Ir al contenido principal

Nos Dicen Gamers

«Lady May Cry» de Netflix (o cómo molestar a un fandom ansioso)

Este pobre barro pensativo no tuvo más que darle oportunidad al Devil May Cry 3 (2003) después de ver el nuevo anime de la franquicia de Capcom en Netflix.

Este pobre barro pensativo no tuvo más que darle oportunidad al Devil May Cry 3 (2003) después de ver el nuevo anime de la franquicia de Capcom en Netflix. Es decir que mi reacción fue de euforia por un reencuentro soñado. Pero bastó que pasaran los días, salieran las primeras reseñas, para que ese entusiasmo diera paso a una amarga aceptación: este anime debió llamarse Lady May Cry. Y ojo, no es malo aceptarlo porque permite enfocarse en el porqué. Aunque claro, muchos fans pegaron el grito al cielo, casi como gatitos malheridos que no aceptan ni entienden que están recibiendo una caricia.

Yo recordaba cuando veía a mi hermano mayor pasarse el DMC3 en la Play 2, en esa era donde los saltos gráficos verdaderamente sorprendían. Era un juego alucinante: el estilo, la música, ese Dante entre emo y cool. Algo como de Hellsing de los noventa y el gameplay de un God of War o Castlevania. Yo no era de los que se pasaban los juegos, andaba metido en el Dota 2 y en ver si San Marcos me abría sus puertas. Pero ese DMC3 se quedó grabado en mi memoria, como un juegazo que en mi condición de hermano menor por alguna razón no merecía. Luego solo pude jugarme el DMC (2013) con un Dante alternativo y, aunque lo disfruté, en el fondo sabía que solo estaba acariciando reminiscencias cuasi divinas.

Y aquí estoy nuevamente viendo cómo Dante regresa —me salté a salto de garrocha el fenómeno del DMC4 (2008) y DMC5 (2019) con el anime anterior incluido; pero si supieran cuántas veces he oído el Devils Never Cry como para no sentirme aproximadamente cerca a este asunto no me juzgarían —. Ahora me pregunto con cierta melancolía ¿De algo me ha servido años de lectura crítica e influencia correlativa de arte y política, o simplemente lo woke como dicen los chavos?


Un anime, un alma

A groso modo, no estamos frente a un mal anime si uno no espera una continuidad o correlación con los juegos. Hay guiños, pero también libertad creativa. Mary Arkham, o Lady para los panas, es representada mucho más poderosa que en su paso por el DMC3, donde Dante la termina tratando con camaradería, pero con un poco de condescendencia y paternalismo por el mero hecho de que este es increíblemente superior en poder a ella. En esta nueva entrega Dante parece más un desahuciado en relación a Mary, que constantemente lo burla y atrapa. Lady May Cry se vuelve así un anime que trata, en esta, esperemos, primera de muchas temporadas, en cómo Lady traiciona a Dante porque no entiende su función para ayudarlo a comprender su rol como agente de equilibrio entre dos mundos.

Cuando Lady no le despeinaba ni un poco

Esto último genera una holeada de críticas, algunos lloran porque no pueden ver a nuestro demonio llorón favorito trapear el suelo con cada enemigo que se va presentando. Los humanos son demasiado fuertes en esta trama, con una estructura política y correlato religioso muy bien desarrollados, lo que hace que Lady tenga un peso argumental y protagonismo más sólido. Esto sumando a la representación de makaianos, demonios amables que aluden a migrantes refugiados, han hecho sonar las alarmas de los puristoides de turno, que si no hablan de inclusión forzada vienen ahora a poner el grito en el cielo porque los demonios no son demonios estúpidos, por qué Dante no humilla a Lady o por qué es un lugar común, y por tanto intransitable, la crítica a los Estados Unidos.

Es un papucho

El anime se burla —sin filtro, si cabe— del imperialismo yanqui. ¿Desde cuándo eso nos molesta? En plena guerra comercial EE.UU.–China, con Gaza no hace mucho bombardeada y Ucrania repartida, el anime pone el dedo en la llaga: ¿Quién dice quién es el demonio? Los ángeles ríen por el mal en el mundo. El discurso más católico aquí es el que se yergue como el más escalofriante.


Lady, el corazón de una historia

Con sus vacíos en la trama —algunos quieren saber por qué es tan fuerte la personaje— Lady se roba el show en esta aparente primera temporada de Devil May Cry. Tenemos que aceptar que Mary Arkham tiene un cisma importante en la trama: ella crece, cambia. Su crecimiento se detona tras ver morir a su pelotón y ser salvada por una familia de demonios. Ella los dejará de ver como monstruos para aceptarlos como refugiados. Su historia es de transculturación, de apertura. Lady May Cry nos muestran las heridas infantiles de Mary, sus anhelos para derrotar demonios y su deseo de venganza y redención frente a estos.

