Un fuerte caso ha sacudido internet en las últimas horas. Sewell Setzer disfrutaba de la Fórmula 1 y jugar Fornite en llamada con sus amigos, pero a sus 14 años descubrió una nueva afición: conversar con un chatbot que imitaba a Daenerys Targaryen (Game of Thrones). Poco a poco se fue alejando de sus amistades, familiares y del exterior ya que el joven comenzó a entablar una relación con esta inteligencia artificial, con quien texteaba sus problemas personales y hacía comentarios con índole sexual. Esto, lastimosamente, llevó a que en los últimos mensajes registrados con el chatbot el joven mencionara y ejecutara su plan de quitarse la vida para poder estar siempre acompañado de la IA.

Ante este trágico suceso, la madre del menor Megan Garcia presentó una demanda a los tribunales de Orlando, Florida, reclamando que Character.AI, desarrolladora del chatbot, fue la culpable de la decisión tomada por el joven, alegando que la aplicación presentaba “experiencias antropomórficas, hipersexualizadas y aterradoramente realistas” y que la compañia programó al chabot para que “se haga pasar por un terapeuta autorizado, fomentara activamente ideas suicidas y participara en conversaciones altamente sexualizadas que constituirían abuso si las iniciara un adulto humano”.
We are heartbroken by the tragic loss of one of our users and want to express our deepest condolences to the family. As a company, we take the safety of our users very seriously and we are continuing to add new safety features that you can read about here:…
— Character.AI (@character_ai) October 23, 2024
Character.AI ha señalado que “estamos desconsolados por la trágica pérdida de uno de nuestros usuarios y queremos expresar nuestras más profundas condolencias a la familia. Como empresa, nos tomamos muy en serio la seguridad de nuestros usuarios«, y niega las acusaciones de la demanda. Además, deja un comunicado sobre las futuras acciones que tomarán para moderar futuras conversaciones y evitar cualquier tipo de incidentes.
Un caso que nos indica los peligros de la inteligencia artificial, pero también el poco cuidado de la salud mental de jóvenes y adolescentes.






