Analizado en PC
Antes de siquiera saber cómo instalar juegos de dudosa procedencia, el Ghostan chiquito tenía otras alternativas para adentrarse a los videojuegos: una consola «curiosa» con 999 juegos en un cartucho y los juegos de navegador. Minijuegos.com, FRIV, Newgrounds, Juegos Y8, la página de Cartoon Network, Armor Games y Nitrome.
Recuerdo descubrir estas bibliotecas de Alejandría con no más de 8 años, pasar horas frente a una computadora con mi primo cuando iba de vacaciones a su casa, o en la sala de cómputo de la primaria. Años que no van a volver y cuando la vida era mucho más sencilla.
Dentro de mis favoritos estaban Gun Mayhem, Bad Ice Cream, Boxhead, la saga de Papa’s, y uno que yo recordaba como «el juego de cerditos con alas», pero que tras casi 10 años de vivir engañado, he descubierto que son gatos.
Twin Shot era uno de mis favoritos porque era de los pocos juegos cooperativos donde no tenías que intercambiar el teclado con nadie: dos personas, un solo teclado, música linda y bastante diversión. Cuando me enteré que se entrenaría Twin Shot Deluxe, con lanzamiento en plataformas actuales, dije que como sea tenía que hacer esta reseña. Y aquí estamos.
Entre alas y flechas
Twin Shot Deluxe es la versión definitiva de los dos primeros juegos. El contenido que vimos por allá en 2009 está completamente renovado y adaptado a la actualidad, con mejoras en los controles, renovación gráfica, niveles construidos desde cero, modo multijugador de hasta 4 jugadores y todo lo necesario para que esta sea la edición definitiva.
Para quienes no conocen el juego, es un plataformero de gatos ángeles con arcos. Las flechas sirven tanto para derrotar enemigos como para usarlas de plataforma y escalar sitios a los que no llegarías de otra forma. El objetivo de cada nivel es eliminar a todos los enemigos, que van desde slimes hasta reptiles voladores. Al derrotarlos sueltan monedas con las que podrás comprar “trampas”, y durante los niveles también aparecen power-ups como velocidad, vuelo o escudos, entre otras cosas que hacen más fácil pasar cada nivel.


En el papel suena como un plataformero bastante sencillo, y es que eso es exactamente lo que es, no necesita muchas más cosas para brillar. Parte del encanto está en saber usar lo que te ofrecen.
No hay forma de caer al vacío porque reapareces desde arriba, y viceversa. Algunas plataformas se activan con palancas o aparecen y desaparecen o muchas veces necesitarás que tus propias flechas sean tu suelo. Todas estas pequeñas dinámicas que aparecen durante todos los niveles el juego lo sabe aprovechar de maravilla, dando la sensación la gran mayoría de niveles se sienta bastante original.
Al final de cada mundo hay un jefe que funciona como reto final, y están bastante bien planteados. Aunque ahí fue donde me di cuenta de algo: el juego no tiene música propia para los jefes. De hecho, hay una sola música por mundo, y por más linda que sea, se vuelve algo cansina con el tiempo porque ni siquiera es dinámica. Llega un punto en que hasta se escucha el corte cuando reinicia el bucle. La música en general es bastante agradable, pero es escasa. Y aunque los jefes son divertidos, me faltaron minijefes u otros encuentros intermedios que rompieran un poco la rutina entre nivel y nivel.

Contenido por las nubes
Esta versión Deluxe, al ser la edición definitiva de dos juegos, trae una cantidad absurda de niveles, alrededor de 200 niveles en total, 50 por cada uno de los 4 mundos. Cada mundo tiene su propio gimmick y temática. Ademas en el juego original solo se podía jugar con 2 personas compartiendo el teclado, y ahora se puede jugar hasta con 4 de manera simultánea, aunque solo en local. Las partidas en compañía son aún más divertidas, aunque si vas a la tienda de trampas y compras el fuego amigo, te aseguras de que cada nivel sea un dolor de cabeza del bueno. No existe un modo online para jugar con amigos a distancia, algo que de manera personal me hubiera encantado.


Además de todo está la tienda de trampas. En el juego original las monedas eran solo puntuación, sin más utilidad. Acá sirven para comprar mejoras, cascos y skins. Algunas son puramente decorativas, pero otras tienen efectos que hacen las partidas mucho más caóticas: gorros con doble salto, disparar en ambas direcciones. Mejoras en mayor frecuencia de aparición de poderes como flechas bomba, flechas de fuego o poder volar con libertad. También hay diferentes apariencias, la opción de saltarse niveles y acceso a los niveles clásicos de los juegos originales.
La tienda ha sido una de mis cosas favoritas del juego. Las monedas tienen una utilidad enorme que mejora bastante la experiencia, tanto en solitario como en multijugador.

El juego en general no es complicado, -aunque si eres igual de manco que yo, puede que sí-, si se te complique un poco. Todo lo que compras lo puedes activar y desactivar a tu gusto, y además el juego te permite aumentar o reducir hasta 3 corazones adicionales, lo que hace que perder sea mucho más o mucho menos complicado según prefieras.
Técnicamente funciona como un modo fácil o difícil, con la diferencia de que no es una dificultad ya predefinida, si no, eres tú quien la ajusta a tu gusto y que podrás modificarlo en todo momento.

¿Vale la pena Twin Shot Deluxe?
Bastante. El juego ha sido renovado por completo, siendo su lindo apartado visual uno de sus cambios más notorios a primera vista. Volver a jugarlo fue un golpe directo a la niñez, y es uno que he disfrutado y voy a seguir disfrutando. Tiene sus errores: la música es buena pero escasa, falta un modo online y los jefes son limitados, pero se nota muchísimo el cariño y esfuerzo que hubo detrás de traer de vuelta este juego.
Nitrome está recuperando sus clásicos con su nueva línea Nitrome Classics, y que Twin Shot haya sido el primero elegido es un gran acierto. Es uno de sus mejores juegos y estoy bastante seguro de que quienes crecimos con ellos lo vamos a apreciar mucho. Un juego ideal para luego de un día cansado, o para que los más pequeños de la casa puedan adentrarse de manera agradable al mundo de los videojuegos.


