Analizado en PC
2025 es un gran año para la saga Katamari Damacy: en abril lanzaron un spinoff para Apple Arcade y, bueno, si no lo jugaste, no te culpo, pero ahora El Príncipe y todos sus Primos vuelven a rodar a todas las plataformas con un nuevo juego. Yo tengo relativamente poco tiempo conociendo la franquicia Katamari —el primero que jugué fue el REROLL en pandemia—, así que no imagino la emoción de la gente que conoce esta saga desde hace años cuando anunciaron una nueva entrega después de —aunque no lo creas— casi 14 años.
Con la expectativa tan alta para los jugadores antiguos y como una forma de entrar a la franquicia para los nuevos, ¿es Once Upon a Katamari un digno sucesor? Prepárate, porque ya me pasé todo el juego y tengo mucho por decir.
¿Qué es Katamari Damacy?
Esa es precisamente la pregunta a la que trata de responder el juego. Para hacerlo simple, Katamari Damacy es una franquicia en donde tú controlas a una pequeña criatura verde llamada El Príncipe, hijo del Rey y la Reina del Gran Cosmos, unos seres todopoderosos que buscan traer orden al universo con unas esferas llamadas katamari, a las cuales se adhieren todas las cosas que toquen. Tu tarea será recolectar todos los objetos o seres vivos —no es tan turbio como te lo imaginas— que encuentres para formar la bola más grande de katamari que puedas.
Cada juego de la franquicia se caracteriza por tener un humor sumamente extraño, divertido y colorido; es uno de esos contenidos que de solo verlo te hace decir: “Sí, estas ideas solo pueden venir de Japón”. Y lo digo con todo el buen sentido del mundo: con una premisa tan simple y hasta ridícula, Katamari Damacy te hace recordar que el propósito mayor de un videojuego es entretenerte. Y vaya que lo hace.

Un viaje por el tiempo
Toda esta locura se condensa en su última entrega: Once Upon a Katamari. Aquí, un día, luego de años de haber ordenado el universo formando planetas y estrellas, mientras la familia real ordenaba su habitación, el Rey liberó el Pergamino del Cosmos, el cual desapareció todos los planetas en el universo… ¡incluso la Tierra! Pero descuida, porque tienen consigo una nave que les permitirá viajar en el tiempo, por lo que ahora El Príncipe deberá viajar a través de todas las épocas de la historia para recuperar información y poder traer de vuelta nuestro planeta y todos los demás. ¿Y cómo lo hará? Pues rodando un katamari, ¡por supuesto!

Pero esta no es solo es una excusa para contarnos una historia de viajes en el tiempo o para variar una y otra vez el ambiente para que no se vuelva repetitivo, sino que también le permite al jugador aprender un poco sobre cada época… obviamente con humor. Además, todas estas idas y venidas entre las eras estarán acompañadas por pequeñas y cortas historias a modo de cinemáticas, como siempre caracteriza a la franquicia, pero ahora protagonizadas por los Reyes del Cosmos. Y no solo eso, sino que, una vez más, podrás encontrarte con todos tus Primos y Primas —criaturas parecidas a El Príncipe, pero de distintos colores y formas—, que también se han desperdigado por toda la historia, así que te tocará descubrir en dónde se han escondido, e incluso conocer a algunos nuevos.

Vueltas y vueltas sin parar: la explotación de lo absurdo
A simple vista, una mecánica sobre rodar una esfera para adherir objetos no pareciera ser tan compleja o divertida, pero si hay algo que esta gente sabe hacer es entretener, y es que en Once Upon a Katamari nunca te aburres: su sencillo gameplay va haciendo cambios pequeños pero lo suficientemente distintos y, ni bien tienes los requisitos suficientes para ir a la siguiente época, el Rey te ordena ir automáticamente para allá.
Al inicio pensé que esto era algo malo, que me hubiese gustado explorar todo el juego a mi manera, pero es que, además de que puedes volver en cualquier momento, es necesario que veas todo lo que esta entrega tiene para ofrecerte: en un momento estás recolectando joyas en el Japón feudal y al otro, rodando una esfera de agua para revitalizar un desierto y convertirlo en el oasis perfecto. Y por si no fuera poco, esta entrega nos trae los poderes: unas habilidades temporales que te permitirán detener el tiempo, encontrar las ubicaciones de los secretos u objetivos, o atraer hacia ti todos los objetos cercanos; la mezcla de todo esto hace que los niveles sean cada vez más dinámicos y que tengas que averiguar cuál es el momento más adecuado para usarlos.

