). Esto ocurre porque las tiendas van subiendo sus precios conforme avanzas; sin embargo, al dividir los recursos entre dos, uno puede quedarse con menos dinero o incluso puede que nunca llegues a completar las cinco ranuras de mejoras. En mi mejor momento, solo llegué a completar tres de las seis disponibles.
Todo esto hace que el caos que promete el juego, con múltiples mejoras combinándose las unas con las otras, en la realidad, no se sienta tanto. En su lugar, tenemos un sistema de dinero injusto, con objetos muy caros y habilidades especiales que se sienten desaprovechadas al no poder completar las ranuras. El problema es que, si el juego te alienta a jugar en cooperativo, esta experiencia, irónicamente, puede sentirse más vacía después de unas cuantas partidas.

Lo malo del formato roguelike
Pero si hay algo que terminó de romper mi burbuja de nostalgia, fue el sistema roguelike. Quiero hacer énfasis en algo: Dark Scrolls es más un rogueLIKE que un rogueLITE. Últimamente, estamos acostumbrados a ver más roguelites (con T), juegos en los que comienzas de nuevo si pierdes, pero en los que vas consiguiendo mejoras permanentes que, junto con tu experiencia ganada, harán que tus runs sean menos difíciles. Sin embargo, Dark Scrolls se acerca más al estilo de juego del roguelike (con K) en el sentido de que no podrás conseguir mejoras permanentes como más ataque o más vida, sino solo la capacidad de desbloquear nuevas habilidades y personajes.
Otra característica de muchos roguelites es que sus niveles se crean de manera aleatoria; sin embargo, este juego te presenta los mismos niveles una y otra vez. Esto es bueno, porque con unas cuantas partidas podrás aprender qué enemigos aparecen, dónde están las tiendas, cómo tomar un camino opcional y otras cosas más; sin embargo, dependiendo de tu habilidad, puede que llegues a descubrir sus sorpresas muy pronto.

Luego de acostumbrarte a los niveles, probablemente te pase como a mí, y empezarás a probar los límites de tus personajes, y es en ese punto en el que descubres que el juego es muy fácil de romper. Sin spoilear nada, para aquellos que puedan descubrirlo por su cuenta, Dark Scrolls tiene mecánicas que hacen que los niveles puedan pasarse con una velocidad asombrosa y que los jefes no representen una verdadera amenaza. Esto es divertido cuando lo descubres, pero en runs posteriores, te hace sentir que todo es un mero trámite para llegar a lo que quieres. Tristemente, descubrí esto justo en el boss final, por lo que aquello que hubiera sido una batalla épica terminó siendo un mar de risas incrédulas al inicio y un mal sabor de boca al final.
¿A qué me lleva todo esto? A recordar lo que dije al inicio. En ocasiones, uno tiene una buena experiencia con un lugar o una comida, pero cuando notas los hilos detrás, cuando vuelves con más experiencia, puede que ya no disfrutes algo que en su momento te encantó.

¿Vale la pena Dark Scrolls?
Es complicado. Puedo recomendarlo, por supuesto, pero se hace difícil disfrutarlo como al inicio después de unas cuantas runs. La facilidad que tiene para romperse hace que incluso su sistema de dinero y mejoras se vuelvan irrelevante con algunos personajes y estilos de juego. Claro, puedes optar por no hacerlo, pero cuando ya estás grande, a veces ya no tienes tanto tiempo para arriesgarte. A veces solo tienes un rato para intentar una o dos runs antes de seguir con lo que tienes que hacer.
Mi experiencia con este videojuego ha sido extraña; no mala, pero creo que me llegué a acostumbrar muy pronto a su sabor y a su ambiente. Mi nostalgia se fue pronto, pero el solo hecho de que lo recuerde con nostalgia significa que viví algo bueno en su momento. Porque quizá ese café o ese lugar nunca fue malo; quizá, solo quizá, crecimos muy rápido.
Al final, Dark Scrolls es una gran experiencia cuando lo experimentas por primera vez, pero la magia se pierde muy pronto. De todos modos, para sentarse un rato y recordar los viejos tiempos, teniendo en cuenta su precio accesible, está bien.


