Analizado en Nintendo Switch 2
La serie de videojuegos Mana no es tan popular en esta parte del mundo en comparación con las tierras niponas, donde Seiken Densetsu 3 fue una joya exclusiva que, gracias al hermano mayor de mi amigo y su conocimiento de internet en el año 2000, tuve la suerte de jugar de niño.
Cuando vi el tráiler de The Adventures of Elliot, pensé en mi primera vez jugando Seiken Densetsu 3. No pude evitar que el pequeño Famps de 7 años se emocionara al ver una jugabilidad que le recordó por qué se enamoró del género. Soñaba con que Team Asano y Square Enix habían encontrado la fórmula perfecta, la combinación de oro, el Exodia de mecánicas en un ARPG… ¿Es realidad o fue solo un sueño?
Una aventura milenaria que demora milenios
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales tiene el setting de un RPG clásico: fantasía medieval, un héroe sin origen, un guía (en forma de hada) y la misión de salvar al reino de la amenaza de turno.
El Reino de Huther es el último bastión de la humanidad en Philabieldia, un continente dominado por las tribus bestia que están en guerra con la humanidad desde hace un milenio (me hubiera encantado conocer el porqué). Lo único que previene la destrucción del reino es una barrera mágica de protección que se mantiene activa gracias a la princesa Heuria.

Este es el mundo que Elliot intenta salvar cuando se ve involucrado en un problema que trasciende cuatro épocas en el transcurso de un milenio. Los viajes en el tiempo son el eje principal de la narrativa que pudo ser un recurso poderoso para elevar el juego a un nivel digno de ser recordado por muchos años… pero no.
Lo mejor de la trama se encuentra pasada la mitad del juego y el juego te premia por llegar al “verdadero final” en donde se desatan los nudos narrativos uno a uno. No entiendo por qué la diferenciación de “tres finales” cuando no se sienten como decisiones que cambien el rumbo de la historia sino como una serie de eventos consecutivos y consecuentes que derivan en el “verdadero final”.

Esto no quiere decir que sea una historia sosa o insípida. Es más bien como un buen zapato sin lustrar: sabes que le faltó algo para brillar. La narrativa cumple con su objetivo: mantenernos lo suficientemente interesados para poder disfrutar el mayor fuerte del juego, que es su jugabilidad.
Un abrazo para los amantes del género
La jugabilidad de The Adventures of Elliot: The Millennium Tales combina exploración, combate en tiempo real y resolución de pequeños acertijos dentro de una estructura de acción RPG bastante accesible, divertida y adaptable al estilo del jugador.
¿Quién no ha imaginado cómo sería un juego si combinara diferentes mecánicas de tus sagas favoritas? La jugabilidad es un reflejo de la inspiración en juegos como Chrono Trigger, Secrets of Mana y The Legend of Zelda.

El combate en tiempo real permite tener equipadas 2 armas, cada una asignada a un botón del mando, que pueden ser intercambiadas en cualquier momento. La posibilidad de elegir entre 7 armas diferentes, cada una con su propio estilo marcado, es divertida, pero… ¿y si le añadimos una mecánica gacha? Las magicitas son gemas que puedes recolectar y transformar en gemas (con rareza entre 1 y 5 estrellas) que permiten personalizar cada arma aún más.
No sólo buscarás constantemente intentar nuevas combinaciones, sino crear más magicitas de mayor nivel, lo cual incita a pasar más tiempo farmeando y eso puede ser tedioso en muchos juegos, pero aquí no. El sistema de bonus tiene 3 niveles y recompensa las cadenas de enemigos derrotados aumentando el botín a recoger una vez derrotado el enemigo. El bonus solo se mantiene si no recibes daño, haciendo que incluso los enemigos “insignificantes” puedan hacerte renegar.

