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Nos Dicen Gamers

Onimusha: Way of the Sword – Review: Protagonista legendario, juego memorable

Un protagonista legendario para un juego digno de ser recordado: Onimusha: Way of the Sword.

Miyamoto Musashi no es solo un personaje histórico que es considerado una leyenda por sus hazañas, sino también el carismático protagonista de más de 20 horas de puro goce para los amantes de los parrys.

Soy ajeno a la saga de Onimusha. Mi interés por Onimusha: Way of the Sword no fue por el nombre de la saga, aunque sí por otros dos nombres. El primero es Capcom, que ha tenido un año muy exitoso, y el segundo es Miyamoto Musashi, un personaje que inspiró la creación de Vagabond, mi manga favorito.

Tenía un tanto de miedo de que la adaptación en el videojuego no le hiciera justicia a uno de mis personajes favoritos y me alegra confirmar que no fue el caso. Lo que encontré en más de 40 horas de juego (sí, estoy por platinarlo) fue un personaje cargado de carisma acompañado de un sistema de combate adictivo bordeando lo cinematográfico que, así como esa/ese ex, no será simplemente olvidado.

El hombre de leyenda: Miyamoto Musashi

Onimusha: Way of the Sword nos lleva al Japón de finales del período Sengoku, con un Miyamoto Musashi enfrentando a Yoshioka Seijuro y posteriormente escapando de una pelea contra los remanentes del clan Yoshioka, con escenas que recuerdan al cine de artes marciales con estrellas como Bruce Lee o Jackie Chan y uso de elementos del ambiente como parte de la coreografía de pelea y del sistema de combate.

Poco después, nos presentan a Sasaki Ganryu, otro espadachín que busca ser el más fuerte y quien tiene un destino interconectado con nuestro protagonista. El primer duelo es inesperadamente interrumpido por los Genma, una raza de demonios que les pone fin tanto a Ganryu como a nuestro protagonista.

Antes de caer al infierno, Musashi es salvado por un misterioso hombre de bata blanca, quien le da el guante oni y, con esto, vuelve a la vida con la misión de limpiar Kioto del miasma producido por los Genma.

Nuestra misión nos lleva a encontrar a Takamura, Okuni y un equipo con el que uniremos fuerzas para combatir la invasión de los Genma, que irá revelando que detrás de todo existe un conflicto mucho más grande de lo que parecía inicialmente.

La historia mezcla personajes históricos con fantasía, samuráis, demonios, junto con el desarrollo de Miyamoto Musashi, el camino de la espada y el verdadero significado detrás del título de “el más fuerte”.

El camino de la espada

El sistema de combate, fundamentalmente, no es complicado, pero sí altamente satisfactorio una vez que se aprende correctamente. Al inicio, podemos hacer un ataque ligero y un ataque pesado, y ver constantemente los ataques enemigos para poder defendernos acorde. Acá empieza la magia.

El juego premia la precisión: puedes defenderte y te harán daño a tu barra de aguante, pero también puedes defenderte en un momento específico y generar un desvío que muchas veces le hace daño a la barra de aguante enemiga. Este desvío puede ser activado incluso si le das la espalda al enemigo, un detalle que me gustó mucho.

La posibilidad de esquivar siempre está, pero si esquivas en un momento preciso, cargarás una barra que, una vez completa, te permite hacer una especie de contraataque. Existen ataques de brillo rojizo que son imposibles de esquivar, pero sí se pueden desviar, mientras que los ataques de agarre con brillo celeste deben esquivarse (hay cierta condición que hace que sea aún más placentero de ver).

Hasta acá, el combate es satisfactorio de jugar, pero una vez que descubres el Issen y cómo funciona, no hay vuelta atrás. Este es un contraataque que solo se activa si presionas el botón de ataque ligero en un frame específico de la animación de ataque, haciendo daño masivo y siendo un ataque con un estilo que se vuelve adictivo de aprender.

Es una mecánica que recompensa el riesgo de ser dañado y la habilidad del jugador para aprender el momento de usarlo correctamente. En caso de que el ataque impacte con el ataque enemigo, abre una animación de choque de armas seguida de un ataque en caso de ganar el quick time event.

Acompañamos la ofensiva con los armamentos oni: siete opciones coleccionables a través del juego que nos darán nuevas posibilidades para el combate en base a nuestro estilo personal o estrategia hacia un enemigo específico. Solo pueden ser usadas al llenar con orbes azules una barra.

