Analizado en PC
Si han leído mis retroanálisis, artículos de opinión o las noticias que he escrito, ya sabrán que —lamentablemente— soy súper fan de Pokémon. Sin embargo, también me gusta mucho Digimon… solo que llevo muchos años desconectado de la franquicia.
Mis hermanos y primos siempre fueron team Digimon, mientras yo era el niño raro que prefería Pokémon. Aun así, guardo muy buenos recuerdos del primer anime de Digimon Adventure, que hasta hace un par de años volví a ver y disfruté bastante. También llegué a ver algo de Digimon Adventure 02, pero la verdad es que a partir de ahí le perdí el rastro.
A pesar de todo esto, le tengo bastante cariño a Digimon.
Cuando vi el primer tráiler del nuevo juego Digimon Story Time Stranger, me llamó bastante la atención. Sin embargo, con el tiempo lo perdí de vista y había olvidado por completo su existencia, hasta que recientemente en Twitter comenzaron a compararlo mucho con Pokémon Legends: Z-A. Fue ahí cuando mi interés resurgió, pues al ver imágenes comparativas noté que, al menos en lo visual, el nuevo Digimon Story se veía muy bonito. Por eso decidí reseñar este título: podría ser una buena puerta de entrada a los juegos de Digimon y, de paso, reavivar ese cariño que siempre le tuve a la franquicia.
Así es como llegamos a este análisis: un juego al que entré únicamente por su apartado visual y por las ganas de volver a interesarme en Digimon, un título del que no sabía qué esperar al inicio, pero que terminó siendo una gran sorpresa.
Bienvenido al mundo digital
Por si no lo sabían, los Digimon Story siempre han sido la respuesta directa a los juegos principales de Pokémon. Y aunque la mayoría de entregas pasadas recibieron buenas críticas, nunca alcanzaron una popularidad masiva.
Sin embargo, desde el inicio, Digimon Story: Time Stranger deja claro que busca cambiar esa historia: es un título que da todo de sí para plantar cara a Pokémon.

Lo interesante de Time Stranger es que está diseñado tanto para los fanáticos de toda la vida como para los nuevos jugadores —o aquellos que, como yo, llevamos años alejados de la franquicia pero queremos reconectarnos con ella—. Desde los primeros minutos, el juego presenta a los Digimon como si fueran algo completamente nuevo, explicando desde cero qué son y cómo funcionan. En otras palabras: no necesitas haber jugado antes ni conocer lo más mínimo de la saga para poder disfrutarlo.
Al comenzar, puedes elegir entre un personaje masculino o femenino, quien será el protagonista: un agente secreto de ADAMAS, la agencia encargada de investigar las anomalías provocadas por el Mundo Digital. El personaje que no elijas se convierte en tu asistente, cumpliendo un rol muy parecido a un Navi y acompañándote en todo momento de la aventura. Tras unas cinemáticas introductorias y la explicación del mundo, llega uno de los momentos clave: elegir a tu compañero inicial, con opciones entre Patamon, Gomamon o DemiDevimon.

Lo que sigue es una historia que combina acción, misterio y viajes en el tiempo. Tras una serie de fenómenos sobrenaturales que afectan accidentalmente al mundo real, nos vemos forzados a entrar en el Mundo Digital acompañados por dos personajes: Inori, una carismática chica de preparatoria, y Aegiomon, un misterioso Digimon que oculta más de lo que aparenta.
El juego se divide en dos apartados: combates e historia. Esta última se desarrolla como una novela visual, al estilo de la saga Persona. Durante largos tramos pasarás leyendo y respondiendo diálogos, lo que permite profundizar en los sucesos narrativos, en la personalidad de tus acompañantes e incluso en algunos dilemas de la trama. No quiero adelantar demasiados detalles, pero puedo decir que es una historia bastante linda y emocionante, aunque llena de los clásicos clichés del anime. Eso sí: tengan paciencia, porque el inicio es lento y demora en lograr engancharte por completo.
Combate complejos y rápidos
Como mencioné antes, este es básicamente el “Pokémon” de Digimon, y tras hablar de la historia toca detenernos en los combates por turnos. Estos tienen un aire muy marcado a Persona y Shin Megami Tensei, con una amplia variedad de ataques divididos por atributos y elementos.

Los atributos principales son: Vacuna, Virus, Datos y otros cuatro más. A ellos se suman los ataques elementales clásicos —agua, fuego, electricidad y luz— junto con siete elementos adicionales. Lo interesante es que cada Digimon no solo puede tener una debilidad elemental, sino también una de atributo. Esto significa que descubrir cómo enfrentarse a un enemigo no es tan simple; exige experimentar y probar qué funciona contra quién.
Cada vez que ejecutas un ataque súper eficaz, se carga una barra de PC. Esta barra permite al agente desatar movimientos especiales sin consumir turno: desde un ataque devastador que golpea a todos los enemigos hasta buffs en cadena que potencian a todo tu equipo durante varios turnos. Conforme avanzas en la historia, desbloqueas más de estas habilidades, lo que añade bastante variedad y estrategia al sistema de combate.

