Luego de varios días de confusión, teorías y miedo generalizado entre los jugadores, Sony finalmente salió a aclarar el funcionamiento del supuesto DRM que amenazaba con bloquear juegos digitales en PlayStation. La buena noticia: no es tan grave como parecía. La mala: sí hay una condición importante.
Todo empezó con un “timer” de 30 días
La polémica surgió cuando múltiples usuarios reportaron la aparición de un contador que parecía exigir una conexión a internet cada 30 días para mantener el acceso a juegos digitales. Esto encendió las alarmas sobre un posible DRM restrictivo que podría dejar inservibles títulos comprados si la consola permanecía offline demasiado tiempo.
El temor no era menor: algunos jugadores llegaron a pensar que Sony estaba replicando modelos de control digital similares a los más criticados en la industria.
Sony responde: no es lo que crees
Sin embargo, según la aclaración posterior, el sistema no funciona como un bloqueo periódico obligatorio cada 30 días para todos los juegos. En realidad, se trata de una verificación puntual —un one-time online check— necesaria en ciertos casos específicos.
«Los jugadores podrán seguir accediendo a los juegos que hayan comprado y disfrutándolos con normalidad», declaró un portavoz de la compañía a GameSpot en un nuevo comunicado . «Se requiere una única comprobación en línea para confirmar la licencia del juego, tras la cual no será necesario realizar más comprobaciones».
Esto significa que los jugadores no perderán acceso permanente a sus juegos por no conectarse regularmente, como se temía inicialmente. En lugar de eso, la verificación se activa en situaciones concretas relacionadas con licencias digitales, y una vez realizada, no requiere una repetición constante bajo condiciones normales.
¿Entonces por qué hubo tanta confusión?
El problema fue la falta de comunicación clara desde el inicio. Durante días, Sony no emitió un comunicado oficial contundente, lo que llevó a que la información circulara a través de soporte técnico, capturas y reportes aislados, muchos de ellos contradictorios.
Esto alimentó teorías más alarmistas, especialmente en un contexto donde los jugadores ya están sensibles al tema de la propiedad digital y la preservación de juegos.



