Analizado en PC
Mi experiencia con los juegos de género “city builders”, si bien limitada, me ha dado una idea de lo estresante que debe ser gestionar una ciudad y todas sus aristas en la vida real. Juegos como Cities: Skylines II, SimCity o Aven Colony me mantuvieron pegado a la pantalla mientras administraba recursos y trataba de que mi ciudad no cayera en la hambruna, el crimen o demás fenómenos negativos. Más de una vez, fui testigo de mi propia incompetencia.
Habiendo dicho esto, uno de esos “city builders” que me cautivó por su temática post-apocalíptica y su elevado énfasis en la supervivencia fue el primer Frostpunk, lanzado en el año 2018. Si crear un sistema económico y social sustentable ya era de por sí una tarea hercúlea, imagínate tratar de hacerlo en un mundo azotado por un invierno total que dejaría a la Edad del Hielo en pañales.

Y quizás más que el hielo, lo que más debes temer como líder de esta sociedad superviviente es la venganza de tus ciudadanos, furiosos por, nuevamente, mi incompetencia.
Bueno, luego de mucha expectativa, la secuela de este juego ya está aquí, y es que Frostpunk 2 toma lo que se vio en la primera entrega y lo eleva a niveles que, de forma segura, traerán mucha satisfacción y frustración al jugador (y lo digo de la mejor forma posible).
Ya sea porque la ciudad que gestionas ahora es mucho más grande o porque las diferentes mecánicas introducidas en el juego aumentan de forma exponencial el nivel de micro manejo, Frostpunk 2 es un festín desafiante para los amantes del género. Echémosle un vistazo a esta nueva entrega de 11 bit studios.
Un paraíso congelado
Lo primero que verás al empezar tu partida de Frostpunk 2 al iniciar el modo historia (el cual es el modo estelar del juego) es que las animaciones pasaron de una estética dibujada a hiperrealista. Esto, a mi modo de ver, se complementa perfectamente con la cruda naturaleza del juego y su estilo artístico.
Podrás ver cómo se elevan las estructuras metálicas en el árido desierto cubierto por nieve, como tus trabajadores intentarán deshacerse de ellas para crear estas mismas estructuras y los esfuerzos que tratarán de atravesar para poder traer recursos como carbón, materiales y demás para sobrevivir al frío posapocalíptico.

Si bien la experiencia cruenta del primer Frostpunk nos invitaba a asignar trabajadores a las diferentes tareas de supervivencia y sustentabilidad como clave para tu éxito como líder, Frostpunk 2 va más allá de eso y convierte al juego en una pelea constante en términos políticos.
La sociedad de la nieve
Con la introducción de las diferentes facciones, deberás no solamente preocuparte por la muerte de tus ciudadanos por el frío, sino también por la influencia que estas diferentes facciones pueden tener en ellos y cómo esto podría impactar en la percepción que tienen sobre ti.
Ganar el voto de confianza de estas diferentes facciones de Frostpunk 2 te llevará inevitablemente a comprometerte a investigar nuevas tecnologías e ideas que no serán del total agrado de todas las facciones.

Mientras que algunas buscarán el avance tecnológico y el orden como medio ideal para asegurar el futuro de la civilización, también existirán grupos que priorizarán la fe como medio de motivación y coerción para moldear a los ciudadanos a la imagen y semejanza de una persona dispuesta a dar la vida por la causa (lo cual muchas veces terminará por suceder).
Como verás, Frostpunk 2 se enfoca más en mantener un balance del statu quo que en sobrevivir al frío. ¿Cómo lograr la confianza de las facciones? Pues prometiendo cosas, como en el mundo real. Algunos te pedirán un tipo de edificio en específico, otros querrán más control del crimen y de la juventud. Ciertas veces estas propuestas serán del agrado de varias facciones, pero para convencerles de alguna de tus medidas o leyes tendrás que prometer aún más leyes y medidas.

Si no tienes cuidado, esto terminará por explotarte en la cara, en detrimento de la confianza que tienen tus ciudadanos hacia ti, terminando por tu expulsión y la debacle de la sociedad. Todo esto ocurrirá mientras que aún sigues ocupado en proveer alimento, casas, calor y demás objetos de ocio para mantener con vida y cuerdos a tus ciudadanos.
Tus decisiones importan, y mucho
Personalmente, si bien el primer juego sí proveía al jugador de este tipo de decisiones y leyes que podía adoptar mientras hacías crecer tu ciudad, creo que Frostpunk 2 mejora notablemente en este aspecto. Recolectar recursos y proveer energía y alimento está perfecto para mí, pero añadirle ese nivel de profundidad donde cada decisión que tomas puede impactar positiva y negativamente en cómo te ven las facciones hace de la experiencia más diversa y divertida.

