¿Este es el The Legend of Zelda en 2D definitivo? ¿Es un retroceso o un avance en la saga? ¿Estará Zelda a la altura de una aventura de Link? Todas estas preguntas me hice al tener en mis manos el control durante los primeros minutos de The Legend of Zelda: Echoes of Wisdom.
Dejé de lado mi amor por la saga en alrededor de 35 horas, para traerles de forma 100 % honesta, imparcial, y sin spoilers, un review sobre el juego que promete ser el parteaguas en una de las franquicias más importantes y longevas de Nintendo.
Una historia predecible, pero con una que otra sorpresa
La novedad más obvia del juego es que, por primera vez en la historia, la leyenda de Zelda es protagonizada por Zelda, al menos en un juego canon, ya que anteriormente tuvimos la aberración de CD-I y hace unos años también como personaje jugable en Cadence of Hyrule.
En esta historia, Link en su intento por salvar a Zelda ha caído en una de las tantas grietas oscuras que se han abierto en Hyrule, y la princesa ahora es quien tendrá que ir en busca de Link y tratar de arreglar la catástrofe que ocurre en su reino. Para lograrlo, al empezar esta aventura, Zelda conoce a una bolita llamada Tri, que le dará un cetro mágico y la ayudará a intentar cerrar estas grietas.
Hablando solamente de la historia, en las primeras horas de juego me resultó un poco plana, pues pareciera que es predecible el camino en el que va la historia y los personajes secundarios no son lo suficientemente llamativos. Y obviamente, los juegos de Zelda no se caracterizan en su mayoría por tener historias profundas, pero sí en muchos casos por tener trasfondos interesantes. Por ejemplo, en Link’s Awakening, te topas con el debate interno de que si lo que estás haciendo es real o no, de que si está bien o está mal. En Echoes Of Wisdom, no llegamos a este nivel de sobrelectura de la historia, pero desde la mitad del juego en adelante los personajes que comienzas a conocer nuevos personajes que tienen trasfondos un poquito más complejos, relacionados a la inseguridad personal, la muerte y partida de un ser querido. No sé si es porque he estado sentimental últimamente, pero una de esas historias me hizo sentir genuinamente triste con un personaje.
Más allá de eso, lo que sí abunda es carisma y ternura por todo Hyrule, clásico de un juego de Zelda. Si bien el juego te vende la sensación de libertad, la narrativa se mantiene de forma lineal, y esto creo que es un acierto, ya que en mi opinión con Tears Of The Kingdom la excesiva libertad afectó su narrativa. Como les dije, no haré ningún spoiler, pero la parte final me sorprendió y sentí satisfacción por haber llegado hasta ahí.
Tu creatividad es el límite, pero la incomodidad del gameplay también
La jugabilidad de Zelda gracias al cetro mágico que nos da Tri, nos permite duplicar determinados objetos y casi a todos los enemigos del juego, además podemos conectarnos con objetos y moverlos según nuestro movimiento o el que hagan ellos. Esto permite que los jugadores puedan resolver los problemas que te plantea el juego de distintas formas y pelear con los enemigos invocando a otros monstruos. Esto es genial porque gracias a enemigos y objetos puedes explorar literalmente todo el mapa en el orden que quieras, puedes subirte en árboles, pasar muros y esquivar enemigos si así lo deseas.
Al inicio me causó una sensación de que estaba haciendo trampa y estaba “jugando mal”, pero al encontrar coleccionables en lugares recónditos me di cuenta que el equipo de desarrollo obviamente tenía esto previsto. Igual hay algunas zonas en las que al inicio no hay misiones que hacer, ya que la narrativa al ser lineal, se va desbloqueando poco a poco. Lo que sí puedes es vencer enemigos super fuertes desde casi el inicio del juego, copiarlos y que estos te puedan hacer más fácil la aventura al punto que sientas que ya rompiste el juego y no sentir ningún peligro. Y hablando de eso, hay un poder que te convierte en Link momentáneamente y puedes usar la espada, el arco y ser más ágil. Esto quizá puede ser un comentario impopular, pero yo sentí que esto estaba de más y solo fue añadido para no alejar al público que buscaba un gameplay más clásico.
