Analizado en PC
Desde la aparición del Homo sapiens hace más de 300.000 años en África, el humano como sociedad ha pasado por distintas épocas que lo han ido formando: las primeras comunidades cazadoras-recolectoras, sociedades agrícolas y construcciones de imperios. Más allá de las guerras y conflictos que pudieron haber pasado durante esos años, no hubo época más oscura para el mundo occidental (dígase, Europa) que la Edad Media.
Con la caída del Imperio Romano de Occidente (año 476, s. V) hasta la caída de Constantinopla (año 1453, s. XV), la humanidad pasó por un cambio social desacelerado. Obviamente, esto variaba según las distintas regiones de Europa y la cual se ve planteada en Kingdom Come: Deliverance II, el último juego lanzado por Warhorse Studios, empresa desarrolladora de República Checa, área en la que se basa el videojuego.
Luego de casi 90 horas de juego que le di sin parar en el último mes, puedo decir que es uno de mis títulos favoritos del año y quiero compartir con ustedes cada detalle que me encantó para que al menos le den una oportunidad.
Una nueva vida en la Edad Media
Desde el minuto uno, Kingdom Come: Deliverance II nos ubica en la Bohemia (hoy, una región de la República Checa) de 1403. Los eventos ocurren inmediatamente después del primer título y nos ponen nuevamente en la piel de Henry de Skalice, quien se convierte en el escudero/acompañante de su amigo Hans Capon, noble de la ciudad de Rataje. Las tensiones entre el rey Wenceslao de Bohemia y el rey Segismundo de Hungría siguen latentes, lo que obliga a que Henry y Hans vayan al castillo de Trosky para entregarle un mensaje a Otto von Bergow. Con esa misiva, buscan que el noble y su región los ayude a combatir al ejército húngaro.
Es con esa excusa que el juego inicia la cascada de aventuras y da pie a que Henry, quien ya venía buffeado del título anterior, empiece desde cero. Desde ahí, se entreteje una nueva historia de amistad, traición, espionaje, guerra y amor, que nos llevará a visitar la ya mencionada región de Trosky y la amplia ciudad de Kuttenberg.

Si bien Henry sigue siendo el personaje principal de este juego, a diferencia del primero, Hans Capon también toma un papel importante al representar a un noble en tierras lejanas. Él será quien, en un inicio, por su terquedad y soberbia, nos meta en problemas que tengamos que resolver ya sea por la fuerza o por nuestro verbo (poco) florido, el cual es importante ir mejorando con el paso del juego para realizar una mejor toma de decisiones y no morir innecesariamente.
Además de Capon, la historia nos presenta a otros personajes importantes: el Padre Godwin (un viejo conocido a quien podremos controlar por momentos), la moza Katherine, Jan Zyzka, Diablo Seco y su equipo. Todos ellos tienen una construcción compleja que te permite empatizar y hasta encontrar similitudes con personas a las que conoces. Incluso, me hizo pensar que la posible muerte de uno de ellos podría hacerme llorar, lo cual sí pasó. Como dato extra, algunos de los personajes mencionados en el juego existieron en la vida real, pero eso queda para un texto más complejo.

Regresando a nuestro querido Henry, en todo el camino de Kingdom Come: Deliverance II vemos cómo este joven acompañante empieza a crecer como persona y como guerrero, llegando al punto de liderar un grupo de personas en una de las batallas más importantes. Al final de todo el juego, logramos empatizar mucho con él, no por la forma en la que vive, sino porque es un joven que busca ser mejor en cada cosa que hace y que, a pesar de no tener a sus padres cerca, quiere lograr un bien común (algo a lo que todos debemos aspirar en vida).
Siempre hay algo que hacer
Más allá de que la historia principal sea atrapante y extensa (muy extensa), el juego también nos ofrece una gran cantidad de misiones secundarias que son igual de absorbentes. Si no te das cuenta, empiezas a hacerlas y te desvías de la historia principal en muchos momentos. Durante tu estadía en Trosky, las primeras misiones del juego te llevan a tener que cumplir con algunas secundarias para obtener más información, mejorar tus habilidades y conseguir mejores armas o armaduras que te servirán para más adelante.

