La administración del presidente estadounidense Donald Trump está debatiendo internamente si permitir que el gigante tecnológico chino Tencent mantenga sus jugosas inversiones en varias de las compañías de videojuegos más grandes del mundo, o si, por el contrario, debe obligarse a venderlas por motivos de seguridad nacional, según informan varios medios citando al Financial Times y a Reuters.
La discusión se da en el contexto de un revisión del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS), que evalúa si la posesión de participaciones por parte de una empresa extranjera podría suponer un riesgo para la seguridad del país.
Aunque no se ha tomado una decisión definitiva, altos funcionarios estadounidenses han celebrado reuniones para valorar si los intereses de Tencent en ciertos estudios de juegos representan acceso a los datos de millones de usuarios estadounidenses o una posible puerta para inteligencia extranjera.
Posible cambio en gigantes
Entre las inversiones que están bajo escrutinio se encuentran participaciones importantes en empresas como Epic Games (creadores de Fortnite), Riot Games (League of Legends) y la finlandesa Supercell (Clash of Clans), que han ayudado a convertir a Tencent en una de las compañías de videojuegos más valiosas del planeta.
Funcionarios de la Casa Blanca habían programado una reunión de gabinete para discutir el tema esta semana, aunque fue pospuesta por motivos de agenda. El debate surge apenas semanas antes de una reunión planificada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, lo que agrega un matiz diplomático a una decisión que combina política exterior, economía y seguridad.
Por ahora, ni la administración estadounidense ni Tencent han comentado públicamente sobre el asunto, y el resultado de estas deliberaciones sigue siendo incierto. Si el gobierno decidiera forzar la venta de estas participaciones, podría tener un impacto profundo en el panorama global del desarrollo y financiación de videojuegos.