El sistema de equipo también tiene su truco: puedes llevar hasta seis Digimon en total, pero solo tres estarán activos en el campo de batalla. Los otros tres funcionan como refuerzos, listos para entrar cuando los necesites. Lo interesante es que cambiar de Digimon o usar ítems no consume turnos, lo que añade estrategia sin complicar demasiado las mecánicas.
Aquí entran dos detalles que no me esperaba y que cambian por completo el ritmo del juego:
- Velocidad de combates: puedes acelerar las batallas hasta cinco veces, haciendo que animaciones y ataques se resuelvan a toda prisa. Una auténtica bendición para quienes no disfrutan del grindeo
- Combate automático: lejos de limitarse a ataques básicos como en otros títulos del género, aquí la IA utiliza también habilidades elementales, lo que convierte el farmeo en un proceso ultra rápido y efectivo
Y aunque esto suena como un alivio —sobre todo para quienes, como yo, detestamos pasar horas grindeando— hay un detalle importante que merece mención más adelante.cual hablaré más adelante.
Conociendo a los Digimon
A diferencia de Pokémon, aquí no existe la “captura” como tal. En Digimon Story: Time Stranger lo que haces es escanear datos: cada vez que derrotas a un Digimon, tu escáner aumenta un porcentaje. Al llegar al 100 % puedes invocarlo y sumarlo a tu equipo, mientras que si alcanzas el 200 %, obtendrás una versión del mismo con mejores estadísticas base. La idea es sencilla pero efectiva: cuanto más enfrentes a un Digimon en particular, más fuerte será la versión que podrás reclutar.

Los combates se activan de una manera interesante, los Digimon se pasean libremente por el escenario. Si tú te acercas demasiado, ellos te atacan primero, pero también tienes la opción de mandar a tu compañero a golpear antes. Si el enemigo es mucho más débil que tú, no se abre animación de combate, simplemente se elimina de inmediato y recibes la experiencia y los datos al instante. Esto ya lo hemos visto en Metaphor: ReFantazio y esto es algo que se agradece muchísimo pues agiliza demasiado las cosas.
Además, cada Digimon tiene hasta 16 personalidades distintas (valiente, pícaro, audaz, etc.), lo que no es un adorno, sino que influye en su crecimiento de estadísticas, habilidades aprendidas y condiciones para digievolucionar. Y aunque cada criatura arranca con una personalidad predefinida, esta puede cambiar según las conversaciones que tengas con ellos. Eso significa que tu forma de interactuar tiene impacto en cómo se desarrollan tus Digimon.

Digievoluciones y progresión del agente
Mientras que en Pokémon las evoluciones suelen depender de objetos, intercambios o simplemente alcanzar cierto nivel, acá el asunto va mucho más allá. Aquí las Digievoluciones y Des-digievoluciones se manejan de otra forma. Cada Digimon puede tener hasta seis ramas evolutivas distintas, o registrando los datos de algún Digimon que sea una Digievolución u otra forma es cumpliendo con ciertas estadísticas mínimas, nivel específico, la personalidad adecuada o incluso el nivel del agente, que también sube conforme completas misiones principales.

El propio agente -o sea tú- también tiene su propio árbol de habilidades. Vas ganando puntos al completar misiones principales, y esos puntos no solo te ayudan a ti como jugador, sino que te permiten desbloquear mejoras que afectan directamente a los Digimon con ciertas personalidades. Por ejemplo, puedes aumentar la categoría de personalidad de tu Digimon, lo cual mejora su crecimiento en estadísticas.
Estos avances del agente se presentan como un vínculo entre tú y tus Digimon, mientras más progresas como agente, más opciones de evolución tendrás disponibles. Además, algunas rutas de Digievolución requieren que tu agente alcance cierto Nivel de Agente cumplas condiciones específicas con sus estadísticas y personalidades.

La gracia está en que, si en algún momento no te convence la ruta que tomó tu Digimon, puedes recurrir a la Des-digievolución para retroceder y redirigir su crecimiento hacia otra rama. Esto convierte la crianza en una especie de puzzle lleno de posibilidades. Y aunque al inicio pueda sonar complicado, conforme avanzas el sistema se vuelve bastante sencillo.
Al igual que en Pokémon, los Digimon que captures se almacenan en un baúl digital capaz de guardar hasta 9.999 criaturas. Puedes dejarlos ahí sin problema, experimentar con futuras digievoluciones e ir completando el catálogo poco a poco. Pero si farmear no es lo tuyo o simplemente no tienes paciencia, existe la opción de “cargar mejoras”: básicamente sacrificas Digimon repetidos para subir más rápido de nivel a tu equipo principal. Cruel, sí, pero tremendamente útil.
Belleza lineal y vacía
Vamos a dejar algo en claro: Digimon Story: Time Stranger es precioso. Desde el primer minuto destaca por un estilo gráfico que combina anime 3D con cell shading y unas interfaces de corte futurista que le dan una personalidad visual única. Escenarios, personajes y criaturas lucen impecables; los mapas son un verdadero deleite visual.