La variedad de formas de jugar que tiene Once Upon a Katamari es descomunal; no solo se trata de adherir muchas cosas para hacer una esfera gigante, sino que a veces tendrás que ir contra el tiempo, recoger objetos en específico, cumplir con objetivos para poder avanzar una microhistoria o simplemente rodar un katamari con cualidades distintas, e incluso algunos niveles tienen desafíos extra para poner a prueba tu habilidad.
Personalmente, unos niveles en el Japón antiguo que involucran a una familia de nobles me encantaron y me hicieron reír muchísimo; después, los niveles de la Antigua Grecia y el Antiguo Egipto me encantaron. De hecho, cada una de sus ocho épocas tiene sus propias sorpresas, así que mi recomendación es que trates de avanzar con la historia y no te enfrasques en conseguir la mayor puntuación en un nivel en específico, que ya habrá tiempo para eso después.Todos estos detalles le dan una gran rejugabilidad a Once Upon a Katamari, por lo que, aunque puedas acabarte la historia principal en unas 8-10 horas, superar todos los desafíos o probar los niveles “secundarios” te dará tranquilamente el doble o hasta el triple de horas de diversión en las que, créeme, no te vas a aburrir.

Todos somos primos: personalización divertida, pero un poco limitada
Algo muy divertido que permiten los juegos de Katamari es jugar no solo con El Príncipe, sino con los diferentes Primos que vas desbloqueando al encontrarlos en cada nivel —que aquí son casi 70—; sin embargo, esta entrega agrega algo muy importante: tú también puedes ser un Primo o una Prima. Y es que Once Upon a Katamari tiene un creador de personajes con el que podrás diseñar a tu propia criatura tomando como base las formas de los Primos que te encuentres, pero pudiendo cambiarle el color, las expresiones y agregarle los accesorios que prefieras, y que también podrás desbloquear al completar los niveles y sus desafíos, porque algo debe motivarte a pasarte el juego al 100 %, ¿no?

Sin embargo, aunque este creador hace más divertido e inmersivo el juego —incluso te llaman por tu nombre o por el nombre que le pongas a tu personaje—, esta personalización se siente todavía en pañales, muy restringida por momentos. Por ejemplo, hubiese sido genial que no te limites solo a escoger el cuerpo de uno de los Primos y modificarlo, sino que puedas variar entre las cabezas, los cuerpos y las piernas de cada uno, y que ahí sí sientas que has creado una criatura completamente original. (Incluso podrían hacer una especie de concurso para compartir sus personajes y sortear algo entre los participantes; señores de Bandai Namco, si quieren les dejo mi contacto para darles ideas). Además, algo que me parece extraño es que cada Primo tiene variantes de los mismos accesorios, como lentes que cambian de color y forma entre uno y otro, pero que puede llevar a que justo la forma que escogiste no tenga el diseño que buscabas. Si algo haría yo, sería darle una actualización a futuro donde se mejore más ese sistema de personalización, porque se nota que tiene mucho por ofrecer todavía.
Y hablando de cosas nuevas por ofrecer…