Mary Arkham también vio encendido su pasado

Lady no es un personaje puro como llega a ser el mestizo Dante —mitad demonio y mitad humano—. Ella es un proceso, no por asunto sanguíneo, sino por comprensión cultural, es decir por transculturación. Es un personaje como de José María Arguedas: heterogéneo, de convivencia necesaria, no por origen. Y eso es lo que hace que esta serie tenga algo que decir. ¿Cómo se logra plasmar ese tránsito? Colocándola como detonante de la crisis del Conejo, como humana maldita, es decir, que pagará la condena y sufrirá el escarmiento de sus actos. Sin embargo, el final de la temporada nos dejará con una solución draconiana que no deja resuelto la visión de Lady, que es justamente mantener separados el mundo de los humanos con el de los demonios.


¿Adi Shankar o J. M. Arguedas?

¿Se puede comparar Devil May Cry con la obra de J. M. Arguedas? Si aceptamos que los demonios no son seres malignos del infierno sino una alegoría de desplazados, inmigrantes y marginados, entonces sí. Dante es hijo de humano y demonio. Pero su historia es, todavía, una fábula de elegido, del que tiene el poder. Lady es la que choca, muere simbólicamente y renace. Ella es quien realmente crece. La comprensión vital de Lady lleva a aceptar una convivencia de todas las sangres por ideales comunes y el derechos de paz, sin perder su humanidad comprende a los demonios y los acepta desde nuevos fundamentos. El anime propone, como diría nuestra aparente protagonista, lente narrativo por la que veremos la compasión del mundo como en DMC3, su clásico «But now I realize, there are humans as evil as any devil, as well as calm and compassionate demons in this universe«.

Un poco del Tayta

Como el monstruo del primer episodio que le dice a Dante: “yo puedo cambiar de forma, pero tú ni siquiera sabes qué eres”. El anime se burla del protagonista. Lo encierra. Lo apaga. ¿Por qué? Porque Dante es la inmadurez. El eterno adolescente divino. Mientras Lady se vuelve madre, símbolo, política. Su ideal se transforma, su cultura muta en algo más holístico, ve a los demonios llorar y también a sí misma. Como veremos en el anime, todo esto se ve violentado por Baines, vicepresidente de DARKOM. Adi Shankar nos propone una mirada crítica de la hegemonía yanki y su rol como agente «civilizador» del mundo, y lo hace desde su situación privilegiada de indio-estadounidense, es decir, de comprender esas contradicciones del poder patriótico de norteamericano y sus políticas de exterminio y asedio mundial.


Estados Unidos y los demonios

El gobierno de los Estados Unidos —representado metonímicamente por DARKCOM— no es otra cosa que la lógica cristiana y militar unificadas en supuesta estructura democrática: iluminación, plan divino, predestinación. Búsqueda, persecución y dominio sobre los demonios. Refugiados demonios masacrados por portadores de la supuesta justicia, fuego cruzado donde los vulnerados son los pacíficos. El Conejo Blanco como humano descarriado, aprovecharse de los demonios débiles para sus propios fines. El propio sistema generando su desaparición. Mutación y venganza. Un personaje que, si nos apuramos, tiene algo de Lucifer, del Che Guevara y del rapero Porta si todo, pero todo hubiese salido mal —el odio que no puede reflorecer, el odio y el resentimiento que terminan siendo solo más odio.

Soldados estadounidenses en el infierno

Epilogo: Devil May Cry

El final nos muestra el inicio de una guerra infernal, un Dante literalmente congelado, la creación de Uroboros, Virgil y Mundus con un entramado sospechoso, una tormenta que augura destrucción. Entonces lo demoníaco no es lo otro. No hay infiernos tan sucios ni cielos limpios. Como en Dragon Ball Daima, el infierno es humano, hoy más que nunca.

Escenas del distinto capítulo 6

Quemar un libro es arrojarse a una realidad caótica. La vida no podía ser un cuento de hadas. Dante deja de ser motor narrativo a la mitad de la historia, pero tengamos en cuenta que él está destinado a salvarnos, por decirlo de algún modo, aunque su razón debe verse comprometida con lo humano, y ahí en donde entra Lady, esa sensibilidad que Dante necesita para hablar basado, ese paso de un sentimiento mítico a un compromiso con lo intrínsecamente humano. Lady May Cry no es cómo se llama nuestro anime, pero esto es porque aún necesitamos la irrupción del demonio humanizado que representa Dante.

Compartir
Compartir
Compartir
Compartir
Imagen de Oscar de la Cuba

Oscar de la Cuba

Bachiller en literatura por la UNMSM. Dota 2 player por FEDUP 2022.