Muy al estilo de otros juegos de este género, tenemos un estado oni que desbloqueamos con la historia y que no quiero spoilear mucho, pero les puedo asegurar… es cine.

Vencer enemigos genera orbes rojos y amarillos, mientras que los azules sirven para el armamento oni y los morados para la barra del estado oni. Hay enemigos, especialmente los jefes, que son capaces de absorber los orbes si es que el jugador no lo hace, haciendo que sus ataques sean aún más letales.

Durante la partida podremos mejorar nuestro equipamiento recolectando diferentes objetos en nuestras misiones, así como acceder a un árbol de habilidades que nos permita enfrentar la dificultad del juego mientras este progresa. El uso de objetos es muy situacional y, en lo personal, no los he usado mucho, pero pueden ser muy beneficiosos en los escenarios adecuados.

La dificultad base del juego es regular: te obliga a que aprendas a jugar, pero no te penaliza fuertemente por no hacerlo. El juego te permite reintentar las veces que necesites e incluso mejorar tu equipo si es que olvidaste hacerlo (porque uno está muy concentrado aprendiendo el Issen) antes del punto de autoguardado de la pelea. Una vez completado, accedes a la dificultad “Carnicería” y, habiendo completado alrededor del 30%, debo decir que este es un reto para los que realmente les gusta sentir que aprenden las mecánicas del juego.

Las expresiones cambian todo

El RE Engine usado en el juego, acompañado de la dirección de arte, sí me hace sentir en Kioto del 1500 invadido por entidades demoníacas. Una de las principales novedades técnicas del juego es su sistema de desmembramiento dinámico, desarrollado específicamente para que los cortes de Musashi tengan una respuesta mucho más detallada sobre los enemigos. Brazos, cabezas y diferentes partes del cuerpo pueden reaccionar individualmente a nuestros ataques, haciendo que cada ejecución tenga una respuesta visual distinta.

Los diseños de los Genma son realmente maravillosos: no tengo nada negativo que decir. Con el pasar de las horas, descubres a Genma más grotescos porque esos son demonios detestables.

Las expresiones faciales resaltan en esta entrega, haciendo que todo se sienta más vivo. Las cinemáticas se sienten como extractos de una película de samuráis y eso es genial, pero agradezco mucho más este detalle en los combates, porque ver la cara de forcejeo mientras batallas a demonios y la cara de preocupación o de miedo de un demonio hace que la inmersión sea mayor.

El rendimiento en la PlayStation 5 es magnífico: 60 fps constantes. No me he topado con ningún bug, pero sí con muchos combates donde el terreno hacía que la cámara estuviera en un ángulo que no me favorecía y sin tener la posibilidad de poder arreglarlo, haciendo que muera unas cuantas veces por eso.

La música de Onimusha: Way of the Sword entiende perfectamente qué tipo de juego está intentando ser. La banda sonora mezcla instrumentos y sonoridades japonesas tradicionales con una atmósfera mucho más oscura y sobrenatural. No creo que la banda sonora sea necesariamente lo primero que vas a recordar de Way of the Sword, pero sí es uno de esos elementos que, cuando desaparece, probablemente notarías inmediatamente. Hace su trabajo, refuerza la ambientación y, sobre todo, consigue que Kioto se sienta como un lugar tan hermoso como peligroso (me recuerda a mi Trujillo).

¿Vale la pena Onimusha: Way of the Sword?

DEFINITIVAMENTE. Sé que las opiniones no son verdades absolutas, pero pienso fielmente que es un juego extremadamente divertido y satisfactorio.

La dificultad es como una buena pasta, en su punto. El combate es como un ceviche memorable; se siente fresco y su punto de picante es determinante pero no invasivo. La historia y su estructura no son revolucionarias ni tienen que serlo, pero son un acompañante que notarías si no estuvieran ahí, como el arroz blanco en la gastronomía peruana.

No es un juego perfecto, pero sí uno que te atrapará, sin duda. A mí me atrapó y acá estoy, cerca de platinar luego de más de 40 horas de juego que no me arrepiento para nada.

PROS

– Personajes carismáticos, con personalidad y cada uno con sus propias metas
– Sistema de combate adictivo
– Coreografías de combate dignas de película de artes marciales
– Progresión justa que no te obliga a grindear por horas

CONTRAS

– Misiones secundarias repetitivas
– Ángulos de cámara que obstaculizan el combate
– Una historia que cumple, pero no es lo más resaltante

NOTA

9

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