Imagínate ser un pulpo. Puedes nadar tranquilo, ser súper flexible, ser un ser súper inteligente, camuflarse y arrojar tinta si es que un depredador viene por ti. Suena muy bien como para un videojuego, ¿no?
Eso es lo mismo que pensaron desde ZDT Studio que, en alianza con Konami, han lanzado una propuesta muy curiosa para este año: Darwin’s Paradox!. Aquí controlamos al pequeño molusco, quien debe sobrevivir a ser convertido en comida en una historia simpática con mecánicas de sigilo muy interesantes. ¿Pero podrá hacerse un nombre dentro de la ya cargada agenda del 2026? Te lo cuento en esta reseña.
Una narrativa curiosa
Nuestro amigo pulpo empieza su travesía en el océano, en donde hace gala de todas sus habilidades en una especie de tutorial para luego, al momento de intentar ser comido por una gaviota, termina en medio de una peor situación: ha sido recogido por UFOODS, una corporación que se dedica a vender comida «fuera de este planeta».
La narrativa es simple, pero es MUY SIMPÁTICA. Darwin irá progresando en la historia y se complicará cada vez más, permitiéndote conocer más sobre la compañía y, especialmente, todos sus miembros.
Y hay que dar crédito a cómo está construida esa historia. No se trata de un juego que se toma demasiado en serio: el tono recuerda más a un corto de Pixar que a una obra oscura y densa, y eso es una fortaleza. Los personajes que habitan UFOODS son genuinamente graciosos, desde los alienígenas vestidos de empleados corporativos que no son para nada convincentes en su disfraz, hasta las reacciones de Darwin ante cada nueva situación absurda que le toca vivir. La animación del personaje principal es un espectáculo propio: cada movimiento tiene pequeños rebotes y florituras que hacen que simplemente verlo caminar ya valga la pena.

Además de las escenas de nuestro personaje, podemos conocer específicamente sobre el trasfondo a través de notas ocultas en el juego, siendo la mayoría de ellas recortes periodísticos sobre UFOOD o manuales internos de la corporación y su funcionamiento.
En pocas palabras, es una historia lo suficientemente divertida y agradable capaz de enganchar al jugador sin darle una obra compleja. Cumple su función: la de sostener la jugabilidad. Y hablando de eso…
El sigilo y la paciencia apremian
Ahhhh, en Darwin’s Paradox! la premisa jugable es tan sencilla como sobrevivir y, por eso, la justificación de ser un pulpo es más que perfecta.
Gracias a nuestras ventosas, vamos a poder sujetarnos a cualquier superficie, permitiéndonos avanzar en una serie de secciones de plataformas. Gracias a que somos pulpos, podemos camuflarnos con objetos o pisos para evitar que los miembros de UFOOD o las gaviotas nos cacen. Gracias a nuestra tinta, vamos a poder activar interruptores o obstaculizar la visión de las cámaras de seguridad para avanzar. Y como somos inteligentes, podemos resolver puzles de manera grata.

Estos últimos son precisamente el corazón del juego y, cuando el título los deja respirar, son genuinamente buenos. Cada capítulo introduce una mecánica fresca que te obliga a repensar cómo te mueves: en un momento estás saltando entre tuberías de vapor caliente cronometrando tu ruta para no quemarte, en otro debes moverte lo suficientemente rápido para mantener residuos radiactivos sobre ti el tiempo justo para mantener alejadas a las ratas enemigas. Son los momentos donde Darwin Paradox se gana su premisa.
Ahora, hay que ser honestos en algo: el sigilo es la parte más desigual de la experiencia. Al principio funciona bien, los guardias tienen linternas que marcan claramente su línea de visión, y todo se siente limpio y legible. Pero conforme avanza el juego, esas ayudas visuales desaparecen y tendrás que adivinar los conos de visión de enemigos que se mueven libremente por un espacio 3D dentro de lo que es, fundamentalmente, un juego 2.5D. Esperar a que un guardia gire la cabeza no es especialmente emocionante, y cuando el juego abusa de esas secciones en la segunda mitad, la paciencia del jugador se pone a prueba de verdad.

También hay momentos puntuales que se sienten fuera de lugar: una persecución con una anguila en la oscuridad total que exige prueba y error constante, o una secuencia dentro de un traje robótico con una cantidad absurda de inercia en los controles. Son segmentos que parecen sacados de otra película animada que no existe, insertados a la fuerza en el juego. No arruinan la experiencia, pero sí cortan el ritmo de todo lo demás.

El apartado técnico: hermoso, pero con asterisco en Switch 2
Visualmente, Darwin’s Paradox! es una propuesta encantadora. La dirección artística mezcla realismo y estilización de una manera que recuerda genuinamente a las producciones de grandes estudios de animación: los entornos son detallados, la iluminación está bien utilizada — hay una secuencia en la oscuridad total donde una fuente de luz pasa cada pocos segundos que es realmente tensa y bella — y la animación de los personajes está a un nivel que pocos juegos indie alcanzan.

Sin embargo, hay que ser transparentes con lo que vimos en nuestra versión de Switch 2: los gráficos se presentaron notablemente borrosos en comparación con las versiones de PC y consolas. Dicho esto, fuimos advertidos de esta situación antes de jugar, por lo que no fue una sorpresa. En esta consola, la experiencia es funcional y perfectamente jugable, pero los que sean sensibles a la nitidez visual van a notarlo.
La banda sonora, lamentablemente, no es la más acorde a nuestras aventuras. No molesta, pero tampoco acompaña de la manera que el resto del juego merece.
¿Vale la pena Darwin’s Paradox!?
Darwin’s Paradox! es un juego que tiene más aciertos que errores, pero que se queda corto de su propio potencial. Cuando confía en sus mecánicas de plataformas y puzzles, es genuinamente especial. Cuando recurre al sigilo como muleta durante demasiado tiempo, pierde el ritmo. Con una duración de unas cuatro horas, tampoco pide demasiado de tu tiempo, y hay coleccionables y skins desbloqueables — incluyendo uno de Solid Snake, un guiño muy Konami — para quienes quieran exprimirlo un poco más.
Si tienes paciencia para los momentos más frustrantes y disfrutas de los plataformas con personalidad, Darwin’s Paradox! es una aventura que vale el salto.