Y hablando de cosas que sobran, la cantidad de objetos y enemigos que puedes copiar es excesivamente grande: es tan abrumadora que seguro terminarás usando casi siempre lo mismo, ya que hay enemigos que son muy similares y objetos que cumplen la misma función. A esto, se añade que la interfaz para seleccionar las copias es tan poco organizada que aburre tener que buscar uno por uno. De hecho, tuve la fe de que los botones de las flechas izquierda y abajo sirvieran para eso, pero me di cuenta que fue un error. La distribución de los botones para invocar, apuntar, conectarse, es un poco extraña y ni al final del juego me llegué a acostumbrar. Otra cosa incómoda es la IA de las réplicas y que en ocasiones Zelda puede ser muy imprecisa para apuntar al momento de invocar réplicas.
Lo que sí sobra para bien, son las mazmorras y los puzles, ya que ahora contamos con brechas que reparar y cuevas que son como mini mazmorras en las que puedes encontrar objetos importantes o enemigos muy poco usuales que copiar.
El diseño del mundo en general es lo suficientemente grande y con sorpresas para que te insite a explorar, aún así hay espacios en donde no hay absolutamente nada y se desaprovecha estas ganas de exploración de los jugadores. Un punto positivo es que el mundo sigue las físicas lógicas que vimos en BTOW, como el peso de las cosas, el fuego, el viento, etc. En cuanto a las mazmorras, son bastante lineales, creativas y grandes, en donde rompen por completo la fórmula clásica de Zelda y te plantean varias formas de resolver los puzzles con las réplicas que tengas, esto junto a su diseño de niveles con de varios pisos, exteriores, vista horizontal y temáticas, hacen que se sienta fresca la franquicia. Pero hay dos mazmorras en particular que me encantaron y probablemente sean de las dos mejores mazmorras que he jugado en un juego de Zelda porque innova bastante la forma en la que se revuelven los rompecabezas.
Por otro lado, me quedé encantado con los niveles de las grietas, tanto en su diseño como en su arte.
La consola no le hace justicia al apartado artístico
Y hablando de arte, su dirección en esta área vuelve a ser encantadora, expandiendo lo visto en Link’s Awakening, pero ahora con un Hyrule que recuerda mucho a A Link to the Past.
Lamentablemente la consola no le hace justicia, pues jugarlo en el televisor puede hacer notar más las carencias a nivel gráfico, y eso para mi no sería un problema, pero acompañado a esto tenemos un muy bajo rendimiento con caídas de frames de 60 a 30 de forma repentina, que si bien no llega a afectar el gameplay, si te llega a desconectar del juego, sobretodo en los espacios abiertos. Este es un tema que suelo criticar poco en juegos de Nintendo porque es obvio que la consola ya está de salida, pero esta vez siento que si es un merecido punto negativo, porque más allá de que la consola no deja brillar al juego, pareciera que el título no obtuvo una buena optimización, teniendo como precedente BOTW o el mismo Link’s Awakening.
Pero para no acabar en algo negativo, la banda sonora es increíble, con regrabaciones y modificaciones de canciones clásicas, las canciones nuevas también están a la altura y algo que me gustó es el reciclaje de los efectos de sonido de TOTK y BOTW que hacen que la aventura sea tan rica en contenido como sensorialmente.
¿Vale la pena The Legend Of Zelda: Echoes Of Wisdom?
Si eres fan de la franquicia seguro no necesito ni convencerte, pero si te quedan dudas o aún no te adentras en el mundo de Zelda te digo con toda seguridad que este es uno de los mejores Zeldas de vista cenital que hay hasta la fecha, ya que marca un punto de partida para el futuro de la saga en este estilo de juego.
El más grande punto negativo del juego es su rendimiento, ya que todas otras cosas cuestionables son más que nada, puntos de mejora si buscas la perfección y la comodidad del gameplay.
En una semana tan caótica, este juego de Zelda tan distinto lo he sentido muy familiar, me ha hecho recordar a mi primera vez en la Isla Koholint, o en el Hyrule de A Link To The Past y A Link Between Worlds, un mundo tan afable que es reconfortante visitarlo y olvidarte de todo. Estoy seguro que al igual que a mí, sentirás que tienes al frente una aventura tan encantadora como creativa, que hará que prefieras usar la sabiduría antes que la espada.