Nuestra amiga Faie no solo nos ayuda a recoger cosas, sino que también es parte fundamental de la jugabilidad. Con 5 hechizos diferentes que pueden ser usados para la exploración, la resolución de acertijos e incluso en combate. Los acertijos suelen ser sencillos y me hubiera gustado que existieran más retos que premien la creatividad del jugador usando las habilidades a cambio de recompensas como magicitas únicas o muy raras.
Faie hace básicamente todo y eso incluye revivirte. El juego te permite pagar una tarifa en su moneda para evitar volver al último punto de grabado y poder continuar con la partida. ¿Tiene límite? Por supuesto, y está basado en la vida misma: el límite es tu dinero. Cada vez que revives, la tarifa se duplica y solo vuelve a la tarifa inicial si logras llegar a un punto de guardado.
El mapa es relativamente pequeño, pero tener 4 épocas para explorar hace que la recolección no se sienta como una obligación (y en gran parte no lo es) sino como una aventura que decides tener. Los acertijos te obligan a acostumbrarte a Faie y sus distintas habilidades, y esto es algo que me hubiera gustado que usaran más desde la primera parte del juego.

Para conseguir mejoras que faciliten la travesía, deberás encontrar y superar los retos de los santuarios de vida (dan un fragmento de vida y con 4 fragmentos logras un punto más de vida máxima) y místicos (mejoras para Faie) esparcidos por los mapas. Encontrarás cofres en cuevas y pasajes secretos, visitarás templos que en una época no tenían nada y en otra tenían todo y finalmente podrás atrapar gatos (sí, es en serio).
Me apena mencionar que tiene una estructura repetitiva: calabozo, completar un acertijo y luego una batalla contra el jefe de la mazmorra. Todo esto no sería problema si los diseños de jefes tuvieran más personalidad o fueran únicos, pero se repiten mucho. Y si bien hay batallas muy divertidas, hay otras en las que, por el enemigo, tienes algo que ya venciste, pero con otra paleta de colores y ligeros cambios en sus ataques.
Abriendo el camino del HD-2D
Team Asano apuesta por el estilo gráfico conocido como HD-2D y ha sido su sello en títulos como Triangle Strategy, Bravely Default y Octopath Traveler. The Adventures of Elliot fue concebido desde el inicio bajo la dirección conceptual de Tomoya Asano y el productor Naofumi Matsushita, con el objetivo explícito de experimentar por primera vez con el motor gráfico HD-2D en un formato de acción y aventura en tiempo real en lugar de los tradicionales turnos.

El demo lanzado en el 2025 permitió al equipo recopilar información por 11 meses directamente de los usuarios, lo que permitió pulir el ritmo de combate, la dificultad de los puzzles y solucionar bugs hasta su lanzamiento. Sin embargo, debo decir que yo me encontré con unos cuantos. Un glitch gráfico me llama la atención, pero que el ataque esté bugueado en la batalla final cuando estoy a punto de ganar y deba dejarme matar para poder solucionarlo es frustrante.
Soy muy fijón en la constancia de FPS de un juego y hay momentos en los que se experimentan caídas, muy breves, pero que no puedo dejar pasar por alto considerando el estilo del juego y su precio que ronda los $60.

Sería injusto que lo anterior le reste importancia a la musicalización. La banda sonora de un RPG de Square Enix es sinónimo de calidad y agradezco que esta no sea una excepción. Compuesta por Tomohiro Nakamachi y Yuto Moritani (acreditado también en algunas ediciones de la distribuidora como Hayato Moriya).
El gran desafío y logro de la composición de Nakamachi y Moritani en este juego fue musicalizar las cuatro eras distintas de la historia. Para lograrlo, crearon arreglos e instrumentaciones específicas para los mismos pueblos y regiones geográficas, logrando que la música evolucione y cambie de vibra según la época del milenio en la que se encuentre el jugador.
¿Vale la pena The Adventures of Elliot: The Millennium Tales?
Vale la pena si eres amante del género. No es un juego para recomendarle a todo mundo, pero si es tu tipo de juego, vas a querer dedicarle tu tiempo para poder explorar cada rincón en búsqueda de nuevos secretos.
Mi experiencia durante el juego fue buena, pasando por lo regular y cerrando excelente, dejándome una grata sensación luego de completar todos los finales disponibles.
Un intento que tuvo los elementos para convertirse en algo espectacular, pero “se lesionó la rodilla”.