Katamaribol: un party game cumplidor
Si algo le faltaba al REROLL era un buen modo multijugador, pero esto lo resuelve Once Upon a Katamari: aquí agregan una nueva modalidad de juego: el Katamaribol. Este consiste en enfrentarte a tres otros primos para ver quién recoge más cosas y luego las lleva a una nave para sumar puntos; pero ¡cuidado!, que, si uno de tus rivales es más grande que tú, podrá absorberte también. Pero es aquí donde se agregan nuevos poderes que harán que tu lado competitivo salga a relucir.
Entonces, ¿por qué solo digo que es “cumplidor”? Sucede que este party game competitivo solo tiene dos modos de juego: online y offline contra el CPU. Y esto hace que sea un bajón, porque, aunque la IA de los rivales es relativamente buena y puede ir subiendo de nivel conforme vas ganando partidas, no sabemos realmente cuánta pegada tendrá este modo online y, aunque hubiera sido bueno que tenga también un modo multijugador local con pantalla dividida, es una idea que suena bien en papel, pero que, al pensar en literalmente una pantalla dividida en cuatro con muchos elementos diminutos, ya no suena tan bien. En fin, un modo entretenido, cumplidor, pero que es complicado de traducirlo a una jugabilidad local. Quizá con más variedad de niveles podría mejorar más, porque tener solo un escenario por época hace que sea divertido la primera vez que lo juegas, pero luego se puede tornar repetitivo.

Música pegajosa como los Katamari
Sin embargo, algo que siempre hace bien la saga Katamari es su música, y este juego no es la excepción. Desde su cinemática inicial ya te dan una canción que se te queda impregnada en la cabeza y cada tema tiene ese toque icónico y divertido que todas las entregas han traído.
Y agárrate, porque si compras la Edición Rey de los sonidos (la edición deluxe, básicamente), podrás tener acceso a las canciones clásicas de los juegos anteriores en el reproductor de música que viene dentro del juego. Si tengo que ponerle un pero a esto es que me hubiese gustado que la canción que elija se mantenga en el mapa de selección de niveles o que pueda elegir mis canciones favoritas antes de rejugar un nivel, porque cómo amo Lonely Rolling Star.

Katamarinception: ¿¡una review dentro de otra review!?
Y como si fuera un katamari absorbiendo a otro, esta review trae una más dentro, porque, aprovechando de que tenía tres meses de Apple Arcade gratis, pude probar el Katamari Damacy Rolling Live, la versión para esta plataforma. Este spinoff también salió este año y se nota, porque comparte muchas características con Once Upon a Katamari, como encontrar a los primos escondidos y poder utilizarlos, pero con una diferencia: en la versión para móviles, la historia se centra en que, luego de años, la familia real ha vuelto a la tierra y ahora nadie se acuerda de qué es Katamari Damacy, porque todos están viendo algo llamado streaming, así que le tocará al Rey y El Príncipe adaptarse a esta nueva realidad para volver a ser relevantes.
Y esta relevancia la terminan de lograr con Once Upon a Katamari, que se lleva de encuentro a su prima —nunca mejor dicho— de celulares en personalización, modos de juego, variedad de niveles y biomas, escenarios más grandes y accesibilidad, porque tener los controles en la pantalla del teléfono hace que sea un poco difícil jugar a veces, al punto de que tuve que conectar mi mando para poder disfrutarlo por completo. En fin, que si quieres probar un poco de qué va Katamari Damacy y tienes Apple Arcade (o por alguna razón quieres pagar esta suscripción), dale una probada a este juego también, porque seguramente te animará a darle una oportunidad a la nueva entrega de la franquicia, que es mucho mejor que su versión móvil.
¿Vale la pena Once Upon a Katamari?
Entonces… ¿qué es Katamari Damacy? Aunque la respuesta parezca tonta, es simple: es todo lo que ofrece Once Upon a Katamari. Horas de horas de diversión, niveles variados, música excepcional, personajes carismáticos, humor tonto pero eficaz y, sobre todo, caos: mucho caos al que debes poner orden.
RENGAME ha sabido captar la esencia de la saga Katamari y darnos lo que, hasta ahora, es el peak de esta franquicia. Toda la recta final es excelente, pero no voy a dar spoilers, porque este es un juego que creo que todos deberían probar, y que es lo suficientemente desafiante para que los más experimentados puedan disfrutar la dificultad y que los jugadores más nuevos puedan engancharse y llegar hasta el final de la historia. Ocho palabras: KATAMARI.