Estas tareas alternas también te permiten explorar y conocer más sobre la vida de esa parte de Europa en la Edad Media. Podemos conocer la vida de personas que fueron expulsadas de su comunidad, el trabajo de quien recoge cadáveres de animales y personas, y al pueblo nómada turco conocido como cumanos.
Warhorse Studios complementa muy bien la historia principal con las misiones secundarias para plantearnos una vida medieval compleja y simple al mismo tiempo, de una Europa que es muy pocas veces explorada en los libros de historia. Nos plasma una región con vida desigual entre quienes tienen riquezas y quienes no, entre quienes pueden leer y quienes no, entre quienes tienen curiosidad por la vida y quienes no conocen más allá de su territorio.
Cambios que te atrapan
Más allá de la historia y los escenarios, lo mejor está en otra parte del juego: las mecánicas. Comparándolo nuevamente con el primer juego, en esta edición tenemos muchas mejoras en distintos aspectos, lo que permite tener una experiencia de juego superior y mucho más fina.
Como primer punto, tenemos el uso de las armas. Nuevamente contamos con dos tipos de armas: a distancia y cuerpo a cuerpo. Empezando por las últimas, la variedad cambia y se amplía ahora no solo con espadas o armas pesadas, sino también con asta, y en cada una de ellas tenemos distintas opciones para robar o ir comprando. Al usar este tipo de equipos durante peleas, ya no vamos a tener nueve opciones de ataque, sino que se reducen a cinco, permitiendo tener un mejor control en el movimiento y nos brindan la oportunidad de aprender nuevos combos que se irán mejorando con el árbol de habilidades.

Por el lado de las armas a distancia, vamos a contar con arcos y ballestas, las cuales, si queremos mejorar la tensión y distancia de ataque, tendremos que ir utilizándolos, porque en la última etapa del juego nos ayudarán. En ellas también tendremos una amplia variedad de opciones para conseguir fuera de la cantidad de flechas o virotes. Lo nuevo en este juego es que no solo se queda ahí, sino que también nos introducen los primeros cañones de mano de la época. Personalmente, me parecían buenos en ataque, pero donde más perecía era al momento de apuntar, porque sí, soy manco con las armas de fuego. A ello tienes que sumarle el tiempo de recarga, que implica echar la pólvora, introducir la bala y luego esperar a que se queme la mecha para disparar.
En Kingdom Come: Deliverance II también tenemos mejoras en las ventanas de Mapa, Misiones, Personaje y demás. Dentro de ellas, las que sobresalen son las de Inventario y Personaje. El primero nos da la opción de acceder sencillamente a todos los objetos que tenemos almacenados y poder ordenarlos ya sea por cantidad, tiempo de vida, peso o valor. Para los obsesionados con el orden como yo, este es un gran detalle por parte del estudio, porque nos da mayor control de las cosas que tenemos almacenadas, ya sea para aligerar nuestra carga o ver cuáles nos conviene vender.

Dentro de las ventanas a las que también se puede acceder está la de Personaje. En ella, el juego nos da la oportunidad de ir incrementando y mejorando distintas habilidades que van desde el sigilo, la fuerza, el carisma hasta la herboristería y el robo. En cada uno de ellos podremos ir ganando puntos de mejora para desbloquear cualidades que nos ayudarán a desarrollarnos mejor durante el juego. Por ejemplo, si quieres abrir baúles de categoría difícil, vas a tener que aprender latrocinio o abrir una gran cantidad de candados de dificultad intermedia. Así también, al momento de tomar decisiones en conversaciones durante el juego, puedes ver si te conviene mejorar el carisma, la fuerza o la amenaza para obtener lo que buscas.
Finalmente, un punto que a mí me encanta del juego es el valor de los objetos. Al igual que en el primero, en este título veremos cómo es que la comida se va malogrando con el paso del tiempo y, para mantenerla, puedes ir a puestos de secado o ahumaderos para cocinarla. Con la armadura, veremos cómo se va desgastando luego de largas caminatas o rompiendo después de arduas batallas, por lo que tendremos que comprar otra o, en su defecto, ir al especialista necesario para que la arreglen. El agregado es que tenemos una mayor variedad en todo, por lo que deshacernos de comida no nos dolerá tanto y conseguir una armadura nueva será fácil si sabes conseguir las monedas necesarias para ello. Estos detalles le dan un realismo necesario para que la vida en la Edad Media sea mucho más acorde a lo que pasó.
Mucho por ver y explorar
Como se mencionó líneas más arriba, el juego nos lleva a dos nuevos escenarios: Trosky y Kuttenberg. La construcción de ambas regiones nos permite conocer la importancia de los distintos trabajos de la época, como la minería, la ganadería y la agricultura, además de los distintos estilos de vida que pueden existir entre la ciudad y los pequeños pueblos. De todo ello quedé prendido y, luego de casi 90 horas de juego, siento que me faltó mucho más por explorar.
Es necesario e importante señalar la construcción de escenarios que realizó Warhorse Studios. Tanto Trosky como Kuttenberg son regiones que realmente existen y pueden ser visitadas hoy en día. Obviamente, con el paso de los siglos, cada una de ellas ha pasado por cambios: la revolución industrial, la expansión de las ciudades, etc. Pero, por ejemplo, el Castillo de Trosky sigue manteniéndose en pie y se puede ver en caso de que visites la República Checa. El valor que le agrega el estudio, en mi opinión, es que alcanza un nivel gráfico relevante para reflejar toda la flora y fauna de la zona, hasta el punto de obtener toda la belleza natural que quizás, como personas de ciudad, no tenemos a la mano.

