Con la cuenta regresiva en marcha antes de que entren en vigor los nuevos aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, la Casa Blanca ha reiterado su confianza en que productos como el iPhone pueden fabricarse en Estados Unidos.
📱🇺🇸 iPhones coming home? The White House says iPhone production is headed back to the US! About time Apple stopped outsourcing and started insourcing 🔧💼 Let’s see if “Made in America” means $2,000 price tags 😅 #iPhone #Apple #MadeInUSA pic.twitter.com/6gilZoOnYu
— Autumn🍨 (@Autumn_oor) April 9, 2025
La secretaria de prensa Karoline Leavitt afirmó que si Apple no creyera que Estados Unidos puede hacerlo, probablemente no habría hecho esa enorme inversión, en referencia al anuncio de la compañía de invertir 500 mil millones de dólares en el país.
Un argumento cuestionado por analistas
Sin embargo, algunos expertos ponen en duda esta visión. Un analista citado en medios estadounidenses calificó la inversión de Apple como coherente con lo que normalmente ya gastaría, lo que implica que no se trataría de un cambio radical de estrategia por parte de la compañía. Además, tanto Steve Jobs como Tim Cook han insistido desde hace más de una década en la fabricación de iPhones en Estados Unidos, no es viable.

Durante el fin de semana, el secretario de Comercio Howard Lutnick defendió la postura del gobierno, sugiriendo que los aranceles podrían provocar que millones de personas que ensamblan los iPhones se trasladen a Estados Unidos. Al ser cuestionada por la periodista del New York Times, Maggie Haberman, sobre si Trump cree que ese tipo de producción puede realizarse en el país, Leavitt respondió: “Absolutamente. Él cree que tenemos la mano de obra, la fuerza laboral y los recursos para hacerlo.”
Apple señala carencias estructurales en EE. UU.
Sin embargo, los propios líderes de Apple han explicado por qué esto no es tan sencillo. En la biografía de Steve Jobs, escrita por Walter Isaacson, se relatan conversaciones con el entonces presidente Barack Obama en las que Jobs explicó que Estados Unidos no cuenta con los 30.000 ingenieros capacitados necesarios para sostener una producción a gran escala, como la que hoy emplea a 700.000 trabajadores en China.

En 2017, Tim Cook fue igualmente claro durante un evento de Fortune Magazine. “China dejó de ser el país de mano de obra barata hace años”, dijo, y añadió que el atractivo para Apple radica en la concentración de talento técnico en un solo lugar. “En Estados Unidos, podrías intentar organizar una reunión con ingenieros especializados en herramientas y quizás no llenes la sala. En China, puedes llenar varios campos de fútbol”.
¿Una promesa difícil de cumplir?
Aunque la Casa Blanca defiende su estrategia arancelaria con la idea de repatriar la manufactura tecnológica, la realidad apunta a obstáculos estructurales y de talento técnico que harían muy complejo trasladar la producción de iPhones a suelo estadounidense, al menos en el corto plazo. Con los nuevos aranceles en vigor tras la medianoche, el debate sobre la viabilidad de esta visión sólo continuará creciendo.






