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Nos Dicen Gamers

Análisis de Beast of Reincarnation: la oportunidad que Game Freak siempre pidió

Beast of Reincarnation demuestra que Game Freak tenía mucho más que ofrecer fuera de Pokémon: estamos ante una de las mayores sorpresas del estudio en años.

Debo aceptarlo: tenía ganas de jugar Beast of Reincarnation por morbo. Ver a Game Freak salir de su comodísima zona de confort en Pokémon era algo que quería experimentar con mis propios ojos… y manos. Porque cuando pienso en los juegos de la desarrolladora de la marca de entretenimiento más exitosa del mundo, pienso en títulos cumplidores, con una optimización que suele dejar mucho que desear y un apartado técnico que, en más de una ocasión, se queda corto.

Por eso recuerdo aquel día en el que el logo de Game Freak apareció durante una transmisión especial de Xbox, justo al inicio del tráiler de un juego con un apartado gráfico casi realista, bosses gigantes y una protagonista ágil, rápida y letal. Era la prueba de que Game Freak podía hacer cosas grandes. Y ahora, gracias a Fictions, he podido terminar esa quimera antes de su lanzamiento y darme cuenta de algo: la empresa siempre tuvo el poder en sus manos. El poder de la reencarnación.

¿Qué es Beast of Reincarnation?

Primero, qué estamos jugando. En Beast of Reincarnation encarnamos a Emma, una mujer rechazada por la sociedad del Japón posapocalíptico del año 4026. Cada vez quedan menos humanos, existen gólems mecánicos con alma y los malefactos, animales afectados por una impureza que crece de forma acelerada, dominan buena parte del mundo.

Emma está acompañada de Koo, un pequeño perro también afectado por esta corrupción. Juntos protagonizan una historia que, aunque puede parecer entreverada —y, siendo honestos, realmente lo es—, termina dejándote pensando.

Emma vive en un mundo en el que es marginada y desarrolla una profunda sensación de soledad, algo que se refleja durante las más de 25 horas de juego. Por eso, el vínculo que va construyendo con Koo resulta tan importante. Nos permite encariñarnos con ambos, pero también convertirnos en espectadores de la ansiedad y el miedo que los acompañan a medida que la historia avanza.

Durante nuestro viaje encontraremos muy pocos personajes nuevos, pero cada uno tendrá un papel fundamental en la resolución de la trama. Su presencia es importante, así que presta atención a cada detalle. Nuestra misión principal será capturar la máxima cantidad de impureza de los Nushis, estos animales infectados que amenazan con destruir lo que queda de la sociedad, para enfrentarnos a la Bestia de la Reencarnación.

Beast of Reincarnation cuenta buena parte de su lore de manera directa, principalmente a través de los diálogos entre los personajes. Sin embargo, explorar cada mundo nos permitirá descubrir más detalles sobre lo que está ocurriendo y comprender mejor el impacto que tiene esta situación.

¿Hay fallas en la forma en la que se cuenta la historia? No necesariamente. Pero sí debes tener claro que el juego utiliza recursos como los flashbacks y se toma varias horas antes de explicarte realmente qué está pasando con el mundo y sus protagonistas. Es más, durante la recta final los giros de guion comienzan a sucederse uno detrás de otro. Así que, por favor, ¡no te saltes ninguna frase!

Mi principal queja llega cuando, en algunas ocasiones, el poder del amor termina resolviendo conflictos que parecían mucho más complejos. Capaz solo soy un amargado, pero si ya me planteaste un problema que pasó de 0 a 100 en intensidad en cuestión de segundos, dame respuestas igual de explosivas.

Pero más allá de mis delirios, Beast of Reincarnation tiene detalles bastante interesantes sobre cómo el mundo terminó yéndose al diablo. Puede parecer una historia posapocalíptica tradicional, pero Game Freak supo darle una vuelta de tuerca para construir su propia personalidad.

¿Te imaginas si así fuese Pokémon?

Si la desarrolladora da un salto importante en lo narrativo, en lo jugable Beast of Reincarnation directamente no parece un juego hecho por Game Freak.

Estamos ante un RPG de acción que combina árboles de talentos, niveles y combos que me hicieron recordar a los hack n’ slash, con parrys al estilo Sekiro y una exploración que tiene ciertos elementos que recuerdan a Elden Ring.

Emma utiliza una serie de katanas y puede realizar diferentes combos que iremos ampliando a medida que desbloqueemos nuevas habilidades. Para conseguirlas tendremos que eliminar enemigos, principalmente gólems y pequeños malefactos. Al derrotarlos ganaremos experiencia y podremos mejorar nuestro ataque, vitalidad o Floración.

La Floración nos permite utilizar a Koo durante el combate. Es casi como si estuviéramos jugando un título táctico por turnos: podemos pausar momentáneamente la acción y elegir una habilidad para que nuestro compañero ataque al enemigo, seguido de un pequeño quick time event.

Pero lo que más me emocionó del juego fue mi propio aprendizaje con los parrys. En Beast of Reincarnation, aprender a desviar ataques es prácticamente obligatorio. Si bien los enemigos no suelen matarte de un solo golpe, basta con recibir un par de ataques consecutivos para terminar regresando al último punto de control.

Los vibes de Sekiro están muy presentes y tendrás la oportunidad de sentirte un auténtico dios en algunos enfrentamientos contra jefes. Especialmente cuando logras romper su postura con un parry y tienes unos segundos para causarles una cantidad absurda de daño.