Continuando con Trosky, el estudio nos presenta una región cuya economía se basa en la agricultura, ganadería y compra y venta de distintos productos. Fuera de ello, tenemos amplios escenarios de vegetación, campos, campamentos nómadas y accidentes geográficos como montañas y quebradas. A todo ello se le suma el ya mencionado Castillo de Trosky, el cual amplía la relevancia del espacio y te transporta a la época, luego de que fue hecho casi 1:1 con el real. Vivir y explorar Trosky se convierte en necesario, al menos antes de ir hacia Kuttenberg.
Kuttenberg (o Kutná Hora en español) es la segunda región a la que nos trasladamos, luego de que Henry recupere la espada de su padre y rescate a sus compañeros de sus captores. Casi dos tercios de la historia transcurrirán en este nuevo mapa que tendremos que ir desbloqueando mientras nos movamos y pasemos misiones. A diferencia de Trosky, aquí encontraremos un territorio con un sistema económico basado en la minería, ya que precisamente es donde se fabrican las monedas que se reparten por toda Hungría y Bohemia. Ese poder económico es el que poco a poco se irá descubriendo y será la excusa para derrotar a Segismundo.

El punto clave, y por el cual aplaudo a Warhorse Studios, es la creación de la ciudad de Kuttenberg. Si bien hay otros juegos que pueden recrear ciudades enteras sin ningún problema, la capacidad del estudio de hacer una ciudad de la época y replicar casi de manera exacta la vida en ella me dejó maravillado, no solo por la cantidad y distintos NPCs que hay por ahí, caminando y trabajando; también encontraremos tiendas, mercados, ratas, perros, gatos y suciedad, propios de lo que uno esperaría en un RPG Medieval.
En ambas regiones tenemos la falencia de que no se puede acceder a todas las casas o abrir todas las puertas que nos ponen. Entendemos que el motor CryEngine tuvo mejoras para este título, pero igual, para el mundo abierto que nos plantea, hubiera sido ideal que nos permitan explorar mucho más cada rincón de los mapas. Aún así, no se queda corto en contenido con todo lo que ya ofrece.
¿Vale la pena Kingdom Come: Deliverance II?

Si bien Kingdom Come: Deliverance II es extenso, como esta reseña, tienes que darle una oportunidad. Solo tienes que darle tiempo. Sin duda alguna y con el corazón en la mano, te aseguro que es uno de los mejores títulos que han salido en el año. Mejora muchas de las carencias que tiene el primer juego; se ve una mayor dedicación de parte de Warhorse Studios y un cambio en el motor CryEngine para potenciar esta edición.
La vida y aventuras de Henry de Skalice, así como su carisma, son clave para que te quedes pegado a todo lo que el estudio tiene que ofrecer. Además, cuando descubras que gran parte de lo mostrado existe en la actualidad, te dará ganas de visitarlo. Lo único que me apena es que, quizás, cuando salió, no obtuvo la presencia mediática que merece el juego. Ahora, dale una oportunidad, por favor, y gracias.
Escrito por Julio Huamán, colaborador