Cada decisión que tomes también ayudará a cumplir tus propios objetivos con la sociedad que manejas. ¿Quieres ser un líder justo y clemente? Puedes hacerlo, aunque complacer a todos puede ser difícil. ¿La idea de liderar con mano dura bordeando lo dictatorial es una idea que te atrae? También es una posibilidad. ¿Te convertirás en una figura mesiánica donde los ciudadanos tendrán que rendirte honores basados en un sistema de fe? Adelante, todo es posible en Frostpunk 2.
No solamente tendrás que velar por tu ciudad en las nieves, sino que también tendrás que enviar exploradores a las regiones aledañas de las “Frostlands” para encontrar nuevos recursos e incluso nuevos miembros que podrás acoger. Eso sí, calcular el tiempo antes de que llegue la temporada más fría del año debe ser siempre una prioridad ya que más ciudadanos implicarán un gasto de recursos superior.

(Micro) Manejar para sobrevivir
En cuanto al micro manejo, aunque confuso por momentos, creo que el juego también soluciona de forma magistral la curva de aprendizaje que tenía el primer Frostpunk. No sé si fue por mi limitada habilidad en juegos de supervivencia o por la resaca por tantos juegos de disparos, pero tuve muchas veces que buscar guías externas de las diferentes mecánicas del primer juego para poder siquiera entenderlas.
En Frostpunk 2, si bien quizás tengas que leer un poco los tutoriales dentro del mismo juego, es mucho más amigable para el usuario. Eso sí, no esperes que el juego te extienda una mano, sigue siendo una experiencia difícil, incluso en su dificultad más fácil.

Lo bueno es que el juego también te permite editar la dificultad de una forma más precisa y personalizada, pudiendo seleccionar qué tan difícil será manejar tu economía, qué tan inclemente será el clima, con qué frecuencia encontrarás bienes en las regiones y qué tan tolerantes serán los miembros de tu sociedad.
Eso sí, si partes de la experiencia del primer Frostpunk, podrás sentir un poco de alivio al experimentar su secuela. Sin embargo, si eres nuevo en la franquicia, pues sí podrías esperar una curva de aprendizaje un tanto pronunciada, aunque no a los niveles de otros juegos del género.
Además, si no eres fan de bloques inmensos de textos y menús que más parecen sacados de un estudio científico, pues quizás entender las dinámicas del juego te convertirá en un ávido lector. Frostpunk 2, para muchos, quizás sea la definición de “TL;DR” (muy algo, no leí). Y no leer los textos por su abundancia podría incluso prevenirte de los momentos dramáticos y emocionales que tus propias acciones puedan causar, lo cual puede romper la inmersión que el juego ha estado tratando de construir.

¿Vale la pena Frostpunk 2?
Frostpunk 2 es un juego de nicho que, aunque tiene cosas que podrían ir en contra suya, finalmente proporciona una experiencia memorable que, como dije anteriormente, te mantendrá con el rostro pegado a la pantalla.
Sea porque te guste cómo se ve el juego o porque no puedes despegar los ojos de tu monitor porque, oh sorpresa, los niños de tu sociedad se han vuelto a matar en una pelea a muerte por cuchillos (sí, esto sucede), enfrentar el frío de Frostpunk 2 es una experiencia por demás cálida.
Si bien costará empezar a entender el juego si eres nuevo en la franquicia o en el género, jugar el modo historia te introducirá poco a poco en las diferentes mecánicas que Frostpunk 2 implementa. Eso sí, convertirte en un experto en gestionarlas va a depender de ti y tus decisiones, y vaya que son bastantes.
Si buscabas un «city builder» puro y duro, quizás este juego no te complazca al ciento por ciento como lo hacía el primer Frostpunk (varias mecánicas han sido simplificadas), pero manejar las entretelas de tu sociedad lo compensa con creces, convirtiendo a Frostpunk 2, en mi opinión, en un juego más interesante que su antecesor.