Pero aquí viene el bajón: cuando toca explorarlos, notas que la belleza es una ilusión. No es que los escenarios sean lineales… es que son pasadizos. Caminas recto, recto y más recto, con rutas alternativas que se resumen en: “¡Ey, acá hay una ruta!”, mandas a tu Digimon a romper un obstáculo, das tres pasos, recoges un ítem genérico y regresas al camino principal. Es frustrante porque los escenarios gritan “piérdete en mí”, pero es literalmente imposible perderse. Y si no se sienten completamente vacíos es gracias a los Digimon aliados que te sueltan algún diálogo o los enemigos que esperan pelea. Porque, fuera de eso, no hay más.
Además de los típicos desvíos de dos pasos que mencioné antes, está el Teatro Intermedio, una especie de universo de bolsillo separado tanto del mundo real como del Mundo Digital. Este lugar funciona como zona de reposo: aquí encontrarás tiendas, misiones secundarias y, sobre todo, la opción de acceder a la Granja, donde puedes enviar a tus Digimon a entrenar, mejorar su vínculo contigo o incluso cambiar su personalidad.
Para cerrar con el tema del mapa vacío, entran en juego las Mazmorras Exteriores: pequeños niveles opcionales donde debes cumplir una misión específica. Una vez completada, recibes recompensas bastante buenas. Y aunque no resuelven del todo la monotonía de los pasadizos lineales, sí aportan un ligero respiro.

La música también se juega de una manera rara. Hay momentos donde brilla y realmente acompaña con la trama o el combate de turno, pero la mayoría del tiempo parece estar puesta solo para que el escenario no se sienta en silencio. Es como un sube y baja constante, con picos emocionales y bajones totalmente olvidables.
Estrategia existente, pero casi nula
Otro problema grave es la dificultad. Y ojo, te lo dice alguien que es pésimo en cualquier juego. Si yo digo que un título es demasiado fácil, es porque estamos ante un problema serio.
Lo jugué en modo normal, como siempre hago, y se sintió como un simple paseo. Súmale los combates automáticos y la velocidad x5, y los enemigos caen solos. Contra minijefes y jefes de zona la cosa no cambia demasiado: lo máximo que haces es pausar el auto-battle, curar al equipo o usar una habilidad del agente. Todo lo demás sigue igual. La dificultad en este juego brilla por su ausencia con todo su esplendor.

Sí, puedes desactivar el combate automático, pero eso no soluciona el problema: solo hace que los combates duren más sin. Y eso es un desperdicio, porque en teoría el juego te da un sistema profundo: atributos, personalidades, árboles de habilidades, estadísticas… un montón de cosas que deberían impulsar la estrategia. Cosas que prácticamente jamás usarás debido a la sencillez extrema.
Y para colmo el juego te cura de manera automática todos los puntos de vida y de habilidad… sin que tengas que hacer absolutamente nada. No, no es broma. El juego literalmente te dice: “quédate quieto unos segundos” y listo, tu equipo está como nuevo.
¿Pensarás que seguro hay que comprar algún ítem, desbloquear una habilidad especial o cumplir alguna condición? Pues no. Lo único que necesitas hacer es quedarte parado, inmóvil, sin mover un dedo. Nada más.

Al final, las personalidades y estadísticas de los Digimon terminan usándose más como requisito para desbloquear digievoluciones que como un factor real en los combates. Si el modo normal es tan fácil, quizá el verdadero “modo normal” debería ser, en realidad, el modo difícil.

¿Vale la pena Digimon Story Time Stranger?
Sí, vale completamente la pena. Digimon Story Time Stranger es un título pensado tanto para los más nostálgicos como para el público nuevo y curioso, dos polos opuestos que el juego logra equilibrar sorprendentemente bien. A simple vista es precioso, con ese estilo anime que enamora, además de contar con una historia entrañable y personajes a los que terminas tomando cariño. Entre sus mecánicas, el sistema de registro de Digimon fue, sin duda, una de las que más me enganchó.
Claro, no todo brilla por igual. La música es un vaivén extraño: a ratos solo está de fondo sin aportar nada, y en otros momentos acompaña bien al juego. El inicio puede sentirse demasiado lento, sobre todo para los nuevos jugadores. Y aunque el mundo luce hermoso, al explorarlo se revela como un simple conjunto de pasadizos disfrazados. El sistema de combate, rápido y completo en apariencia, debería ser el mayor atractivo del título, pero la ausencia total de dificultad lo arruina casi por completo. Quizá un parche o jugar directamente en modo difícil logre equilibrar las cosas, pero el golpe inicial ya queda marcado.