El combate es masivo. Comienzas con un par de golpes básicos en combo, pero puedes combinarlos con las técnicas que vas desbloqueando para conseguir efectos de área impresionantes y causar cantidades gigantescas de daño. Eso sí, si no consigues desviar los ataques enemigos, algunas veces serás interrumpido y no podrás terminar tu combo.

Lo interesante es que el juego te invita a construir tu propia build de daño. Encontraremos katanas con diferentes tipos de daño elemental, armas que premian el sigilo y otras enfocadas en el castigo directo.

Koo también tiene su propio árbol de desarrollo, con diferentes técnicas de Floración y modificaciones enfocadas en provocar un daño masivo. Además, podremos equipar amuletos que potencian determinadas estadísticas o que convierten a Koo en un soporte capaz de lanzarnos buffs durante los combates.

No olvido a Bauera, nuestro golem que sirve de transporte en las zonas y que también es nuestro refugio. Aquí podremos afianzar nuestra relación con el resto de personajes, además de poder hacer cosas de RPGs convencionales: cocinar, cultivar y hasta bañarse.

En cuanto a la exploración, el juego me recordó muchísimo a Elden Ring, aunque definitivamente no estamos ante un soulslike.

No tenemos un mundo abierto, pero encontraremos campamentos que cumplen una función similar a las hogueras: sirven para descansar, subir de nivel, mejorar atributos y potenciar nuestras espadas. Y si en algún momento te pierdes, un rayo azul te indicará el camino que debes seguir.

Incluso algunos jefes tienen diseños y estilos de enfrentamiento que pueden recordar demasiado al título de FromSoftware. Y ni qué decir de la ambientación naturalista, que por momentos me hizo pensar en el Necrolimbo.

Un elemento bastante interesante es la forma en la que exploramos. Aunque no podemos cabalgar sobre Koo, Emma tiene la capacidad de hacer crecer su cabello a voluntad. Gracias a esto podemos cruzar zonas en las que aparentemente no existe ningún camino o, mejor aún, subir por barrancos que inicialmente ni siquiera habíamos considerado explorar.

Eso sí, esta mecánica también hace que seamos más propensos a encontrarnos con algunos bugs y glitches en superficies irregulares. Por suerte, Game Freak parece haber pensado en ello: cuando Emma se queda congelada, el juego nos devuelve automáticamente al último campamento.

Un nuevo mundo que querrás explorar

El Japón del año 4026 es verde. Muy verde. Pero no necesariamente es algo bueno.

Las ciudades están cubiertas de árboles y los animales están llenos de flores. El problema es que estos últimos quieren matarte.

La distopía está en que cada vez quedan menos humanos, mientras que los gólems robóticos y los animales afectados por la impureza dominan el mundo. Hay ciudades inundadas, pero también desiertos con enormes cráteres. Cada zona busca transmitir la sensación de que la naturaleza terminó reclamando lo que alguna vez le perteneció a la humanidad.

Beast of Reincarnation presenta este mundo naturalista de una manera bastante correcta, con un apartado visual que busca acercarse al realismo para transmitir mejor las sensaciones de este Japón posapocalíptico.

Todo esto está acompañado por una hermosa banda sonora, con melodías que encajan perfectamente con nuestro viaje. Eso sí, ¿qué dicen las letras? Ni idea. No sé japonés.

En mi caso, jugué con un Intel Core i9 de 14.ª generación acompañado de una RTX 4080 Super y no experimenté ninguna caída de frames jugando en calidad Alta. Como ya mencioné, los bugs aparecieron principalmente durante la exploración vertical, cuando los acantilados y las superficies irregulares parecían tener una pequeña pelea con las físicas del juego.

Eso sí, en una ocasión perdí aproximadamente entre dos y tres horas de exploración porque mi partida no se guardó correctamente. Mi recomendación es sencilla: utiliza constantemente el guardado manual para evitar cualquier sorpresa desagradable.

¿Vale la pena Beast of Reincarnation?

Sí. Beast of Reincarnation es, probablemente, una de las mayores sorpresas que me ha dado Game Freak en mucho tiempo. No solo porque demuestra que el estudio es capaz de salir de la fórmula de Pokémon, sino porque lo hace construyendo una experiencia con identidad propia. Su mundo, su ambientación y, especialmente, su sistema de combate demuestran que había mucho más detrás de ese logo que juegos técnicamente limitados y fórmulas conocidas.

No es un juego perfecto. La historia puede tardar demasiado en explicar sus verdaderas intenciones, algunos conflictos terminan resolviéndose de una manera demasiado conveniente y los problemas técnicos aparecen principalmente durante la exploración vertical. Pero cuando el combate empieza a hacer clic, cuando aprendes a dominar los parrys y consigues construir una build que se adapta a tu estilo, Beast of Reincarnation consigue momentos realmente satisfactorios.

Si alguna vez te preguntaste qué podría hacer Game Freak si tuviera la libertad de experimentar con una nueva IP, esta es la respuesta. Beast of Reincarnation no es simplemente un buen juego de Game Freak: es la prueba de que el estudio tenía mucho más que ofrecer. Y, después de más de 25 horas, solo puedo pensar una cosa: ¿por qué no hicieron esto antes?

PROS

– Sistema de combate profundo y satisfactorio, especialmente cuando dominas los parrys
– Gran variedad de posibilidades para crear tu propia build
– Mundo posapocalíptico con mucha personalidad y una ambientación visual atractiva
– Excelente relación entre Emma y Koo, uno de los puntos más fuertes de la narrativa

CONTRAS

– La historia tarda demasiado en revelar sus verdaderas cartas
– Algunos conflictos importantes tienen resoluciones demasiado convenientes
– Bugs y glitches durante la exploración vertical

NOTA

9

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